Hilo rojo
Hace un tiempito que la imagen de tu cara me visita antes de dormir. Que tú nombre resuena durante el día en mi cabeza.
Pasa, cómo queriendo pasar de ser percibido, pero con fuerza para que te piense. Otra vez. Una vez más. Un ciclo sin fin. El bendito hilo rojo del que tanto se habla vuelve a llevarnos juntos.
Y como si me leyeras la mente, ahí apareces vos, con un corazoncito en nuestra conversación .
Fue loco , porque cuando me decidí a volver a saber de vos, lo hice como toda una pre adolescente y te busque de nuevo por una red social. Y resulta que cuando di en el botón de seguir, entre a ver mi perfil y tenía una solicitud de seguimiento tuya.
El alma se me aceleró.
No se hace cuento estaba ahí. Pero que loco. Ambos pensamos lo mismo.
Ahora mi cabeza no para de pensarte.
Se divide en 2, cómo hizo siempre:
La parte consciente dice que pare, que ya pasamos por esto, que sabemos que va a pasar y que no, y cuánto duele, y cuánto cuesta, y como termina.Es frustrante.
Pero la parte inconsciente se muere de ganas por abrazarte, por hablar un ratito, por escucharte, por verte, por sentir esa tranquilidad de saber que es "mi lugar seguro" .
¿A qué parte le hago caso?















