—Claro. —Respondió inexpresiva arqueando una ceja, concentrada en fumarse su cigarrillo. El clima helado no contribuía mucho a que las adicciones de la castaña disminuyeran sino que, por el contrario, un cigarrillo y un buen café eran básicos en su vida diaria. —A veces me digo “hey, mira el lado bueno" pero, mierda, no tiene ninguno. —Comentó de forma muy al azar, realmente quería ver a su madre y olvidarse de todo lo escolar en esa temporada.
Una risa sofocada fue despojada de su garganta, tomando enseguida similitud a un bufido. “No, no tiene ninguno.” Concordó, moviendo su cabeza de un lado a otro, negando. Se había pasado la última hora intentando encontrarle un lado bueno a toda aquella situación, pero no había nada positivo en encontrarse prácticamente atrapado dentro de Oxford durante aquellas fechas. “Mi cuarto año aquí y sigo sin acostumbrarme al asqueroso clima.” Se quejó.








