Anoche soñé que pisabas mi cama,
A la siguiente luna pregunté a las estrellas si allí estabas,
No pretendía esperar más que una cálida negación.
Pero la noticia me tomó por sorpresa,
Pues ellas acertaron a mis recuerdos de vidas pasadas;
Y no espero que deje de palpitar mi corazón.
Ya que compartir mi noche velada por tus dedos,
Para mí fue un augurio de la constelación próxima,
Que se alinearán al igual que el compás de nuestras voces,
O de los mares abatidos de verte penetrar la ola.
Y se mantendrán calmos para darte el escenario merecido,
Que son tus pies entre la arena;
Y tus brazos entre nuestra almohada.



















