Ahora que lo pienso también soy reciclador de sentimientos, porque uso los recuerdos, la tristeza y la alegría como combustible, no sé si para llegar lejos, pero si para no quedarme estancado en este pozo.
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@marcosaturno
Ahora que lo pienso también soy reciclador de sentimientos, porque uso los recuerdos, la tristeza y la alegría como combustible, no sé si para llegar lejos, pero si para no quedarme estancado en este pozo.
En mí, solo queda la nada, los recuerdos de lo que alguna vez fui, no soy nada, si algún día fui algo, ya no hay nada, no hay espacio en mí para otra cosa que no sea la nada misma, el dolor y la desesperación por sentirme bien, pero parece que no encontraré nada porque estoy destinado a sufrir
Desearía poder seguir adelante como aquellos que siguieron sin mí, quisiera poder avanzar sin sentirme tan triste por aquello que perdí
He tropezado con mis propios pasos, he confundido el amor con la necesidad de no estar solo y he llamado fortaleza a todas las veces que tuve que fingir que estaba bien.
Fui aquel niño que no entendía por qué algunas cosas dolían tanto. Después fui el joven que buscaba respuestas en lugares donde solo había más preguntas. Y ahora soy este adulto que camina con cuidado, como si llevara dentro una casa llena de ventanas rotas.
Me quedo en silencio
mirando por la ventana
como si afuera existiera
una versión de mí
que todavía supiera quedarse.
El violeta debajo de mis ojos
es la firma de mis desvelos.
La prueba de que algunas noches
no duermo:
me desangro despacio
sobre las páginas.
Hace tiempo dejé de creer en el amor.
No porque me haya roto,
sino porque nunca consiguió
hacerme sentir en casa.
Alguna vez lo perseguí.
Lo confundí con deseo,
con hambre,
con la necesidad de que alguien
me mirara como si yo fuera
la última cosa hermosa
antes del fin del mundo.
Pero el vacío
siempre llegó primero.
Siempre supo besarme
en los lugares donde nadie más
sabía tocarme.
Y sé que me aman.
Ese es el problema.
Hay algo casi enfermizo
en la manera en que algunos
se aferran a mí,
como si amarme suficiente
pudiera convertir mi ausencia
en permanencia.
Pero nunca alcanza.
Porque ¿cómo se corresponde
un incendio
cuando naciste aprendiendo
a vivir entre las cenizas?
No puedo devolverles
lo que ponen en mis manos.
Y no quiero mentirles
solo para sentirme menos sola.
Así que me voy.
Siempre me voy.
Me pierdo en el calor del momento,
en la mentira dulce de una madrugada,
en dos cuerpos fingiendo
que el mañana no existe.
Pero conozco demasiado bien
el precio de quedarse.
Por eso espero al amanecer.
Y cuando el cielo empieza a aclararse,
recojo mis cosas,
mi culpa,
mi ropa del suelo
y todas las palabras
que nunca voy a decir.
Me voy antes de que la luz
pueda convertirnos
en algo permanente.
Porque alguna vez quise ser un eterno.
Dios,
cómo quise serlo.
No quería otra historia efímera.
No quería otro nombre
que desapareciera de mi boca
cuando saliera el sol.
Quería que alguien se quedara
después de descubrir
que debajo de mi piel
no había una musa,
sino una criatura
que aprendió demasiado pronto
a sobrevivir sola.
Quería que alguien viera
mis partes más feas
y no las confundiera
con una razón para irse.
Pero mi origen
está demasiado lejos de eso.
Yo vengo de la distancia.
De puertas cerradas.
De aprender que necesitar
es darle a alguien
la posibilidad de destruirte.
Así que sí.
Soy fría.
Soy egoísta.
Soy demasiado mental
para dejar que el corazón
tome decisiones sin supervisión.
Analizo el amor
hasta matarlo.
Desarmo cada gesto,
cada promesa,
cada “te quiero”
hasta encontrar la grieta
por donde pueda escapar.
Soy demasiado compleja
para que puedas entenderme
y demasiado insuficiente
para dejarte intentarlo.
Y quizá esa sea
la verdadera tragedia:
no es que nadie pueda amarme.
Es que cuando alguien lo hace,
yo ya estoy buscando
la salida de emergencia.
No detesto el amor.
Ojalá lo hiciera.
Sería mucho más fácil.
Pero en algún lugar oscuro de mí
todavía existe una niña estúpida
que mira el desastre
y piensa:
quizá esta vez.
Quizá alguien pueda demostrarme
que no todo lo hermoso
tiene que convertirse en herida.
Quizá alguien tenga el valor
de enseñarme
cuán divertido
puede ser un error.
Así que esta es mi confesión:
no soy una promesa.
No soy un hogar.
No soy el final feliz
que alguien debería esperar
después de haberme encontrado.
Soy la advertencia
antes del incendio.
La puerta que se abre
solo para que puedas descubrir
que detrás no hay salvación.
Pero si vas a quedarte,
si realmente vas a hacerlo,
entonces cambia la profecía.
Haz que por una vez
mi sangre tenga otro color.
Enséñame que quizá
no todo lo que corre por mis venas
tiene que saber a despedida.
Porque esta—
esta es la tonalidad de mi sangre.
El color de todo lo que perdí
antes de aprender a nombrarlo.
La forma que tiene mi miedo
cuando se disfraza de libertad.
Y esta es mi verdad:
yo no soy imposible
porque nadie pueda amarme.
Soy imposible
porque una parte de mí
todavía cree
que ser amada
es otra forma
de morir.
Y un día, te das cuenta de por qué los que creías amigos se alejaron. Entiendes por qué aprendiste a estar solo desde muy pequeño.
-Satven
uno se queda ahí todavía con las manos extendidas sin saber si ofreció o perdió
realmente quisiera que mi cabeza dejara de hacer tanto ruido
Me siento cansado de hacerlo tan forzado, como coser una cicatriz.
Nunca tengo dos del mismo zapatos, o dos del mismo calcetín.
Cuando estoy en casa estoy atormentado, pero tampoco quiero salir.
Si estoy en silencio me quedo sordo, pero el ruido no me deja existir.
Me agobia mi ausencia, creo que ya no quiero estar aquí.
“la luz se apagó otra vez y no sé si quiero prenderla”
—
Es difícil encontrarse en la soledad. Porque es en el silencio donde aparecen esas preguntas que solo llegan cuando ya no sirven de nada.
グリーン氏
“Cada noche apago la luz pensando que, quizás, esta vez no volveré a encenderla.”
—
¿También huiras si encuentras mis heridas?
Moon dark
A veces, los rituales de la muerte son para los vivos que no supieron estar.
—Alexa Saga.
Mi mayor anhelo era estar muerto; no tendría más tristeza, no habría días buenos ni malos, no habría incertidumbre, no tendría que esforzarme por vivir; simplemente, no habría dolor.
"Hay tantas formas de suicidarse, pero ninguna de ellas es tan cruel como cuando te ves a ti mismo morir todas las noches".
Estar cansado se convirtió en mi día a día y la verdad es que estoy tan exhausto de todo que ya no sé si lo que estoy haciendo valga la pena. Quizás solo me estoy perdiendo otra vez.
Harvester of Sorrow.