¿Seguimos con los paliativos o buscamos la raíz de los males? ¿O ambas cosas a la vez? (Laura García Vázquez, 2024)
Pareciera que esta instancia debería ser un punto de inflexión, en realidad para todos, para los que son y para los que se consideran vencedores mediante el gobierno de La Libertad Avanza, pero nos referimos principalmente a los derrotados, que somos nosotros y nosotras. Mientras el ritmo de la acción de gobierno nos abruma al igual que las catástrofes (mal llamadas) naturales, debería haber un espacio para la reflexión de cómo llegamos hasta acá. Y esa reflexión debería alcanzar a esa burla del destino que se reflejó en el resultado de las elecciones a 40 años de democracia ininterrumpida. Imprescindible ordenar los procesos y los ciclos históricos porque las cosas no suceden de la nada y, además, nunca van para atrás. En todo caso, a la par de enfrentar las acciones de este gobierno, creemos que es necesario buscar el espacio para construir una alternativa, y una alternativa, siempre tiene que ser esperanzadora y posible de alcanzar.
El neoliberalismo en su ¿máximo? esplendor
No hay dudas de que las comunicaciones y los cambios han acelerado su velocidad; si en el siglo XX los procesos se daban un poco más tarde en países como el nuestro, basta el ejemplo de la pandemia del Coronavirus para ejemplificar no sólo la difusión del virus pandémico sino la de las medidas tomadas por los respectivos gobiernos. Por lo tanto, pareciera que, mirado desde hoy, lo que fue implantado en los 90, nunca se deshizo; y que el ciclo progresista no significó el avance que parecía constituir. ¿Cómo se explica esto? La dominación cultural es la clave. Mientras el proceso de globalización domina en lo económico, el proceso de individualización domina en lo social y cultural. Las consecuencias implican la fragmentación social, las enormes dificultades para pensar en conjunto y, por lo tanto, la valoración de los derechos individuales muy lejos de los derechos colectivos. Este proceso se desarrolla a través de innumerables acciones personales cuya motivación principal es individual. Obviamente, esto da vía libre a la concentración transnacional de la economía, máxime en un país como el nuestro dónde, en general, los proyectos nacionales y populares no han contado con empresarios nacionalistas en el buen sentido del término. La famosa dependencia, o subdesarrollo, o país periférico, o como se quiera llamar.
¿En qué consiste fundamentalmente el neoliberalismo? Recurrimos para indagar en esto al filósofo Michel Foucault
Resulta tan impresionante como esclarecedor (máxime en nuestro propio presente) el análisis de Foucault sobre la distinción entre liberalismo y neoliberalismo. Ubicando el nacimiento del mismo en la Europa de entreguerras y tomando especialmente la escuela austríaca, podemos decir que lo común entre estas dos “formas extremas de gubernamentalidad” que son el liberalismo y el neoliberalismo; consiste en el accionar natural del mercado y la predominancia de la economía política por sobre la política, cuestión que modifica cómo se gobierna. También, ambos comparten la necesidad de la limitación del Estado en el sentido de no intervenir afectando el devenir del mercado que suponen virtuoso por lo que una intervención en el mismo constituiría una torpeza.
Sin embargo, existe una diferencia sustancial que resulta característica indisoluble del neoliberalismo imperante: mientras el liberalismo clásico da lugar al intercambio, para el neoliberalismo lo central es la competencia. Las consecuencias de esto consisten en que sí requiere intervención porque lo que asegura la competencia es la desigualdad y allí donde no la hay, generarla es un imperativo.
Se configura así la empresarialización de todas las relaciones sociales a la vez que la gubernamentalidad se activa promoviendo la desigualdad (y esto no se limita a lo económico, sino que se traslada a lo social y a lo cultural). Se conforma así, una severa declinación de las politicas sociales consideradas universales (es decir, para todos sin distinciones más allá de la condición humana) y también un sujeto cada día más alejado de su realidad como trabajador, y más aún de la idea de ser un trabajador explotado. Por el contrario, el individuo bajo el neoliberalismo es empresario de sí mismo, su propio capital, productor de sí mismo, fuente de sus ingresos y de su propia satisfacción. Por lo tanto, las desgracias y los sufrimientos también caerán sobre este empresario de sí mismo responsabilizándolo de su propio destino. No hace falta aclarar que, en este sentido; una cosa es un gobierno “progresista” actuando en el contexto y la sociedad neoliberal y otra muy distinta, un gobierno neoliberal y fundamentalista del neoliberalismo como éste. Lejos de creer que su fobia al Estado deviene solamente en la tan remanida desregulación para la libertad empresaria; el gobierno acciona sobre la sociedad aumentando la desigualdad, a la que creen virtuosa en al camino de la competencia; lo opuesto a la solidaridad y la cooperación.
La realidad cruda y dura del resultado de la última votación de noviembre (más allá de las especulaciones y análisis de las motivaciones de esos 14.500.000 de argentinos y argentinas); lo cierto es que sólo resta saber si el gobierno tiene intenciones de mantener en la indignidad, pero con mínimas condiciones materiales al cada vez más grande sector desfavorecido de la sociedad. ¿Las consecuencias sociales? las peores que puedan imaginarse. Una pesadilla que es bien real.
El peronismo, las trabajadoras y los trabajadores y sus organizaciones.
Mientras nos preguntamos si es posible acercarnos a un peronismo del siglo XXI, pensando en recontextualizar el rol histórico del peronismo en su nacimiento, es decir, el de integración de las mayorías a la vida política de una nación, la iniciativa de la CGT y todas las organizaciones gremiales en conjunto excede el ámbito sindical y se direcciona a lo político, sin especulaciones y, en sentido general, acorde a la ofensiva del gobierno. Es importante señalar que no sólo cuestiona sobre los derechos y el bienestar y la vida de las y los trabajadores sino sobre el daño que las pretensiones del gobierno irradian sobre la sociedad en su conjunto y la vida democrática, que, en esta ocasión, tiene que enfrentar urgencias y problemas de larga data a la vez. Esta medida de paro y movilización establecida para el 24 de enero recibió el apoyo de los partidos de Unión por la Patria. Será una instancia sumamente importante, aunque, para enfrentar el futuro inmediato habrá que recurrir a potenciar los mejores valores de una sociedad fragmentada, a la que cuesta entender en sus aspiraciones y voluntades. Será cuestión de optimizar las mejores herramientas que disponemos para ello.


















