Una vez terminada la entrevista, me di cuenta de que no le pregunté a nuestro protagonista, David Peña, el origen de su nombre artístico. Es probable que algo tenga que ver con la similitud de su apellido, pero si no es así me aventuraría a decir que para nosotros, sus ilustraciones son como un puñetazo de genialidad, un golpe de placer, y sus palabras, que hemos podido disfrutar en videos como el de MAD 2011, han sido siempre un gran empujón para seguir a delante. Gran filosofo y mejor dibujante, Puño es el broche de oro de nuestro primer año en Lupa y Sombrero.
Caricatura by Joaquín Aldeguer.
Nos encantaría saber, para empezar, qué es con lo que más disfrutas en la vida.
Imagino que con lo que más disfruto es con la embriaguez. Citando al maestro Beaudelaire: de poesía, de vino o de virtud, pero embriaguez al fin y al cabo. Los paraísos artificiales y los naturales, el esparcimiento, el asueto, el recreo, la holganza. Disfruto de los libros, sobre todo si son del siglo XIX, y del cine, sobre todo si es de la década de los 70. Disfruto de la risa, del sol, de la hierba fresca, de la arena y de las rocas. Del olor del ajo recién cortado, de una telaraña recién extendida, del devenir de las olas y de las noches sin luna.
Pieza para la exposición 'Miseria'.
Cuentanos un recuedo que tengas de cuando eras pequeño.
Tengo muchos. Tengo la mala suerte de tener una memoria prodigiosa, y digo mala suerte porque no sirve para nada. Si acaso para sufrir un poco más y ser esa persona a la que llaman los amigos de madrugada porque no se acuerdan de cómo se llamaba aquella actriz de aquella película de los 70. Tengo recuerdos bastante vivos a partir de los dos años y muchos de ellos son memorables, si se me permite la absurda redundancia.
Si tuviera que elegir uno para esta entrevista, posiblemente fuera el de estar paseando con mi yaya en Gandía, unas vacaciones. Yo tendría 8 años. Íbamos por un descampado, cuando no todo estaba lleno de apartamentos y discotecas. Estábamos solos completamente y de repente apareció un elefante. Había un circo cerca y al caer la tarde lo habían llevado a dar un paseo. El calor se había ido. Yo estaba recién duchado y comía un helado de cucurucho de chocolate. Mi yaya, uno de pistacho. Fue un momento mágico, muy mediterráneo, muy Bigas Luna.
¿Crees que hay algún monstruo llamado "miedo" que hace sombra a muchos o casi todos los ilustradores?
Sí, claro. Va implícito. Los ilustradores suelen ser gente sensible, frágil, lírica. Hay excepciones, verdaderos machos de lomo plateado y hembras llenas de cicatrices que ilustran como el que pega puñetazos, que se enfrentan a las vicisitudes de la profesión con la alegría del que se echa al coleto un trago de vino, pero no los cuento ni con los dedos de una mano. Hay muchos que tienen miedo. Algunos al fracaso, otros al éxito. Mola ser el artista de tu clase, de tu familia o de tu pueblo, pero para ponerte en la palestra y mostrarte y ser susceptible de ser juzgado hay que ser un poco echao palante. Por eso hay quien decide ser pez grande en lago chico, y no al revés. Yo lo respeto y lo entiendo, pero soy más kamikaze. Y creo que esta es una de las razones por las que el éxito profesional acaba siendo de los que no tenemos nada que perder.
Hablemos de sueños. Cuentanos un sueño que hayas tenido y que recuerdes mucho.
Desde que cumplí los 30, los sueños se han vuelto más aburridos. Antes soñaba lo típico: que volaba, que vivía aventuras increíbles, que visitaba ciudades fantásticas... ahora sueño cosas más normales. He llegado a soñar que pasaba la aspiradora por mi casa o que me levantaba y me duchaba y me vestía para ir a trabajar. Y luego te despiertas y lo haces, que es lo terrible.
