Enamorarse de la misma persona una y otra vez.
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Enamorarse de la misma persona una y otra vez.
Algunos tienen una mirada tan absurda de la realidad.
Tengo el Alma partida, y para cada trozo un blog.
Mierda, ¿por qué tiene que ser cierto? =_=
Aunque yo desconfío de todos...
Ese momento en el que uno se comporta como todo un idiota y sólo se da cuenta cuando el daño está hecho.
Tan enamorada, tan engañada..
Cómo es posible, que una persona haya cambiado tanto en dos años?
Como quisiera que siguieras siendo mi hombre perfecto,
ese hombre del que me enamoré, por que sí lo estuve, alguna vez…
Todas piensan en hombres, no dependemos de un hombre para ser felices ;)
¿porque los sentimientos hacia un hombre? ¿no me digan que su vida cambio porque un saco e’ huéa las hizo sentir mal? ¿saben como me sentía yo hace exactamente hace un año? Más feliz que las rechucha porque me regalaron un Wii :DD
Siempre lo recuerdo, cuando estaba sola, cuando me weaban por todo lo que hacia y/o decía, cuando inventaban cosas sobre mi y me trataban como el pico. Me sentía mal, bastante mal… He cambiado tanto que hasta me doy vergüenza.
Me sentía mal, pésimo, por qué? porque era una ”perra” ”maraca” ”puta” solo porque me equivoque hueón, no hice ninguna hueá mala y aún me siguen diciendo perra, ahora soy una hueona tímida que no confia en nadie, nuevamente.
Fingía estar emocionada... Me acababa de mudar y quería hacer una vida nueva, porque a decir verdad, estaba destrozada gracias a prácticamente todas las personas que creí conocer. Así que acababa de huir, a una ciudad nueva, a una casa nueva, a una escuela nueva. Y decía que iba a ser una antisocial, que no necesitaba amigos, me mentía y decía que iba a centrarme en mi futuro, que me iba a ir bien en las clases y que todas las personas a mi alrededor se iban a preguntar todos los días quién era yo y si siempre había estado ahí: quería ser invisible ¿Lo gracioso? Terminé teniendo más amigos que nunca y un novio que me recuerda lo hermosa que es la vida todos los días. Por primera vez en mi vida, me he sentido curada luego de escribir esto. Quizá simplemente quería que alguien me salvara.
¿Conoces ese sentimiento? Cuando sólo estas esperando… esperando a llegar a tu casa y encerrarte en tu cuarto y quedarte dormido y dejar salir todo lo que contuviste a lo largo del día, el sentimiento de desesperación? Nada esta mal, pero nada esta bien tampoco, y estas cansado, cansado de todo, cansado de nada, y sólo quieres que alguien este ahí diciéndote que esta bien, pero nunca nadie va a estar ahí, y sabes que tienes que ser fuerte porque nadie te va a curar. Pero estas cansado de esperar, cansado de tener que curarte a ti mismo y a los demás, cansado de ser fuerte, y por primera vez, sólo quieres que sea fácil, que sea simple, ser ayudado, ser salvado, sabes que no lo serás, pero sigues ahí, teniendo fe y deseando y sigues siendo fuerte y luchando con lágrimas en tus ojos. Estas luchando.
Me hizo llorar,porque es tan cierto.
Algo que todos gritamos en silencio.
Dar consejos que nunca seguiste.
Nunca te quejes de algo que no has hecho tú.
“Humanismo en el siglo XXI” Así se ve de afuera, ¿no?
La triste realidad es que muchas veces uno no sabe como ayudar realmente a alguien, no es que no se quiera hacerlo.
La verdad es que de chica me enseñaron que hacer cuando encuentro un perro perdido, pero nunca me han dicho que hacer cuando encuentro una persona ¿Ustedes saben?
Felicidad.., ¿por qué es tan difícil que se aferre a uno?
¿Saben?, ayer descubrí que hay tres clases de personas, las que son felices por su cuenta, las que se deprimen por su cuenta y las que simplemente, viven; voy a recalcar las dos primeras. Admito que yo soy una persona optimista —al...
Motivando personas es como se debe vivir.
