Y de repente me di cuenta... Estaba enamorada y no era cualquier enamoramiento, estaba enamorada de vivir, de comer algo rico, de escuchar música mientras iba camino a la escuela, de pasar tiempo con mi familia, de los olores deliciosos de los perfumes, de maquillarme cada mañana, de bailar, de reír, de soñar y ése fue el momento mas feliz que pude tener, porque sin pensarlo me di cuenta de que el enamoramiento no era necesariamente hacia una persona.