En tres ocasiones he visto cómo mis sueños se hacían realidad. El que más me impactó fue en una ocasión que soñé que subía por la calle Donoso Cortés, donde yo estudiaba, y me econtraba con una vieja amiga a la que hacía tiempo que no veía. Al día siguiente me la encontré en esa misma calle, pero la diferencia con mi sueño es que ella había cambiado, estaba completamente diferente y decrépita. Creo que no hay nada mágico más allá de la casualidad, que no es poco, pero me parece un suceso con una enorme carga literaria, poética.
Poster para Alfaguara y Santillana.
Cuentanos ahora un par de sueños que te gustaría cumplir, uno factible y otro muy de sueño.
Como sueño cumplible, me gustaría que me publicaran los libros que escribo. Hacer novelas de ciencia-ficción y terror para niños.
Y grabar una película. Empecé a dibujar tebeos porque no tenía cómo editar lo que grababa y al final acabé de ilustrador, pero yo estudié cine, sé de cine más que de ilustración y es algo que quiero y que me toca hacer.
A las malas, puedo hacer que los dos sueños converjan y escribir sobre cine.
Como sueño inalcanzable, me gustaría tener un cine. Hacer unos programas loquísimos: los jueves, pelis en blanco y negro; los lunes, maratones de filmografías completas; los sábados por la mañana, pelis europeas de stop-motion del siglo XX. Y así. Te podrías abonar y asistir a lo que quisieras, habría butacas para dos personas, palomitas sanas y ecológicas, estaría decorado como un teatro antiguo y le encargaría la cartelería a los mejores profesionales gráficos del país. Seríamos una referencia mundial para el cine fantástico y de terror. Y yo sería el tipo más feliz del mundo.
¿Hubo un antes y un despues en tu carrera tras la charla de MAD en 2011?
Absolutamente. La charla MAD me convirtió en un ilustrador social y sociable, antes de ella me pasaba la vida en la cueva, trabajando. Veía a mi familia y a un par de amigos al año. Ahora me paso la vida impartiendo talleres, charlas, cursos... Conozco alrededor de 200 personas nuevas cada año. Mi cerebro ha cambiado incluso la forma de clasificar las caras y los nombres. No paro de encontrar nuevos amigos, de aprender cosas nuevas, de compartir ideas, experiencias y proyectos que me permiten relacionarme con gente de cualquier edad, clase o condición. Además he encontrado una forma de generar dinero para mí y para otros, que no supone un gasto excesivo para los usuarios y que no implica un producto, sino una experiencia y una dosis de conocimiento. Y resulta que se me da bastante bien y que se me respeta por ello. ¡No puede ser mejor!
¡Ñam!, editado por SM. Premio Internacional de Ilustración Fundación SM, 2009. +Info.
¿Como es un día típico en tu vida?
No existe tal cosa. Pero si hago un mash-up, diría que:
Me levanto a las 10 y me acuesto a las 2 o las 3.
Me relaciono con mi mujer, con mis gatas.
Me relaciono con algún amigo o con alguien del trabajo o con algún pupilo, aunque estas tres condiciones pueden atribuirse al mismo individuo.
Me relaciono con mi madre a través del teléfono móvil de mi abuela muerta.
Camino por Madrid. Si la ciudad se deja, recorro una pequeña parte de la misma en bici, a trote o a nado.
Toco la guitarra y juego a videojuegos. Lo primero se me da mal (llevo haciéndolo poco tiempo), lo segundo muy bien (lo hago desde niño).
Trabajo durante muchas más horas de las que me gustaría.
Consumo cualquier cosa de la industria del entretenimiento ya sea en su forma auditiva, visual o la combinación de ambas.
Recuerdo cosas de mi vida pasada y riego mis plantas.
Ilustración para libro de texto de la editorial Santillana.
Ahora que "Ilustres" cierra sus puertas, ¿que conclusiones has sacado?¿Crees que puede dar paso a algun proyecto futuro?
Hace años, mi amigo y mentor Miguel Ángel Pacheco me advirtió de que la lucha gremial en la ilustración es una causa perdida. Me contó anécdotas sobre iniciativas similares emprendidas a finales de los 70 y a principios de los 80, iniciativas que acabaron en enfados y algún que otro puñetazo.
