I will always be with you, pt. 2 ― 20190608.
seoul, south korea.
Es sábado por la mañana, SeungHun aún duerme en la cama que ambos comparten y Lucas, extrañamente levantado tan temprano, se encuentra en la cocina terminando de preparar el desayuno.
Sabe que las clases no han sido amables con su chico, que sus trabajos le han quitado horas preciadas de sueño y, sobre todo, que las ocupaciones escolares de ambos (sobre todo de Lucas) los han dejado con poco tiempo para pasarla juntos.
Se las arregla para no quemar los pequeños panqueques en la sartén ni pasarse de lo necesario para que estén suaves al momento de un bocado. Con un delantal fijo de su cintura y cuello, emplata su obra maestra de panqueques, dumplings (comprados pues los suyos se quemaron), un tazón de fideos de arroz (también comprado del restaurante a unas calles abajo) y un poco de té de jazmín para que recupere sus fuerzas. En la bandeja de comida (que compró calle abajo junto con una mesita de madera ideal para el desayuno en la cama), coloca los platos, el tazón, el té de jazmín y, justo en medio de todo y cubierto con una servilleta con los palillos, un estuche pequeñito de terciopelo negro.
Va hacia la habitación con cuidado de no tirar ni arruinar nada, concentrado en sus pasos y en su equilibrio, llegando con éxito hasta la cama y colocando la bandeja a un lado en una de las mesitas de noche desocupadas. Se sienta al lado de su pareja en el costado de la cama, mirándolo con una sonrisa. Lucas no resiste el impulso y se inclina encima de él, robándole un beso, mordiéndole el labio inferior una vez se separa con cierta fuerza para despertarlo.
―Didi, despierta. ―le roba un beso más en los labios, acariciando la mejilla de SeungHun con una de sus manos mientras peina los cabellos de este con la otra―. Basta de soñar con Zayn o me pondré celoso.
Lucas se ha enamorado otras veces. Ha estado con otras personas antes que con SeungHun, pero es la primera vez en mucho tiempo que no le avergüenza ser quién es, esa parte que detestaba mostrar por miedo a sentirse vulnerable. El asunto es que a su lado, poco le importa ser vulnerable. No importa nada, salvo el hecho de que esa increíble persona entre sus sábanas es suya. Y que ese día, en particular, se cumplen dos meses desde que hicieron el amor por primera vez.
Desde que se pertenecieron por primera vez.










