Buenos días, tardes o quizá noches; independientemente del momento en que se hayan topado con este humilde espacio cibernético en donde comparto abiertamente con el mundo mis mas oscuros y preciados pensamientos, quiero desearles una calurosa bienvenida a esta nueva entrega… un poco tardía pero segura y las razones las tengo, muchas de las veces tengo deseos grandísimos de sentarme a escribir largos cuentos esperando que algún ser lo llegue a leer y pueda compartir conmigo mi sentir, pero lamentablemente sufro de bloqueos mentales que me impiden tan siquiera estructurar una oración decente digna de mi estilo tan peculiar. Hace mucho tiempo descubrí que mientras me encuentre en estado de felicidad o alegría se me hacia totalmente imposible hacerlo, también descubrí que necesito encontrarme en completa soledad y sin ningún ruido para poder concentrarme; por ende me necesito encontrar dentro de lo mas profundo de mis crisis ansiosas y rodeada de mas nada que mi soledad para poder obtener el mejor de los escritos. Una vez dicho todo lo anterior, comenzaremos este nuevo viaje tratando de entender qué hay en mi cerebro y que es lo que tanto lo atormenta.
Como bien ya lo he descrito anteriormente, soy una persona demasiado única y especial en este plano… si bien mi anatomía física señala que soy una mujer, siento que mi lado masculino esta siempre presente en mi forma de ser. Bueno y digamos que mi forma de vestir tampoco ayuda, para algunos “tengo flow tomboy” y que me falta ser mas delicada y femenina, cuanto daría yo porque entendieran que si me porto así y visto de esta manera es porque siento que es mi única arma de autodefensa, lógico, si me porto como hombre y me visto como hombre me trataran como a un hombre y así nunca mas nadie me volverá a lastimar. Con los años y los daños entendí que el mundo es mucho mas complicado si eres una mujer ya que tenemos siempre las de perder… como sea, no quisiera entrar en controversia por estas declaraciones, mi punto al fin es que todo este tiempo me he dedicado a fingir ser un hombre mas con tal de no volver a salir lesionada porque considero que un golpe mas me haría perder la batalla final.
Como bien lo dice el título, esta carta será un breve y significativo desahogo de mi parte por muchas cosas que llevo cargando en la espalda por comentarios de muchas personas a mi al rededor que sin querer han cuestionado cada una de mis reacciones o desiciones sin antes saber que en mi vida todo tiene un porqué. Comenzaré diciendo que he sido cruelmente acusada de ser un ser con poca apatía y carente de emociones amorosas o afectivas para con los demás… en mi defensa solo tengo que decir que lastimosamente crecí en un hogar donde el cariño fue lo ultimo en servirse en la cena. Me explico, yo me crié con mis abuelos mientras mi mamá buscaba que construir un mejor futuro para mi en otros mares. En casa había de todo menos muestras de afecto… mi abuela es una persona de muy pocas palabras y un tanto dura, era muy extraña la vez que me abrazaba o me decía que me quería, supongo que ella asumía que yo debía saber eso porque sí o porque el Espíritu Santo me lo había confesado en algún momento. Yo no la culpo, me imagino que su niñez tampoco fue del todo calurosa y ella simplemente seguía el patrón aprendido. Además, siento que al ser ella de esta manera conmigo me preparó para la vida y me dio una lección enorme sobre como uno debe mantenerse siempre firmes a pesar de los malos ratos que podamos pasar, claro está que me hubiese encantado que me den un poco de amor de tanto en tanto. Con todo esto, llego al punto en el que justifico mi falta de interés hacia otras personas, y quiero dejar en claro que no es que no tenga corazón y que sí tengo sentimientos muy bonitos guardados dentro de él… simplemente es que me cuesta demasiado expresar y exteriorizarlos porque vivo con un constante miedo al rechazo.
A mi me ha costado siempre sentirme parte de algún grupo de personas, incluso me niego a pensar que en algún momento de la vida alguien me pueda llegar a querer por como soy y supongo que por esa misma razón he fracasado mucho en mis pasadas relaciones. Algunos ex novios me reclaman que he sido muy arisca y tan poco cariñosa con ellos, pero es que en verdad me cuesta demostrar afecto porque me siento incómoda. Por ejemplo, hace unos días mientras iba caminando por la calle me cruce con una pareja que iba agarrada de la mano y lo único que yo tenia en la mente era “esa gente se ve que si se quiere”, “yo no podría andar sujetándole la mano a alguien en la calle, que asco”… si, a mi me da asco ese tipo de cursilerías, mucho menos permito que anden agrazándome en público. Siento que es algo muy invasivo de sus partes el tratar de entrometerse dentro de mi espacio vital y querer formar parte de él… yo necesito claramente mi propio lugar donde nadie interrumpa ni atormente la poca paz que me queda. Esto no quiere decir que no tengo sentimientos bonitos por alguien mas, es simplemente que no logro entender y aceptar que a mi algo bueno me puede llegar a pasar.
