Faltan 3 minutos para las 6:15 am, doy mil vueltas en la cama pero no logro conciliar el sueño. Desbloqueo el móvil y busco tus fotos, te veo directamente a los ojos y me tranquilizo un poco, me gusta tanto la intensidad de tu mirada, me pregunto... ¿Qué estarías pensando mientras tomabas esa foto? Sabes, cuando yo me tomo fotos siempre, siempre pienso en ti. En seguida busco esas otras dos fotos que tanto amo, las de tus manos, no puedes ni imaginar cuanto me gustan tus manos y no paro de preguntarme ¿Cómo se sentirá tenerlas sobre mi piel? Las deseo tanto. Corro al chat y busco entre tus mensajes alguno donde me des las buenas noches de forma cariñosa, lo leo varias veces, tal vez intentando convencerme de que lo has enviado esta noche, me miento porque no quiero aceptar que tampoco hoy nos quedamos haciéndonos compañía durante la madrugada. No puedo, no puedo más, te extraño demasiado, te amo demasiado, los días sin ti me asfixian, no quiero pasar otro más leyendo nuestras conversaciones para mitigar tu ausencia, no voy a negar lo obvio, te necesito, ojalá tú también me necesites tanto como yo a ti, ojalá tú también estés igual que yo viendo mis fotos y preguntándote cómo se sentirán mis labios sobre los tuyos.
-Buenas noches mi amor, ojalá hoy, al igual que yo, desees soñar conmigo.