He dejado de escuchar mĂșsica. Me cuesta sentarme a leer. Como mĂĄs rĂĄpido que nunca y duermo peor. Tengo el cuerpo en tensiĂłn constantemente. No me relaja hacer ejercicio. No me apetece ir a pasear. Ni salir. Ni estar en casa. Me duele la cabeza cada dos por tres. Hay noches que me despierto a las 4 de la mañana en pleno ataque de ansiedad. Mi cuerpo estĂĄ hecho caldo. Mi mente mĂĄs. Creo que la mayorĂa de dĂas me olvido de respirar. Ya no me acuerdo de cĂłmo se sentĂa estar relajado. Tengo mi vida metida en mil cajas. Me cuesta levantarme por la mañana. Mi trabajo me hastĂa. No me apetece aprender nada nuevo. El calor me quita aĂșn mĂĄs las ganas. Necesito dejar a mi cuerpo en coma un mesecito o asi y irme de vacaciones mentales a Kuala Lumpur. Las actividades mĂĄs relajantes de mi vida ahora mismo son, por este orden, Lavar los platos, regar. La mayorĂa de los dĂas ni siquiera me visto. Peinarme ya era raro de base. Las cigarras no paran de hacer ruido en todo el dĂa. Quiero que caiga una tormenta de campeonato y salir a pasear. Quiero que algo en mi vida, por tonto que sea, sea fĂĄcil. Tengo miedo y no tiene nada que ver con el virus. Quiero normalidad. Estoy cansada todo el tiempo. HacĂa meses que no me sentaba a escribir. No sĂ© si me gusta siquiera ya. Necesito que llegue el otoño.









