Me quedé a su lado cuando el cielo se puso gris, cuando las lágrimas eran constantes, cuando el dolor parecía nunca desaparecer, me quedé a su lado cuando decidió que quería unir sus grietas, cuando comenzó a juntar una por una, cuando batalló intentando encontrar las piezas faltantes. Me quedé a su lado después de haberle dado algunos de mis pedazos para que pudiera unirse, cuando cada una de sus partes formaban un todo, me quedé a su lado siempre... pero cuando mis grietas empezaron a ser notorias, cuando las piezas de mí que le di comenzaron a hacerme falta, cuando todo el tiempo que me dejé a mí de lado empezó a pasarme factura, no se quedó, se fue, me abandonó sin querer sumirse en el proceso de reconstrucción nuevamente. Entonces entendí que debemos tener cuidado de a quién damos todo de nosotros.
— Babi PM.










