La oportunidad del capricho
El arte cuenta con una grandÃsima ventaja a diferencia de la moda, todos saben que está ahà para decir algo. En cambio, con la moda no pasa esto. Se espera de la moda lo frÃvolo, lo trivial, lo banal. De la moda se espera el capricho por el capricho mismo. Si bien hay quienes querrán sumergirse en mayor o menor medida en el arte, saben que hay algo por decir ahÃ, pero a la moda no se le concede ese estadio más elevado del algo por decir.
A la moda no solemos hacerle muchas preguntas. Asumimos que es asÃ, y ya está y consumimos sin hacer muchas preguntas, la dejamos pasar sin sentarnos a pensar mucho. La moda funciona por la sumisión del consumidor y la aceptación de su capricho indiscutible. Entendiendo al capricho como ese decir y desdecir continuo y acelerado.
Asà todo, a pesar de esta diferencia y esta aparente desventaja, en el arte encontramos llaves que nos abren la puerta a entender un poco más este fenómeno que es la moda.
Hay ciertos artistas que pondrán en evidencia su propio desdecir, colocando al espectador en ese punto de dudar de qué de lo que está viendo pertenece a lo real, y qué está de alguna forma esta entre la fantasÃa y la idea que a él mismo se le hace sin vislumbrar dónde queda cada cual.
Tomando como ejemplo la obra del artista Leandro Erlich "Liminal", podemos ver como continuamente el artista juega con una doble perspectiva preguntándonos dónde queda lo real, y forzando al espectador a pensar su punto de vista. Esta obra funciona para mostrar el desdecir en sus distintas piezas, como en la del aula, por ejemplo: veremos un aula en el que los estudiantes son los espectadores, pero a la vez es una habitación negra con mobiliario negro, que tampoco se entiende bien qué cosas son, hasta que el espectador se mira en el reflejo y puede ver lo doble.
En la de los botes, el espectador se encuentra sobre un muelle y ve los barcos de lejos, entiende que son barcos sobre el agua y uno ve el barco y su reflejo para luego entender que el mismo barco tiene esa forma invertida que pareciera ser su reflejo.
¿Qué tendrá que ver todo esto con la moda? Bueno, muchas cosas, en primer lugar, acercarnos a pensar que tal vez la moda tiene mucho que ver con el arte y no hay porqué separarlas como cosas distintas; pero todo esto viene a cuento de cómo esta obra con sus distintas piezas pone sobre la mesa que hay mucho más para ver o decir que el primer vistazo, y que el desdecir no solo se construye en la moda, sino que está presente en otros lugares. El desdecir como un vehÃculo potente para ideas potentes y que desde esa aparente contrariedad se están potenciando para lanzarlas aún más lejos o incluso establecerlas con mayor firmeza.
El arte y la moda se irán prestando mecanismos para establecer sus puntos cardinales y futuros destinos. Porque la moda no puede separarse del arte ya que hacia dónde se mueva el arte trazará el camino para la moda, y esta responderá a los pronósticos y preocupaciones del arte. El arte, al igual que los diseños están continuamente proporcionando información de la temperatura del mundo, la moda funciona como traductor y replicador de esta misma.
En su aparente desdecir y capricho huracanado sin destino la moda vehiculiza las manifestaciones propias de la época; es por eso que es primordial entenderla, no solo para poder vislumbrar las propias luces y oscuridades de nuestro tiempo, sino también para poder apropiarla y utilizarla para poder transmitir desde el capricho aparente ideas más potentes.












