Cada familia, a su aire
En la actividad propuesta, mi compañera Lucía Domínguez y yo hablamos sobre las evidencias sobre la evolución de la familia y las políticas familiares en España en varios apartados que consideramos cruciales.
En dichos apartados mostramos datos relevantes, causas, consecuencias sobre el mercado y conclusiones sobre los apartados sobre los que hablamos (natalidad, fecundidad, nupcialidad, separaciones, parejas de hecho, conciliación de la vida familiar y laboral, prestaciones directas y fiscalidad).
Un resumen de todos los apartados en conjunto sería el siguiente:
Se está produciendo un déficit de natalidad en nuestro país, en el que hay menos niños, se tienen hijos más tarde y los hogares se van quedando más vacíos. Cada vez los españoles retrasan más la edad en la que tienen su primer hijo. Con este déficit prolongado de la natalidad, se está consiguiendo: que haya menos población y esta esté envejecida. Se está produciendo una “transformación” de matrimonios hacia las parejas de hecho, y las parejas que deciden casarse, la mayoría lo hacen por lo civil y no por la iglesia. Por ello, cada vez hay más matrimonios internacionales, familias monoparentales (y monomarentales) y familias numerosas.
Cada vez se producen más rupturas familiares que provocan que cada vez más hijos estén afectados, más divorcios,... En cuanto a la conciliación de la vida familiar y laboral, se trata de una “asignatura pendiente” de las empresas ya que suele llevarse a cabo una discriminación a la mujer embarazada por querer conseguir el máximo rendimiento de estas. En cuanto a las políticas familiares en España, se miden a través de organismos, planes y leyes, prestaciones directas y fiscalidad. Las prestaciones sociales en nuestro país son reducidas y se le da una atención casi marginal a las familias. Las pocas ayudas que se dan, presentan restricciones. La fiscalidad en España no tiene en cuenta la perspectiva familiar y mantiene desigualdades entre familias con situaciones semejantes.
Como conclusión, considero que el gobierno debería tomar cartas en el asunto cuanto antes, porque las prestaciones sociales, como he comentado anteriormente, son muy pobres y no aportan casi nada al mantenimiento de los hijos, por lo que se debería prestar más atención a este asunto o las parejas dejarán de tenerlos ya que es muy costoso. En cuanto a la conciliación de la vida familiar y laboral, creo que deberían plantearse el ampliar el periodo de baja por maternidad y paternidad e igualarse porque ambos son los padres y deben cuidar por igual a su hijo. Ahora la pregunta que se plantea es: ¿Seremos capaces de cambiar?








