Como es correr 90km?
Es una locura, pero de esas locuras que se quieren repetir!!
Hoy varios días después de semejante esfuerzo y de haber vivido tantas emociones quería escribir un poco sobre cómo fue todo.
Hicimos aprox 1400kms (15horas) en carro desde La Plata, Buenos Aires hasta El Soberbio en la provincia de Misiones en el norte de Argentina en la frontera con Brasil y luego lo mismo de vuelta. La ansiedad esa semana fue altísima por el miedo que daba la carrera y por estar tan cerca de cumplir la meta para la que habíamos trabajado tantos meses. La noche antes de la carrera cuando alistábamos los Camelback me di cuenta que como el más despistado me había olvidado comprar los geles de glucosa y de probar la linterna frontal la cual no quiso encender nunca… Seba se dio cuenta que la bolsa de su Camelback estaba rota y faltaban solo 6horas para empezar a correr… Era poco o nada lo que se podía hacer para solucionar esto, y aunque pensábamos que ya por esto todo iba a salir mal lo único que quedaba era dormir un rato… Nos despertamos a las 4am del domingo muertos de ansiedad, con náuseas y sin haber podido dormir mucho… Intentamos comer algo y alistarnos porque la carrera empezaba a las 5am y por suerte salía desde nuestro camping. Hacía un frío de cagarse creo q estábamos como a 8°C y estaba cerrado de neblina, íbamos a tener que empezar a correr con gorros, guantes, cuellos y sueters porque iban a ser varias horas corriendo de noche hasta que amaneciera.
Los primeros km traté de aguantar la adrenalina y la ansiedad y no salir haciendo loco pero tampoco quería ser conservador en exceso, empezamos varios kms de asfalto hasta entrar a caminos de muchísimo barro y empezar a subir y bajar y subir y bajar y volver a subir y volver a bajar montañas sobre todo durante los primeros 30kms, algunas había casi que ayudarse con las manos. Hubo que pasar por varios ríos tan fríos que cuando llegabas al otro lado sentías los pies dormidos. Conforme fue avanzando la mañana el clima cambio por completo y empezó a hacer calor y más calor al punto de que sentía que las tenis me iban a prender fuego y en cada puesto de hidratación tenía que mojármelos con el miedo de que se me hicieran más rápido ampollas.
A mitad de la carrera y subiendo la cuesta más empinada de todas (luego del “descenso de independiente”) empecé a hablar con 2 corredores que iban a mi ritmo, las coincidencias de la vida y resultó que una era Sandra (que ganó los 90k Yaboty general de mujeres) que hacía pocas semanas había estado en Costa Rica corriendo una ultra en el Volcán Rincón de la Vieja y lo cual me trajo muy buena vibra y el otro era Roque de Mar del Plata que el año anterior ya había corrido también los 90k de Yaboty. El aliento y la camaradería de estar todos tratando de llevar las cosas lo mejor posible y aguantar hasta el final es algo que les tengo que agradecer muchísimo a ambos, parecía como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo, corrimos juntos unos 30-40kms y me ayudaron mucho a no bajar el ritmo cuando las ampollas, las uñas y los pies súper hinchados como tamales me pedían sentarme a descansar un rato, la verdad es que sin la compañía de ellos creo que habría durado mucho rato más en terminar.
Cuando eran casi las 3pm y después del último puesto de hidratación a 5km de la meta en el pueblito El Soberbio, recibí una inyección de adrenalina que me sacó las lágrimas, era mi Mamá llamando desde Costa Rica para ver si seguía vivo… Del cansancio y la emoción no me salían las palabras, solo pude decirle que me volviera a llamar en media hora cuando ya estuviera en la meta y me dijo: “bueno ya casi va llegar, vaya tranquilo ya lo va lograr” pero haberla escuchado lo que me hizo fue meterle más gas y gastar todo lo que me quedaba de energías!
Los últimos kms fueron de asfalto y sentí que volé, no sé si por la adrenalina de estar tan cerca de terminar o que. Desenganché la bandera de mi camelback y traté de subirla lo más alto que pude los últimos metros cuando cruzaba el arco pero la emoción era tanta que entre risas y lágrimas se me desfiguraba la cara… Un amigo me dijo que la bandera de CR en la espalda iba a ser todos mis amigos y familiares empujándome hacia adelante y de alguna manera así lo es cada vez que la llevo conmigo.
Había cumplido un reto más, me había convertido en ULTRAMARATONISTA!!!
Al final duré 9hrs 55min en llegar a la meta. Quedé de #14 en la general y de #11 en la categoría de 18-39 años y sumé puntos para Ultra Trail du Mont Blanc (algún día)
Quería agradecerle mucho a los que están todas las semanas sacrificándose para que esto sea posible, madrugando, llevando frío, calor, cansancio, dolor y dejando muchas cosas de lado para estar siempre dando lo mejor de sí, que más que un grupo de entrenamiento nos hemos convertido en un grupo de AMIGOS. Felicidades a los que se estrenaron en 42k, 21k y 10k y a las chicas que no dejan de hacer podio en todas las carrera a las que vamos! Gracias a Kurt Lindermuller y a Felipe Guardia que cuando les escribí muerto del miedo buscando algún consejo no dudaron en responderme, ojalá pueda estar pronto en CR haciendo alguna carrerita con ustedes.
Hace 2 años que quise cambiar mi estilo de vida, empezaba a correr y a los 15min me ahogaba… Nunca creí que llegaría a correr 90km en un solo día… Hoy sigo soñando con hacer triatlón y algún día un Ironman… Ojalá esta historia inspire o motive a alguno a desafiar sus límites y alcanzar las metas que se propongan!! Desde ya pensando en la próxima ultra… LO IMPOSIBLE SOLO TARDA UN POCO MÁS!!!
(el que ya sacó el ratito para leer esto, acá abajo dejo el link de un relato un poco mejor armado de otro loco que corrió los 90k y llego unos minutos adelante mío)
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