Felicitaciones
Nuestro protagonista, un hombre de unos cincuenta y tantos años, con cincuenta y tantas canas y cincuenta y tantas molestias se encuentra sentado frente al escritorio de su oficina, pareciendo algo ansioso. Observa su reloj digital impacientemente, como esperando que el numero de los minutos simplemente pase al siguiente, o quizá piense que tiene el poder de hacer algo así con su mente, sólo observando fijamente el objeto… Bueno, parece que lo ha logrado y entonces se empuja a sí mismo hacia atrás, haciendo que la silla retroceda usando las pequeñas ruedas ubicadas en las patas de esta, se gira elegantemente hacia el ventanal que está perfectamente cerrado y con un solo movimiento, tira de una fina cuerda haciendo que las cortinas desaparezcan y dando luz a la habitación inmediatamente.
Vuelve su mirada al reloj digital que guarda por debajo de la manga de su camisa, lo observa detenidamente y parece susurrar algo:
–Seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno –luego de esto, vuelve a subir la vista rápidamente y como si fuera magia, un montón de hombrecillos y mujercillas aparecen frente a él.
Aquellos que no parecen ser tan extraños para Jorge, lanzan confeti y hacen resonar un par de cornetas; parece una fiesta de cumpleaños sorpresa, exceptuando que en el cartel que debería decir "Feliz Cumpleaños" dice "Felicidades por tu día 20.653" y quien parece ser el cumpleañero estaba completamente enterado del suceso; los mira con hastío.
–¿Terminaron? –preguntó al cabo de unos segundos la voz del anfitrión.
Los invitados lo miraron entre sorprendidos y decepcionados, aflojaron los músculos de las poses "festejosas" que habían elegido y dejaron el paso a una pequeña señora que parecía ser algo así como una secretaria.
–Señor Jorge Lodge, es mi deber informarle–
–Que ha vuelto a nacer el veintiuno de mayo de mil novecientos cincuenta y tres, y nada en ese espacio-tiempo se ha roto, por ende, puedo asegurarle que usted, Jorge Lodge, seguirá vivo hasta mañana para estos momentos, siendo más exactos, para las once horas con cuarenta y tres minutos –todo aquello fue dicho por el aludido, tanto por la secretaria como por él mismo, en un tono de completo fastidio.
Hubo silencio por un par de segundos en los cuales aquella gentecilla se dedicó a mirarlo de forma escrupulosa.
–Si esto es todo, y ya sé que lo es, ¿quieren retirarse? –preguntó sin ningún cuidado.
La pequeña secretaria suspiró y se dio media vuelta indicando a los demás que se retiraran.
Jorge los observó con sus ojos cansados y sus ojeras pesadas, aquellos, absurdamente, parecía que iban a retirarse por la puerta de la oficina, siendo que habían aparecido de la nada.
Suspiró ¿Acaso no podían dejar de hacer eso? Se lo habían explicado, una de cada un millón de personas es avisada de lo anterior para mantener el equilibrio del espacio-tiempo, pero estaba harto, desde hace años que lo estaba, pues habían comenzado cuando tenía treinta y pico –resulta que una mujer encargada de recibir esa información había muerto–, y debía admitirlo, le había parecido divertido el jaleo que armaban por algo así, ¡pero sólo al principio! Ahora quería terminar con eso y se dispuso a hacerlo, pues ya casi llegaba a sus sesenta y, obviamente, no tenía energías para seguir aguantando esto.
Estiró su brazo y alcanzó a tomar al último de aquellos hombrecillos por la camisa, éste lo miró asombrado y curioso.
–Oye, ¿puedo hacerte una pregunta? –inquirió Jorge.
El tipito no dijo ni una sola palabra y lo observó, expectante. Detrás de él todas las demás personitas se habían detenido, aunque Jorge estaba dispuesto a susurrar para que el resto no oyera su conversación:
–¿Podrían evitar decirme esto mañana?, digo, luego pueden conseguirse a alguien más joven para que oiga esto todo los días..., yo ya estoy bastante viejo –terminó por admitir haciéndole un gesto de que le comprendiera.
El otro lo observó medianamente horrorizado:
–Pero señor, ¡si usted es muy joven! –exclamó en un susurro el más chico.
Jorge sonrío con gratitud:
–Muchas gracias, pero los años comienzan a pesarme, me gustaría un descansito de todo esto, ya sabes, para estar en paz –intentó hacerse comprender nuestro protagonista.
El hombrecillo volvió a frenarse para mirarlo, pero esta vez no con horror, sino apenado. Se dio media vuelta tan tenso como un robot y observó con dificultad a sus compañeros. Aquél cerró los ojos con fuerza, levantó su brazo y llevó su mano hasta su cuello para hacer la típica seña de que se debe parar algo, cortarlo.
