“Él apareció entre la cortina de humo de sus labios y mis oscuros ojos se saborearon por sus colores como la paz de su voz seduciendo el caos en mi, él me mostró el mundo al que jamás pertenecí, y de pronto deseé bucear en sus océanos y contar sus Lunas No hay poesía que pueda describirlo a el o sus formas Con la infantil sonrisa delineando su boca Calentando al dormiente y sediento diablo dentro por que ´le besa como todos los demonios, con lúgubre fuego como la muerte, tomando el último aliento como el hambre, hirviendo en la sangre como volcán Él, maldición gitana en forma de artísticas manos como nubes que llueves de vez en cuando sobre las deseosas piedras de mi desconsuelo mis tentáculos tratando de alcanzar su iridiscente aura, arrebatadamente el licor que emana de la fuente de esta la calma que enreda los laberintos de mi calamidad y el tiempo que corre lento cada vez que él parpadea todas sus constelaciones incendiando mis noches de desvelo si tan solo él supiera, que su bohemio cantar ha atravesado todos los infiernos hasta llegar a acariciar mi malvada coraza de piel de serpiente con sus púrpuras plumas de gallo” Soror Circe, Extracto “Chemical”











