—No lo dije como una ofensa, para que lo sepas. ¿Qué tiene de malo, hm? Sólo es la verdad…— responde como si no fuera una obviedad que ya reconoce apenas pasados minutos en compañía del contrario. Comentario opuesto que, de todas formas, arranca un suspiro de tedio de los labios del castaño. —Mira, hombre, me estás haciendo sentir como si estuviera obligándote a hacer algo, y no es el caso,— insiste, cejas enarcadas mientras mira fijamente a su interlocutor. Y considerando que ambos se inscribieron en todo el lío de las citas, claramente ninguno había sido sometido a punta de pistola para acudir a las citas. Y sabe que es el problema con las citas a ciegas, aunque generalmente la carencia de afinidades se da en un ámbito más de personalidad y nunca como el que estaban experimentando. —Te juro que usar el término “date” aunque sea sólo para una cata con un conocido no te va a quitar lo macho… Pero va, sí, es lo que estamos haciendo,— puede notar paciencia (que de por sí no es mucha) comenzar a deslizarse por su espalda y abandonar su cuerpo, algo que bajo ninguna circunstancia puede resultar en algo bueno. Parece que está en constante guardia, simplemente esperando por el momento en que el cishet encuentre un doble sentido a cualquier frase que salga de sus labios, como si no pudiera respetar diferencias. Se le hace ridículo. —Lyon Journe suena bien igual. Kudos a nuestros padres, ¿hm?— considerando que no tuvo mucha injerencia en la elección de su nombre (como la gran mayoría de la población), juguetea un poco con el asunto, broma discreta que continúa con aquella intención de aligerar frágil ambiente que se forma entre ambos hombres. Es comentario el que detona caída de aquella máscara usual de cortesía que porta siempre, aunque sea por un segundo, en que exasperación logra reflejarse en facciones del mayor, quien esboza una ligera sonrisa forzada antes de reír con nota irónica que ni siquiera hace intento en ocultar. —Vale, mira, ya hasta el staff del viñedo debe estar enterado de lo decepcionado que estás por no estar teniendo una cita con una chica. Así que ¿por qué no le llamas a alguna amiga y usas la cena, la habitación y todo? Ya está pagado, de todas formas, y sería una lástima que no fueran utilizados. Es mi buena acción del día,— añade al final, sirviéndose una copa del vino espumoso y dedicando breve sonrisa al moreno, tomando asiento en una de las acolchadas sillas, adoptando casual postura que sólo se afecta cuando cierta incredulidad nace como reacción natural a tono del contrario. —¿Qué? ¿No te puedes servir tú?— sugiere sin borrar afabilidad de facciones, mientras deja la botella a alcance de Lyon y vuelve a recargarse en su lugar, reposando espalda mientras orbes siguen accionar contrario.
“ Aunque se trate de tú verdad, no sonó tan amigable después de todo. ” Réplica rápida y tranquila, tras aquellas palabras se limita a tomar aire por sus fosas nasales para después sacarlo por su boca, ya que la idea de sus comentarios jamás había sido causar discordia con nadie y menos con la persona que se vería acompañado por toda la tarde. “ Nunca diría ni implicaría eso en mis acciones; de momento estoy donde quiero estar y nadie está obligando a nada, tranquilo. ” Poco común es en la psique del afrolatino el verse afligido por las emociones ajenas por lo que se roba a si mismo cierta sorpresa al momento en el que procura otorgar seguridad a su acompañante, alguien a quien no conoce y a quien le muestra una actitud inusual que puede llegar a desagradarse a si mismo. Independientemente no acorta distancia ni muestra exagerada bondad en sus facciones, luce tan indiferente como de costumbre y sus facciones muestran nula emoción sobre ellas aunque en realidad se encontrara un tanto agobiado. “ Nada me quita lo macho, hm. Tengo cosas que me lo recuerdan cada día. ” No le agrada la palabra selecta por su consiguiente y la altanería se nota en su matiz en reacción a ésta, pero de igual manera se da una discreta ojeada a su pelvis para mostrar que todo lo que (aunque sonara arcáico por demás) lo hacía un macho aún se encontraba allí. Decide no comentar sobre su nombre, no vociferar ninguna broma pues nota lo contraproducente que resulta ser para el bien común que decida no tragar sus palabras y mencionarlas como si ningún filtro existiese. Y no es la percepción ajena, sí se encuentra en constante guardia y ésta emoción inusual hace que la duda se plante en cualquier estúpida cosa que suceda a su al rededor, desde la baldosa sobre la que estaba de pie hasta las sílabas que el otro profesaba con una exagerada seguridad sobre si mismo. “ A ver, sí, ” Asiente. Era una de las mejores cosas que escuchaba venir del otro. No veía aquello como una buena acción si no como un gran intento de desprenderse de aquella incómoda situación, y por primera vez responde con una casi invisible curvatura sobre sus fauces. “ la idea es buena. Una chica me mensajeó más temprano, quería ir al 1 OAK esta noche, le dije que no por obvias razones. ” Explica aunque a su oyente aquello le importara tres huevos, prosiguió tras una corta pausa para pasar saliva. “ Podemos compartir el cuarto, tú lo usas hasta la madrugada y yo a partir de... ¿las 2 a.m.? ” Opta por obviar la respuesta ajena, que reconoce haberse merecido, y una vez se le es tendida la botella, la toma entre sus dígitos y repleta una de las copas de cristal con el espumoso que más tarde sostendría entre su dedo índice y medio al sentarse en el asiento contiguo al de su acompañante. “ O compartirla a ella, ” Sugiere bromista para permitir que una carcajada sonora pasara por su garganta hacia afuera, sacando su lengua después en un gesto peculiar y viril. Aunque, probablemente, al otro ni siquiera le iban los coños.