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Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

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@julietteduboiss
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"I was a liar in every debate, I rule the forces that fueled your hate"
—Tranquila, lo tengo todo controlado. — Dijo la castaña mientras cogía su guitarra y la guardaba en su funda negra. Buscaba algo con la mirada, pero no lo encontraba. Sabía que se dejaba algo para guardar. —¡Mierda! ¡La pua!— Era un desastre perdiendo puas. Cada dos por tres, tenía que comprarse un nuevo paquete de seis o nueve puas, porque las perdía. Recordó que una chica la estaba observando, así que con un poco de vergüenza, preguntó. —Se me acaba de caer la pua, es una pua negra. ¿La ves por ahí abajo?—
— Segura que no necesitas una mano porque yo te la podría dar tranquilamente no tengo problema alguno — dijo un poco preocupada la rubia viendo como la chica guardaba todas sus cosas desde aquella altura — ¿Todo bien? — no entendía porque algunas personas les gustaba subirse a los arboles, ella antes lo hacia pero terminaba con miles de hormigas encima y con los codos y rodillas raspadas — ¡Aquí esta!— se agacho para recoger el pequeño objeto que parecía que tenia una forma de triangulo.
Say hello.
— Es genial, aunque apenas se pueda pronunciar el nombre. —Comentó entre risas. — Muchas gracias, Juliette. El tuyo también es muy bonito, la verdad. —Dijo amablemente. Su nombre era bastante común en Francia, por lo cual se imaginó que era de allí, y no pudo evitar hacerle tal pregunta, era muy curiosa y más aún cuando conocía alguien. — ¿Eres de Francia?
— Muy hermosa y con un nombre misterioso y complicado creo que así somos algunas mujeres — replico en tono de broma — Gracias aunque creo que es un poco común la verdad — añadió con una sonrisa ya que en Francia había muchas chicas las cuales se llamaban Juliette — Si, exactamente de Marsella ¿ Tu también eres francesa?—.
{...}
— Tu que eres una chica, quiero que me respondas algo... — Paso su mano por su rostro terminando por acariciar su mandíbula, alzando la mirada hacía la rubia— ¿Una mujer se puede enamorar en tres días? ¿Y aun hablando con la completa sinceridad?— Pregunto con cierta seriedad en sus palabras, la verdad era algo que no entendía, algo que simplemente no compartía.
— Vaya gracias por darte cuenta que soy una chica — replico en tono de broma riendo un poco — No todas las mujeres somos diferentes, tal vez ella se ha enamorado de ti en esos días porque han tenido algunas noches de pasión y quizás pensó que tu también sentías lo mismo, aunque te soy sincera nadie se enamora en tres días la otra opción es puede que sea obsesiva — no concebía la idea de enamorarse en tres días, era ilógico algo fuera de lo común pero algunas mujeres eran así.
— Tengo la concepción que ellos mismo han grabado —dijo con la misma amargura que minutos antes—. ¿Qué puedo decir? Sé lo que se hace, te conozco más de lo que desearías —le dijo, dejando que una forzada sonrisa estirara sus tensos labios—. ¿Y por qué no puedo hacer eso cuando tengo la leve impresión de que sería lo correcto para ambos? —Cuestionó—. ¿Por qué no puedo, aunque sea un poco, cambiar algo? Sé que las cosas han cambiado, oh, claro que lo sé, pero eso no debe ser un impedimento. Solo… solo déjate llevar, pequeña —susurró, apretando sus labios con los contrarios sin llegar a moverlos. Una voz en su interior le gritaba que eso estaba mal—. Pero aun así no te forzaré hacer nada que no quieras —murmuró, alejándose por completo para impedir llevar más lejos aquella situación.
— No creo que tengas una mala concepción de todas las personas que has conocido en tu vida — dijo la rubia con un tono curioso en su voz — Podrías disculparte y que no serás una persona la cual es egocéntrica cuando te encuentras conmigo, tal vez conozcas la mitad de mi soy una caja de misterios — exclamo irónicamente — Porque podríamos confundir las cosas y arruinarlas y ninguno de los dos quiere eso — replico mirando al chico sin expresión alguna en su rostro — Tuviste la oportunidad en el pasado de cambiarlas ahora es un poco tarde para eso, todo a su debido tiempo — cito una palabras las cuales siempre escucho decir a miles de personas y ahora que tenia la oportunidad las había soltado — No es que no quiera, yo quiero pero no debo — curvo sus labios sin que se forme una sonrisa y se acerco al chico para darle un pequeño beso en la mejilla.
