fingió no saber qué quería decir el contrario con eso, una suave curvatura de las comisuras de sus labios; la imagen de una mujer libre de pecado, inocente y pura. en realidad, entendió a la perfección, lo que insinúa caleb no era nada nuevo para ella. ʻ ¿yo qué? ¿me vas a dejar con la duda, acaso? ʼ jugó con el tono de su voz, era dulce por un momento, travieso en otros. al retroceder, no pudo evitar sentirse decepcionada por lo que vendría; estar entre los brazos del capitán se había vuelto una costumbre, podría quedarse descansando ahí por toda una eternidad. una vez sus pies hicieron contacto con la arena, frunció los labios para demostrar cierta desaprobación. ya no lograba comprenderse a sí misma, no cuando estaba junto a él, la lógica no era necesaria en situaciones como esa. el deseo por tenerle cerca podría hacerla enloquecer, era algo enfermizo, no llegaba a la necesidad de poseerlo, no; simplemente encontraba que esa era la cura de apaciguar a su desenfrenado corazón. para su suerte, parecía no ser la única, aún se mantuvo a una distancia capaz de saciarla. ʻ nunca creí que fueras el tipo de persona que se rinde tan fácilmente. ʼ le entregó una respuesta inmediata, tan firme como audaz; las vistas de la isla griega eran todo un espectáculo, pero debía admitir que el ambiente que se estaba formando le entretenía aún más. el tacto del otro creaba una fuerza eléctrica, con cada caricia aumentaba, manifestaba una atracción irremediable. ¿era su salvación o su perdición? no lo sabía, no con exactitud, tampoco le interesaba prestar atención a eso. entre todas las contradicciones que cruzaban por su mente, había algo claro como el agua cristalina: no se resistiría ante ninguna opción. intentó refutar, si bien fue ella quien le llamó de esa forma, había otras formas de transmitir el mensaje; fue la unión de sus labios la demostración perfecta. el acto la atrapó por completo, una guerra que dio por perdida al instante, siendo caleb el que dominaba la situación. párpados caídos, cosquilleos por doquier, brazos que se entrelazaban, trayéndolo más cerca de ser posible; sin embargo, le dejó guiarla, haciéndole saber que estaba a su merced. no duró mucho, pero estaba satisfecha, algo tan dulce como si fuera una invitación al jardín del edén. tomó aire al separarse, sintiendo el fervor de sus mejillas, pero en ningún momento apartó su mirada de él. ni siquiera cuando se percató de los movimientos del litha, se mantuvo en la misma posición, permitiéndole continuar con lo suyo. ʻ ¿qué crees que soy?, ¿una muñeca? ʼ le preguntó con cierta gracia, una vez que las manos ajenas abandonaron su prenda, lo encontraba adorable. ʻ espero que ya tengas pensado algunos conjuntos. ʼ canturreó, finalmente despojándose de la camisa, sintiendo la brisa chocar contra ella. permitió a sus ojos escanear con libertad la figura opuesta, sin tomarse el trabajo de disimular, creyó que no iba a ser una molestia admirarle. lo perdió de vista al deshacerse de lo demás, dejándolo en cierto lugar, sin esforzarse demasiado. ʻ y ahora soy guardavidas, ¿no? creo que te confundiste, capitán, ya te dije que no soy barbie. ʼ alzó la voz, lo suficiente para que pudiera escucharla, para luego reír; cada encuentro superaba al anterior. una vez llegó a la orilla, se adentró hasta sumergirse, buscando al británico. ʻ ah, esto se siente bien. ʼ suspiró, dejándose llevar, no recordaba cuándo fue la última vez que visitó una playa. no antes de viajar a grecia. todo era tan pacífico; demasiado silencioso, la ausencia de caleb no pasó desapercibida. ʻ ¿estás ahí? no pienso jugar a las escondidas aquí, estás advertido. ʼ vociferó al aire, con un falso desinterés, esperando una respuesta. cada segundo parecía más bien una hora. ʻ kenneth carson no le haría esto a su novia. ʼ pensó en voz alta, dándose la vuelta con la intención de reconocer el panorama.