Mi #18F
Vivimos estas últimas semanas discutiendo y exponiendo múltiples motivos y fundamentos de si está bien o no, que los ciudadanos nos movilicemos a la marcha del 18F. Por un lado están los que, sin un criterio unificado, vamos a asistir a la marcha, con un montón de reclamos o sentimientos que nos mueven. Y por el otro lado, todos aquellos que no están de acuerdo y critican los motivos o la participación de la ciudadanía, diciendo que la marcha no es apolítica, que tiene una intención desestabilizadora, que está promovida por los intereses de oscuros sectores que manejan al pueblo como a títeres, que quieren dar un golpe de estado y tantas otras cosas.
Soy consciente (y creo que todos lo somos) que una marcha como esta es totalmente política y no creo que eso este en discusión. Cuando miles de ciudadanos se movilizan con una o varias consignas, propuestas o reclamos, o simplemente para dar apoyo a un sector, -como puede ser en este caso puede ser al Poder Judicial-, obviamente estamos ante una marcha política: es la ciudadanía en su esencia mas natural.
Lo que si es claro es que no va a ser una marcha partidaria. Promovida por un sector político determinado, o de la cual algún candidato en particular va a poder sacar una ventaja en las encuestas. Por el contrario, cualquier candidato que quiera sacar una ventaja con esta marcha, tendrá el repudio de la mayoría de los manifestantes y un efecto contrario.
Charlando con amigos, vecinos y personas que les pregunte por que iban a ir, me llegaron a comentar que van para apoyar a los fiscales y jueces, para que estos sepan que tiene un pueblo que los respalda. Muchos que van para recordar a Nisman y que no se pierda todo su trabajo por la causa AMIA. Otros me contaron que se movilizan para que se continúe con la denuncia que el fiscal realizó contra el gobierno porque quieren que se vaya este gobierno, y en ese orden de cosas, lo creen responsable de la muerte del fiscal y ven esta oportunidad como una suerte de referendum.
En este 18F muchísimas personas encuentran un lugar y momento donde expresar su descontento, preocupación, indignación por los chicos muertos por desnutrición, miedo por la inseguridad, desesperación por la inflación, por la mala educación publica, por el pésimo sistema de salud, por los ataques del gobierno a varios sectores, la corrupción, etc y así exponen tanta angustia acumulada contra los gobernantes que no escuchan, ni ven, ni sienten a su alrededor. Claro está que hay algo en común entre todos los manifestantes: la disconformidad con la forma y el rumbo que lleva esta gobierno.
Creo que son válidas todas las expresiones y siempre que la ciudadanía se moviliza es saludable para la Patria. Porque obliga a los gobiernos a replantearse el rumbo que tomaron y les recuerda que siempre el poder en última instancia lo tiene el pueblo, ejerciendo ese musculo democratico llamado ciudadanía, mediante el voto o el reclamo popular.
La ciudadanía marca límites, puede estar a veces mas o menos permisiva con sus gobernantes, pero siempre esta activa. Tiene que ser un orgullo como sociedad que podamos contar con un órgano de control tan importante como la ciudadanía. Y hasta tenemos que replantearnos de que manera podemos ejercitar mejor ese musculo, y como nutrirlo de mejores herramientas para su ejercicio.
Por eso años atrás planteamos con un grupo cívico, llamado Democracia Participativa, implementar desde los municipios (nosotros lo queríamos desarrollar en San Isidro) las herramientas de participación cívica que se encuentran contempladas en la reforma de la Constitución Nacional desde el 94 y que aún no han sido reglamentadas en muchos municipios, las cuales son: Acceso a la información Pública, Presupuesto participativo y transparente, Audiencia Publica, Consulta popular, Iniciativa Popular y Defensor del Pueblo.
El porque de esto radica en el simple hecho de crecer en el ejercicio de nuestros derechos, para hacer mas atractiva y efectiva la participación y para que en definitiva el Estado este más cerca de los vecinos y estos del Estado. Hoy en día, también podemos plantearnos un desafío más, y pensar si con las nuevas tecnologías, el Estado podría dar más participación a la ciudadanía. Y tal vez en un futuro no muy lejano podríamos soñar con un mecanismo de consulta popular vía web...
Tal vez soñando un poco menos, podemos pensar en herramientas tecnológicas que faciliten el ejercicio ciudadano a la hora de proponer proyectos, o querer controlar a los gobernantes. Lo que tenemos que tener claro es que esta bien que los ciudadanos se manifiesten, que la sociedad no se conforme con lo que le dan, y se plantee todos los días vivir mejor.
Que la gente salga a la calle a exigir que se aclare el caso Nisman y a brindarle apoyo a los fiscales y jueces está muy bien, son ciudadanos haciendo uso de sus derechos. Si la movilización tiene sustento y eco en la sociedad pronto se verán las calles inundadas de personas legitimando el reclamo. Pero si el reclamo no encuentra legitimación en la sociedad, y esta no comparte la propuesta, por mas que los medios de prensa la apoyen o promuevan, estará destinada al fracaso y el olvido.
El fin primero es simple y claro. Los gobiernos deben escuchar y atender a todos y no solo a los que lo votaron. Se gobierna para las mayorías y minorías. Asi crecen las sociedades y los países. Así vamos a ir teniendo mejores representantes y una mejor democracia. Y asi vamos a construir entre todos una mejor Argentina: haciendo uso de nuestra ciudadanía.












