No puede evitar el verle, estudiar lo que pudieran causar sus palabras, no siendo su fuerte ser tan directa, pues de hecho todo su cuerpo comenzaría a temblar en cualquier momento ante la nula habilidad de externar su sentir. Pero era ella, juno sintió calma ante la respuesta positiva, un alivio que se sintió tan cálido en su corazón " Claro que nos volveremos a ver, con milicia o sin milicia de por medio- digo... me entiendes " se detuvo de golpe al ver que comenzaría a hablar de más según su criterio, de nuevo tratando de acomodar sus ideas. Virginia, no tan lejos de Florida pero si de Corea, juno trago pesado " Estaba en Florida, pero eso no importa ya " se sincera, nerviosa, el contener sus emociones estaba siendo un completo fracaso y teme que su voz la delate al temblar. Sólo puede aferrarse a la mano contraria misma que toma con cariño y con cierto recelo, como si de esa manera puede detenerla, sabe que se pueden seguir viendo, pero también sabe que ha perdido tanto tiempo que quizás a sido demasiado lenta para sincerarse que de pronto quiere que todo salga, que sepa lo importante que es para ella. Lo que le dice sólo alimenta a ese monstruo que la ansiedad ha creado en su interior, ese que es manejado por la prisa y la brevedad de los momentos " Ven conmigo a Corea " soltó sin más, y ahora que ya había comenzando pensaba terminar " sé que no- no debería pedir algo así, pero... considéralo. Por eso desaparecí, me ofrecieron el trabajo que tenía mi padre, aunque no debería. No le digas a nadie esto " si había leído los documentos referentes a sus padres sabría a lo que se refería.
Unos segundos más, un nuevo intento de calmarse y no sentir que pudo haber hecho más, pero nadie le dijo que solo serían seis meses " Lo siento, sé que puede haber hecho más, que debí aprovechar el tiempo que tuvimos juntas, pero... soy tonta, me cierro en mi misma, a lo que voy es- nada " y es que si Lexa le decía que se fueran juntas a Estados Unidos lo harían, ya no tenía más razones para regresar ahí más que ella, pero no sabía como decírselo, era el temor quizás de que se lo tomara a mal o no de la forma en que su corazón quería.