Si el ataque la pilló por sorpresa, Adara no dejó que se notase absolutamente nada de ello en su rostro y permaneció tan impertérrita como acostumbraba en esos asuntos. Se habían metido con ella de formas mucho más crueles por cosas más pequeñas, no era precisamente una novata para lidiar con la grosería ajena. Sin embargo, como jamás había tenido problemas con ella, no terminaba de entender ese comentario tan malintencionado. Había jugado, sí, ¿pero tanto para esa actitud? —Wow, pues sí que te gusta esta pulsera barata de mercadillo. Tranquila, no sufras, toda para ti —respondió, conteniéndose un poco de reír desdeñosamente. Es decir, ¿cómo podía darle tanta importancia? —Y puede ser, Scamander, ya sabes que dicen que sobre gustos no hay nada escrito. Pero personalmente prefiero ser un espantajo al nivel de Trelawney antes que tener tu falta de educación —comentó, mientras soltaba por fin la pulsera. Adara era una Malfoy ante todo, ella no daba espectáculos de ordinaria en la calle y menos por algo tan absurdo.
Suspiró. Otra vez. Aún podía escuchar a su madre replicarle por su actitud. Tenía siempre ese pequeño 'Pepito Grillo' diciéndole en su oreja que debía pensar antes de hablar. Pero ella no tenía por qué maquillar lo que pensaba, en el momento que lo hacía. Como defensa ante el reproche de su madre (de estar allí presente), le dejaría constancia de lo mucho que la contraria había intentado molestarla con la pulsera. ¿Qué otra cosa podía hacer? Bufó. No se consideraba una buena chica, de hecho le importaba poco si conseguía enemigos o la gente la dejaba sola sentada en el gran salón por su nula facilidad para relacionarse. Pero por alguna razón la reacción contraria no era la esperada. Creía que la de cabellos cortos se plantaría aún más sarcástica y juguetona devolviéndole el comentario... pero no fue asi. Rodó la vista. Maldita sea. "Lamento si confundiste mi honestidad con falta de educación, pero no era así como esperaba que contestaras" se la quedó mirando. Parecía bastante enfadada. ¿Le daba igual? Sí. Pero por otro lado no. "No deberías tomarte tan a pecho lo que yo te diga" era algo así como un consejo, no sabía bien por qué.