Begin Again
— ¡Hey! ¿Estás bien? — Le preguntó a la rubia una vez que noto la preocupación en su rostro — Tranquila, estoy segura de que tu padre va a estar mucho mejor — Una sonrisa se dibujo en el rostro de la castaña con el fin de hacerla sentir mas segura. — Supongo que aquí cambio — Rodo los ojos con diversión — Pero es por conveniencia ¿Sabes? Es agradable a veces estar en un ambiente distinto.
— Si, no te preocupes ya estoy mucho mejor — dijo forzando una sonrisa ante su amiga ya que no la quería preocupar — Es un hombre fuerte va a sobrevivir con todo el amor que mi mama le debe estar dando — añadió soltando una carcajada — No, no ha cambiado digamos que esta enterrado en el fondo de tu alma — exclamo hablando en un tono de voz misterioso — Siempre es agradable cambiar de aires cuando sientes que algo te esta sofocando —.
— Si creo que si… pero, espero que te guste Juliette— Dijo con una sonrisa, era un oso panda con un trajecillo de santa, era algo muy tierno a decir verdad— Si bueno, creo que es eso… y no, yo siempre estoy frío Julie… Anda ven dame mi abrazo— Dijo antes de abrazar a la chica de manera cariñosa de nuevo. Alex era así, muy cariñoso así como era estúpido naturalmente, era una combinación peligrosa.
— Claro que me va a gustar, soy una chica de gustos simples — añadió bromeando mientras abría la caja roja y encontraba un oso panda en un traje navideño, los ojos le brillaron como una niña de 5 años — Alex es hermoso! Los osos pandas me encantan, por supuesto que te voy a dar tu abrazo — dijo lanzándose encima del chico abrazándolo fuertemente.
¡Christmas Time!
—Ella tiene razón, Julie —respondió con una sonrisa cuando vio a la rubia colocar el muérdago en medio de la puerta— No puede haber una navidad sin besos obligados por el muérdago —rió un poco mientras observaba el lugar todo decorado, en cierta parte le daba nostalgia, ver tantos adornos y no poder estar con su familia, era un alivio que al menos Cath estaba ahí— Y seré la primer persona en esa fila, lo prometo —bromeó, Charlie no era de las que necesitaba un muérdago para besar a alguien.
—Puede que tenga razón pero todos estos besos que van haber debido al muérdago no los voy a poder contar con los dedos de las manos — dijo la rubia un poco exasperada bajando las escaleras lentamente — Esta navidad tengo la impresión que serán miles — puso los ojos en blanco antes de cruzar los brazos — No, voy a quemar el muérdago hoy día en la madrugada — añadió riendo un poco.
Su entrecejo se frunció. “¿Por qué debería ponerme a pensar en las personas que no tienen dónde dormir?” Cuestionó casi de mala gana, sin llegar a comprender cuál era el punto de la chica con todo aquello. Abrió su boca para decir algo más, pero en ese momento se percató de lo grosero que seguramente estaba siendo; oprimió sus labios entre sí y resopló por la nariz. “Odio el maldito clima inglés.” Refunfuñó por lo bajo, más para sí mismo que para su contraria, y entonces desvió su mirada hacia la pantalla de su teléfono. “Está interfiriendo también con mi señal.” Añadió.
— Porque por lo menos estamos debajo de un techo que nos cubre del frio — dijo sin darle importancia dándole otro sorbo a su café que sentía que era igual de amargo que el chico en esos momentos — No es el mejor del mundo pero después de un tiempo te llegas a acostumbrar de todas estas cosas — suspiro acordándose de los inviernos no tan frio de su ciudad natal — Cruza los dedos que no pase una tormenta porque tendrías que sobrevivir sin señal por un par de días —.
—Eso suena bastante lógico, sí —dijo con una enorme sonrisa mirando a la rubia— Si, creo que puedo imaginarte como Rodolfo, solo hay que conseguirte los cuernos y la gran nariz roja, ¿Alguna idea de dónde podemos encontrarlo?
— Es muy lógico aparte los niños son muy fáciles de convencer — añadió con una media sonrisa riendo ante la idea — Amo los cuernos en forma de reno creo que son las mejores cosas que pueden haber fabricado, hay una tienda navideña al final de la calle principal ahí podemos conseguir las cosas—.
Sus cejas se elevaron en cuestión ante la respuesta de la rubia, en gesto de incredulidad. “¿Buenas festividades?” Repitió, casi con sorna. Comúnmente no solía dirigirse a la gente de aquella manera tan apática, pero su mal humor causado por la noticia de que no podría ir a casa para Navidad lo gobernaba en esos momentos. “¿Con este clima y aquí dentro?” Soltó un bufido agraciado y negó con su cabeza; la idea de disfrutar dichas fechas en aquellas condiciones era inconcebible. Por lo menos, para él lo era. “No lo creo.”
