Estoy perdida. Me he escapado tantas veces de mi propio plan de escape que no sé cómo regresar. Me he jurado que saldría ilesa, pero es imposible arrancar todos esos obstáculos de mi camino.
Sigo cayendo. Caigo en el odio a un vacío que esta lleno de miradas de desprecio y decepción. Y todos esos putos ojos son míos.
Cuando consigo salir del hoyo creyéndome fuerte, astuta y capaz, de repente hay algo más. Encuentro en mi cabeza un nuevo miedo: una nueva meta que jamás podría cumplir, una nueva frase que jamás podría pronunciar. Y vuelvo a sentir la necesidad de abrirme en canal y liberarme de mí misma de mi mente y de mi cuerpo que me asfixian, que me atrapan, me limitan y me quieren ver sufrir.
Lamentablemente no es posible y me lo repetiré cada vez que caiga.







