emerson-carbry:
El encuentro no es coincidencia. Se encuentra inquieta, incapaz de pegar un ojo desde que volvieron a las malas noticias con que los recibió Illéa. Necesita hablar con su hermano, hablar con alguien y no pretender desconocimiento, pretender que la situación actual en que se encuentra el país no la descoloca. —Qué servicial…— se burla con suavidad, esbozando una de sus típicas sonrisas mientras alcanza a su hermano mayor, apoyándose en una columna frente a él. —Si yo fuera tu General, te retaría por estar de ofrecido…—
“Siempre soy así” vocablos que encierran titnes burlescos, a la par que una pequeña sonrisa aparece en sus labios. Aún no puede evitar pensar en todo lo que sucede en Illéa en esos momentos; nunca habría esperado tal bienvenida al regresar de un viaje. Esta vez adopta una pose más informal, desenfadada. Esperaba que su hermana fuera alguna seleccionada perdida o empleado, pero alivio le recorre al ver que se equivocaba. “¿No tendrías que agradecérmelo? Ayudar es la primera prioridad, supongo, después de lo ocurrido...” referencia a los hechos que no hay necesidad de mencionar para que sean obvios. “Estoy seguro de que mi General no tendría interés en lo que hago”












