Tengo un escorpión de peluche. Stinger dice que se llama, nació el 29 de septiembre de 1997 y no puedo creer cómo los fabricantes de peluches son tan estúpidos como para creer que este escorpión va a ser Libra.
Pero mira, yo también soy Libra, odio ser libra como odio que me invada la timidez, la tibieza cuando debería agarrar y aventarme, tragarme las palabras cuando sé que tengo la razón.
¿Cuáles eran las probabilidades de que volviendo del depósito de Castillo en un pueblo olvidado en el sur de Nuevo León me fuera a encontrar el único puesto que no había visto alrededor de la plaza, un oasis de ropa usada, algo en qué entretenerme?
¿Cuáles eran las probabilidades de que bajando del cerro, habiendo barrido todas las cajas y todos los estantes buscando algo qué comprar, una satisfacción pequeña, algo que mi hiciera olvidarme de ti, te fuera a encontrar justo ahí, en un pueblo olvidado en el sur de Nuevo León donde todas las paredes tienen un logo del PRI?
Lo tengo en el pecho mientras escribo de ti, mientras me imagino todos los escenarios posibles de cuando te vuelva a ver. Estoy calculando cuántos segundos estará bien que dure el abrazo de año nuevo y si a todos les tendré que dar uno igual. Quiero abrazarte y llorar en tu pecho porque ya me cansé de fingir que estoy ofendida, que estoy enojada, que estoy harta de ti. Porque la verdad no ha sido suficiente, no hay cantidad de alcohol o dinero tirado que me pueda convencer de que ya no te quiero volver a ver. Porque cierro los ojos y pienso en tu olor y abrazo al escorpión con la esperanza de que no tenga tanta mugre en los 11 años que estuvo rodando por el mundo antes de llegar a mi. Lo abrazo y pienso que no puede ser cierto que tenga que seguir con mi vida como si nada después de ti.
Quiero encontrarte en una fiesta y bailar contigo sin que se vuelva sexual, sin que mis amigos y tus amigos se den cuenta de todas las canciones que nos faltó bailar. Quiero salir a cenar contigo, que me cuentes qué has hecho estos días sin mi, qué canciones escuchas, cuánto has llorado porque no me puedo hacer a la idea de que ya eres feliz y te olvidaste de mi.
¿Cuáles eran las probabilidades de que en algún punto de nuestra amistad nos fuéramos a besar? ¿Cuáles son las probabilidades de que pronto te olvides de mi, de que pases al siguiente crush, de que te vuelvas a enamorar? ¿Cuáles son las probabilidades de que pronto pueda aceptar que no son señales del destino, que no significó nada – las horas en el bar, el escorpión de peluche, tu horóscopo de broadly–, que todo es pura sincronicidad? ¿Cuándo me voy a hacer a la idea de que nunca vas a regresar?
Tengo un escorpión de peluche y lo aprieto contra mi pecho y se siente como si estuvieras aquí.