Vacío lleno.
No nos damos cuenta. De nada. De lo relativo que el tiempo puede ser. De esa sonrisa furtiva sin respuesta. De que el mundo gira en una dirección y no es alrededor de nosotros. De todos los posibles errores que podemos evitar cometer y sentimos la necesidad de hacer y hacernos daño. Ojalá todo fuese tan sencillo como volver a ese instante que te perdiste y quieres volver a disfrutar o ese instante donde todo cambió por no tener en cuenta las consecuencias. No entiendo cómo puedo escoger mal siempre una opción; será que no estoy hecha para una vida complicada, quizá necesito equivocarme muchas y muchas veces para entender que a veces el camino correcto no es el que espero coger o es del que huyo por miedo a sentirme vulnerable. No quiero una vida sencilla, dejaría de ser vida. Quiero una vida con altos y bajos, llena de aventura, intensa, cuyos momentos al recordarlos me inspiren felicidad. A veces hay que lanzarse al vacío si al final de este encontramos aquello que queramos o con lo que nos vayamos a sentir bien, en vez de no arriesgarse y quedarse mirando cómo los demás si se lanzan a por ello. Pues ese vacío hará que nuestra vida nos llene.









