Claro que cuando cuentas un cuento chino de más, tienes problemas.
Es como salir una noche del pub y encontrarte al universo en medio de la calle, con los brazos cruzados, haciendo tap tap con el pie y esperando que le des explicaciones.
De pronto, empiezas a contar alguna patraña contradictoria e insostenible que te inventaste hace años... algo que has olvidado completamente.
Desesperadamente, intentas recordar quien hizo que a quien y cuando.
Buscas a ciegas lo primero que te pasa por la cabeza.
Y el universo... que esta al tanto de que le estas tomando el pelo... se quita la chaqueta con mucha deliberación.
Da un paso adelante, te lanza un derechazo y acabas en el suelo antes de haber podido protestar.
Así que intentas distraerle, cambiar de tema "a que no adivinas lo que sé hacer", le dices "mira esto".
Y empiezas a meter todos los trocitos inútiles de ti mismo dentro de otra persona, y haces que se lleven a esa persona al infierno en tu lugar.
El universo te observa un momento, sin fiarse de ti, y después dice: "¡OOH, eso ha sido muy bueno!".
Pero justo cuando crees que has salvado el pellejo... cuando te limpias la sangre del labio, aliviado... el muy cabrón recuerda que ya se la habías jugado antes con esa clase de truco.
Y señala, sin titubeo alguno, todas las inconsistencias de tu plan.
Entonces es cuando empiezan los problemas de verdad.