Estoy tan llena de inseguridades y malos pensamientos provocados por otras personas ya que desde que tengo uso de razón siempre hubo alguien queriéndome hacerme sentir menos de lo que valgo; en la escuela sufrí de bullying y acoso por parte de mis compañeros porque según ellos yo tenía comportamientos de niña y ademas de eso afirmaban siempre lo fea que yo era y que así nunca iba a conseguir a nadie que quisiera estar conmigo, incluso afirmando con certeza que a mi nadie me quería. Yo toda chiquita y pendeja al fin creía fielmente que esto era verdad y por eso atente contra mi vida en mas de una oportunidad, afortunadamente todas fueron fallidas y aun sigo aquí dando batalla en pie de guerra…
Aunque, hubo una sola en la que casi me voy con San Pedro, esa fue la única vez en la que yo deseaba estar viva pero por una falla de calculo sin maldad y sin intención de mi parte, casi no la cuento. Como ya he contado mas arriba, he sido marcada muchas veces por diferentes personas, sumado a esto la fuerte depresión en la que vivía metida desde pequeña y la falta de orientación sobre salud mental con la que contaba en aquellos días, me impulsaba a realizar actos contra mi persona los cuales yo disfrutaba al practicarlos… siempre soñaba ( y de vez en cuando aún lo hago ) con qué pasaría si algún día yo ya no estaría mas aquí. Habrá alguien que me extrañe cuando yo ya no esté? , alguien llorará mi partida? … fueron múltiples las veces que atenté contra mi integridad física y me lastimé, yo simple y sencillamente no deseaba respirar mas. Hasta que con el tiempo me fui acostumbrando a los golpes y entendí que quizá tenia un propósito en la vida para seguir caminando así que decidí controlarme y calmar mis fieras internas… hasta aquel día en el que sin querer mezclé pastillas para dormir con ron, vaya bomba de tiempo. Aun me pregunto como es que sigo viva. Ese fue el único día en el que yo deseaba estar viva y sentía como lentamente me moría… Detallaré como ocurrieron los hecho, comenzando diciendo que en aquellas épocas yo ya estaba a punto de abandonar mi país con rumbo a un destino con mejores oportunidades para mi, solo tenía un mes mas para disfrutar al máximo así que traté de aprovechar cada uno de los días como si fuera el último. Me la pasaba bebiendo y fumando con los vagos de mis amigos (la mayoría solo hombres) y llegaba a casa casi para ir a dormir, yo incluso olvidaba comer y sufría de insomnio , yo solo bebía y fumaba, quizá para así calmar la tristeza de saber que pronto partiría a otro lugar. En una de esas tantas invitaciones, me dicen que debo estar despierta a las 5 AM para ir a casa de una amiga muy querida pero que debido a que vive muy lejos hay que salir temprano para aprovechar el día completo… entonces me recomendaron apagar todo un día antes y acostarme a dormir lo mas temprano que podía. Esa noche juro que intenté pegar los ojos pero no pude así que se me ocurrió la genial idea de beberme un pequeño pedazo de pastilla para dormir, pasaron las horas y la maldita pastilla no hizo efecto… allí fue donde cometí el error de beber nuevamente otro pedazo, el cual tampoco hizo efecto en mi. Las horas pasaron y llego el momento de alistarme para salir rumbo a casa de mi amiga, se me olvidó por completo que había bebido esa medicina y seguí con mis actividades normales. A las horas comenzamos a beber ron y yo seguía sin ponerle mente a las pastillas; en esa ocasión me emborrache tanto que perdí la conciencia, es allí donde las benditas pastillas hicieron su efecto… yo convulsioné, me vomité, tenia espuma en la boca y me desmayé mil veces, mientras yo sentía como se me iba la vida las demás personas se comenzaban a desesperar buscando soluciones. Eso fue un acto demasiado irresponsable de mi parte y lo acepto. Al otro día tenía vagos recuerdos de lo sucedido y recordé ver a uno de mis amigos parado frente a mi repitiéndome que no me vaya, que no los abandone y que debía despertar ya. Ese fue el único día que deseaba mucho seguir con vida pero al parecer ella no quería seguir conmigo. Al parecer tengo un ángel porque me salvó y me dio una nueva oportunidad.
Voy a dejar este cuento inconcluso porque aun tengo muchas mas cosas que deseo externar y compartir con el mundo, con el único fin de hacer entender a todo aquel que este pasando por una situación similar a la mía, que no esta solo y que algún día no tan lejano podremos salir con la cabeza en alto y decir bien fuerte “POR FIN PUDE SUPERAR LA DEPRESIÓN”. Gracias lectores, nos vemos en la siguiente entrega.