En su momento pensé que esto ya no era así, que había otro clima, otra comunicación. Ahora no puedo sino darle tristemente la razón. Esta es una profesión de lobos solitarios. Al que le va bien, no le interesa ayudar a los demás. ¿Para qué sacrificar su tiempo y su paciencia por otros, si nadie le ayudó cuando lo necesitaba? Además es un terreno laboral un tanto extraño, pues convivimos los que nos ganamos los garbanzos dibujando, con los que lo hacen por pura afición y con los que son profesionales eventualmente. Cada estrato se rige por unas reglas que en ocasiones son contrarias. ¿Cómo uno puede luchar por unas tarifas más justas si hay otro que acepta trabajar gratis a cambio de ver su nombre escrito en el cielo durante un segundo? Al fin y al cabo padecemos los mismos males y nos encontramos los mismos obstáculos que en cualquier otra lucha obrera.
Luego está la propia idiosincrasia de internet, donde el feedback positivo nunca llega y en cambio los gilipollas tienen diez bocas. Y más en la cosa esta gráfica: en Ilustres.org hay 1400 usuarios, pero solo participamos alrededor de 12. Hay mucha gente que no quiere participar en un proyecto colectivo online si no obtiene a cambio un número de seguidores, likes o cualquier otro tipo de puntuación virtual que le sirva para ubicarse dentro de una jerarquía y diferenciarse de los demás. El concepto 'wiki', de aportar datos a una base informativa de forma anónima sin obtener algo a cambio es ya una quimera propia de los 90.
Y luego está la cantidad ingente de personas que creen que les debes algo a cambio de ser tus fans: hazme este trabajo de clase, elabórame un presupuesto o lo que se les ocurra. Llevo cuatro años recibiendo correos de estos semanalmente, y esa fue una de las razones por las que monté Ilustres.org, porque creía que existía la necesidad de compartir esa información con todo el mundo y porque otros podían aportar su voz para resolver esas dudas. Lo peor es que me tomaba la molestia de contestar a todo el mundo lo mejor que podía y muchos se enfadaban porque no recibían de mí lo que esperaban.
Total, que después de estos años intentando aportar, repartiendo trabajo, pasando encargos a otros ilustradores, facilitando contactos sensibles, dando charlas, haciendo gremio... me he dado cuenta de que ¿yo qué narices saco a cambio de esto? No espero que me pongan una estatua en el Paseo del Prado ni que me regalen un jamón, yo lo que quería era mejorar nuestra situación laboral... Si miro para atrás solo ha habido disgustos, marrones, esfuerzo... Mi situación laboral es estupenda desde hace diez años y no tengo ni idea si hemos conseguido mejorar la de cualquier otro. Así que ha llegado el momento de mirar para mí y para lo mío. Como decía el disco en directo de Extremoduro...
(N.de LyS. : A día de hoy Ilustres.org sigue su marcha a manos de Javier Arce)
Sobre el futuro de la seguridad social en España, para El Mundo.
Cuentanos alguna anécdota divertida (o no!) que te haya ocurrido en estos años de profesión.
El único reconocimiento profesional por parte del estado ha sido que el antiguo rey me invitara a comer junto con otros 'artistas' como González-Sinde, Vargas Llosa o Mingote. Fue en el Palacio Real y acabé fumando puritos y bebiendo orujo de hierbas con Esperanza Aguirre.
No es mi estilo, pero fue divertido.
Para acabar, te pedimos un top 10 de cosas (ilustradores, libros, musica, peliculas, cocineros, lo que te de la gana...) que hayas descubierto en este 2014.
El cineasta Jonathan Glazer.
La película Wake in Fright de 1971.
El artista y comiquero Yoichi Yokoyama.
La ilustradora Amanda Baeza.
El estudio Atelier Bingo.
Los conciertos de trompeta de Telemann.
Entrevista realizada por Chema Peral, Peñas de San Pedro, diciembre 2014.
Con esta imagen de Puño nos despedimos de este año, agradeciendoos que nos hayais seguido de cerca y deseandoos que 2015 sea un gran año para vosotros. Nosotros, por nuestra parte, seguiremos entrevistando a aquellos dibujantes e ilustradores que tanto nos fascinan y que vamos descubriendo. ¡Muchas gracias a todos (entrevistados y lectores)!