Habitual, los mensajes de voz que sus ex amigas le mandaba tan solo para reclamarle y acusarle de su relación pasada, ¿Algún día lo superarían? Quién sabe, pero en ese mismo momento, estaba demasiado apenada como para decir algo. Después de todo, la persona sentada a su lado había tenido la oportunidad de escuchar todo. ‘’Mh, disculpa. Eso fue un poco incómodo’’. Se atrevió a decir, manteniendo la mirada en cualquier otro lado, menos en el de su acompañante.
-Disculpa si me meto donde no me llaman, Gihye pero, ¿por qué permites que te hablen así?-le preguntó casi demandó que le contara-Nadie se merece que le digan esas cosas, todos somos dueños de nuestra vida y nadie debería de juzgarnos por ello-dijo un James visiblemente molesto por lo que acababa de escuchar-Dime cuál es el número, sé que eres demasiado buena con los demás como para plantarles cara pero alguien necesita decírselo y yo estoy acostumbrado a que me odien-pidió de forma bastante ruda mientras sacaba su móvil, no estaba dispuesto a tolerar aquel comportamiento encima con una de sus amigas.

