— Son buenas festividades una de las mejores — dijo seriamente mirando al chico sin expresión alguna, ya que le había molestado la forma en la que se había dirigido a ella — Si te pones a pensar en el mundo la mayoría de personas celebran navidad con este clima y hay personas que con este clima no tienen ni donde dormir — agrego frunciendo el ceño le hubiese encantando estar por las fiestas con su familia pero no ganaba nada molestándose — Yo si lo creo pero cada uno con sus opiniones y su manera de ver las cosas—.
—¡Buena idea! —respondió rápidamente mientras observaba a la rubia— Aun que creo que sería más como la novia joven y bella de Santa pero… sí, podemos decirle a los niños que soy la Esposa —comentó con una sonrisa— A ti podríamos vestirte de reno, ¿Qué te parece?
— Puedes decir que por Navidad te conviertes en una joven de nuevo y le das amor a todos los niños del mundo — exclamo haciendo ademanes con las manos — Bueno de Oxford pero es un comienzo — dijo riendo un poco — Una genial idea pero de Rodolfo el Reno porque quiero tener una nariz roja—.
— Ahhh… si eso es cierto entonces creo que, eres una gran chica— Dijo con una sonrisa a la rubia quien poco a poco se acercaba a darle un abrazo, Alex lo correspondió de manera alegre y dijo mientras tanto— Vaya, eres cariñosa, y estas fría…—
— De eso es lo que se trata navidad, dar cosas significativas a las personas de corazón — añadió mirando la caja que tenia entre las manos con una sonrisa en su rostro — Estoy fría porque estamos a una temperatura muy baja, aparte tu también estas frío —.
Say hello.
— Podría quedarme aquí admirándola por horas. — Dijo guardando sus manos en los bolsillos de su abrigo. — Es extraordinaria, la cultura Egipcia es una de las mejores. — Añadió dirigiendo la mirada hacia la chica. — Mi nombre es Flourssé. —Se presentó con una amable sonrisa en su rostro.
— Somos dos, es muy hermosa aunque su nombre es muy completo — añadió haciendo un mueca sin quitar la vista de la estatua — Realmente si, todas esas construcciones pinturas hasta maquillaje que lograron es realmente espectacular — comento con una sonrisa — Que lindo nombre yo soy Juliette — contesto devolviéndole la sonrisa.
{...}
— Si sigue llamando, me temo que tendré que cambiar de teléfono… Solo me ha pasado esto con cinco o tres chicas, en fin… — Rodo los ojos frotando sus manos debido al frío que sentía en ese momento — Pero si me he visto con esta chica dos o tres veces ¿Eso es jurarle amor? ¿O algo? — Pregunto negando su cabeza lentamente alzando sus hombros — Juliette, un placer… ¿Estudias aquí?
— Te siguen llamando porque creen que así podrán convencerte a que les des otra oportunidad, así funcionan las cosas — bufo a veces no podía creer como algunas mujeres hacían esas cosas — Puede ser que ella se ha enamorado de ti — dijo volviendo la mirada al camino — Si estudio arte y dibujo ¿tu?—.
“Van a ser las mejores fiestas de mi vida.” Habló para sí mismo, con tanto sarcasmo que podría llegar incluso a ser tangible. Si bien las fechas decembrinas no despertaban en él tanto entusiasmo como en muchos otros, la idea de pasar sus vacaciones dentro de las instalaciones de Oxford conseguía irritarlo hasta la médula. Suspiró por lo bajo, con resignación. “¿No lo crees así?” Se dirigió esta vez a la persona delante de él, antes de llevar a sus labios su taza de chocolate caliente y darle un sorbo. Le faltaba poco a su estado anímico para dejar el chocolate atrás y buscarse una buena botella de whisky.
Disfrutaba de un café caliente y del ambiente cálido que había ya que afuera el frio era implacable y azotaba con fuerza, leía su libro favorito estaba tan metida en la lectura que al escuchar una voz masculina dirigirse a ella la desconcentro — Creo que van hacer unas buenas festividades — dijo levantando la mirada para poder verle al rostro.
—Bueno, yo solo me di cuenta que en Oxford no hay ningún Santa Claus y a pesar que esa tradición es americana… bueno ya sabes, necesita haber un Santa y en fin —dijo riendo divertida para después dar una vuelta rápida sobre si misma —¿Te gusta o no?
— Veo que no soy la única con un espíritu navideño aquí — dijo con una sonrisa mientras veía a la chica vestida de Santa Claus — Podrías ir por las calles y decir que eres la esposa de Santa a los niños pequeños—.