Jorge observó unos segundos las muecas espantadas de los presentes que luego se convirtieron en unas que expresaban ofensa y/o desprecio.
Finalmente, todos se retiraron.
Ese día trascurrió como todos los otros; como cualquier viernes, terminó con su trabajo en la oficina a las cinco de la tarde, subió al subterráneo, llegó al lado de la ciudad donde buscaría su vivienda, entró a esta, se preparó una cena bastante modesta, la tragó y luego de ver un poco las noticias nocturnas se acostó, en completa soledad, pues nunca se había casado, ni tampoco había tenido hijos, por lo tanto, su departamento era únicamente para él, igual que el resto del pobre edificio que estaba completamente vacío exceptuando su presencia y la del casero.
Era algo muy irónico, podía decir que era la persona más común y simple que existía en toda la ciudad, pero había sido seleccionado entre un millón de gente, literalmente, para ser avisado del estado del espacio-tiempo, y por eso mismo lo frenaría, así entonces, quizá podría mantener la cordura el resto de su vida. Pues, ¿quién diría que existirían una especie de duendecillos que te avisan de tal cosa? Obviamente no tiene ningún sentido, por eso no se te ocurriría. Dicho aquello, se dedicó a conciliar el sueño, pensando positivamente, que el que seguía sería un buen día.
El sábado por la mañana, Jorge se despertó a las nueve, parecía haber podido dormir como un bebé y se levantó lentamente, tomándose su tiempo para bañarse, preparar un exquisito desayuno y luego, leer uno de sus libros preferidos, uno que había abandonado hace mucho tiempo.
Luego de unas horas de lectura, logró terminar aquel libro y se alegró infinitamente por esto, pues había estado mejor de lo que se había imaginado. Salió con una sonrisa triunfadora a la calle y se dirigió directo a la sucursal de una empresa de celulares.
–Quiero cambiar mi viejo equipo por uno de los más nuevos –dijo firmemente mientras colocaba aquel añejo aparato sobre el escritorio del empleado que lo miraba ligeramente sorprendido.
–Me alegro mucho señor, pues acaban de entrarnos nuevos modelos –comentó energéticamente aquel hombre, como si Jorge le hubiera pegado parte de la emoción que llevaba.
El joven trabajador tomó una de las revistas que estaba a un lado del escritorio y comenzó a enseñársela redondeando algunos modelos que le recomendaba; Jorge compró el más complicado y se retiró de la tienda con su celular nuevo ya habilitado, almorzó en un lugar que se encontraba cerca de la tienda y con ambos aparatos en mano –el más viejo y el más reciente– comenzó a pasar la agenda con varias dificultades.
Pidió el menú más grande de toda la lista y comenzó a llamar a cada uno de sus viejos amigos; aquellos lo recibieron con emoción luego de tanto tiempo que no hablaban y aceptaron la propuesta de Jorge que era juntarse todos en el bar más caro de la ciudad a festejar que estaban vivos y coleando... Bueno, quizá sólo vivos.
Cuando terminó de almorzar, le entregó al mozo, con la cuenta, una tarjeta de crédito y luego de volverla a recibir se dirigió a una tienda de ropa, sí, la más cara que encontró. Allí compró unos buenos jeans clásicos, una camisa vino que hacía resaltar sus ojos, un pañuelo para su arrugado cuello y un saco bastante moderno. A la próxima tienda que se dirigió fue, obviamente, una zapatería. Compró unos zapatos que iban bien lustrados y entre todo esto se hizo la hora de la cena, pero no le apetecía y simplemente, compró un café doble para llevar en una tienda cualquiera.
En un ataque de ansiedad, también se encaminó a un cajero automático y pidió el crédito luego de sacar unos buenos billetes para invitar a todos las copas de esa noche.
Dicha noche había llegado y la verdad es que ya iba bastante avanzada, pues ahora era domingo a la madrugada, la charla de los presentes que ya estaban con una que otra copa de más había declinado a las enfermedades que tenían o podían llegar a gozar. Jorge se sintió mareado unos segundos y se decidió a pasar por el baño mientras los demás hablaban de problemas del corazón entre otros.
Al llegar a su destino se miró al espejo unos segundos, su rostro levemente sudado y enrojecido le divertía un poco, y se sonrió al mismo tiempo que volvía su mirada a la canilla para lavar sus facciones.
Cuando volvió a levantar el rostro sus ojos entrecerrados pudieron observar a un hombrecillo con traje de vestir completamente negro por detrás de sí, siguió mirándolo por el reflejo del espejo unos segundos, desentendido.
–Veo que te has estado divirtiendo –dijo sombríamente el tipito.
Jorge no respondió, se sentía confuso.
–Bueno, me alegro de que lo hayas pasado así este tiempo –expresó nuevamente el otro bajando la mirada a una especie de libreta–. Jorge Lodge, hoy, domingo, es tú día veinte mil seiscientos cincuenta y cuatro, y también, debo comunicar, que el ultimo.
Todas las palabras pronunciadas por aquél parecieron incomprensibles para su mente por unos segundos y para su fortuna, estas siguieron:
–Como usted quiso, se ha producido una alteración en el espacio-tiempo que ha dado por resultado su muerte a la una y cuarenta y tres a. m. de hoy.
Jorge se quedó petrificado y las palabras hicieron eco en su mente ¿Cómo que como él había querido?, ¿una alteración en el espacio-tiempo?, ¿su muerte a la una y cuarenta y tres?
Una sonrisa de forma nerviosa se dibujo en su rostro y una risa se ahogó en esta haciendo que sonara como una especie de resoplido.
Las palabras, atropelladas, se atrancaron es su garganta y sólo pudo explicar esto en un susurro agonizante:
–Es un malentendido.
Una de sus pequeñas cejas se alzó en el otro presente.
–¿Malentendido? –repitió casi con sorna.
Jorge asintió, casi con torpeza.
–Eso es algo imposible señor, fue a mí quien usted se lo pidió –le dijo–. Usted, ¿sabe lo que es trabajar de un día para el otro de "felicitador" a "sepultor"?, ¿tiene una idea? –le preguntó el pequeño con bronca retenida y luego soltó una corta pero horripilante risa cínica–… No, claro que no, pero así son las reglas, ¿no? Si alguien te pide su muerte tienes que entregársela tú mismo.
No podía asimilarlo, ¿por qué ese hombrecillo parecía quererlo asesinar con la mirada?, ¿por qué había surgido esto?, ¿acaso no podía desear que lo dejaran de felicitar todos los días?, ¿acaso su vida iba a terminar aquí?
¡Pero yo en ningún momento te he pedido mi muerte!, exclamó mentalmente con los ojos llenándose de desamparo, no podía estar pasándole esto. Las palabras habían sido interrumpidas por un desagote del estomago.
"La muerte" hizo caso omiso a aquella exclamación corporal y en cambio se dedicó a observar su reloj, aquel... Era el mismo que había tirado Jorge la mañana del sábado, el mismo que siempre miró para observar como pasaban los segundos hasta que el momento en que aquellas personitas aparecerían llegara.
Sus ojos estaban completamente cristalizados y sus labios ligeramente separados mientras lo observaba, pidiendo misericordia con telepatía.
Sintió un fuerte dolor en el pecho e instantáneamente se quedó sin aire, con su mano intentando arrancar algo de entre sus entrañas. El cuerpo se escurrió hasta quedar completamente esparcido en los mosaicos y ahí residió, por más que hubiera perdido la conciencia antes de morir, sabía que pasaría eso, que tenía los segundos contados.
El único que pudo haber observado su muerte levantó la vista de su reloj digital.
–Espero que puedas encontrar tu paz –escupió observando el cuerpo inerte en el piso.
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"No entiendo por qué muchos prefieren ver dos hombres con armas que de la mano"
Cuando vi esta foto me entró pena porque pensaba que quizá tenía mucha razón, pero fue aún peor cuando bajé a los comentarios de la imagen y vi unos que decían algo como esto:
"Porque matar gente es más de hombre que andar tomados de la mano como unos maricas"
Por favor, cuándo la agresividad comenzó a ser hombría, ¿acaso estamos en un mundo en el que asesinar a alguien es ser macho?, sé que esto pasa entre las bandas de delincuentes, que piden que maten a alguien como una muestra de valor para aceptarlos, pero, gente común que está en Facebook, la verdad, esto me a desilusionado por completo, porque no era un sólo comentario, eran muchos y la verdad, aún si fuera uno solo, ¿por qué piensa así?
En cuanto a mí respecta, es más hombre el homosexual que el asesino, porque HAY QUE TENER HUEVOS PARA GRITAR QUE SOS DIFERENTE y no para matar a alguien que no es igual a vos, no, eso es miedo.
No puedo entender por qué mi corazón está tan roto.