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@masticarte
"En el silencio no están escritos nuestros miedos. Están escritas las verdades que no queremos ver porque sentimos que no las merecemos, porque son verdades que nos hacen grandes y no queremos crecer, porque da susto aceptar que somos infinitos y que todo lo podemos"
Amalia Andrade
Nota: Hablar bajito; así el corazón entiende mejor.
(via barba-coa)
Apapacho viene del Náhuatl papachoa o papatzoa y significa acariciar/abrazar con el alma.
Hubiera dado todo.
Hubiera hecho lo que fuera necesario, con tal de cambiar cada una de tus lágrimas, por espontáneas sonrisas. Hubiera recorrido tantos kilómetros como ganas de abrazarte, echándole un pulso a cualquier distancia caprichosa que quisiera interponerse entre los dos. Hubiera librado cualquier batalla, incluso una de esas en las que prácticamente has perdido antes de comenzar, para estar cerca de ti. Hubiera perseguido mil y un sueños, los más absurdos e improbables que pudieras imaginar, sin dudarlo ni un segundo, sólo por ir de tu mano. Hubiera derribado cualquier imposible, cualquier barrera u obstáculo que se interpusiera en tu camino, o, al menos, lo hubiera intentado. Te hubiera cuidado como nadie, procurando que nada pudiera hacerte daño, y estando siempre ahí para levantarte del suelo las veces que tuviera que hacerlo. Hubiera confiado plenamente en ti, más que tú incluso, demostrándote, cada día, que eres increíble, y que puedes conseguir todo aquello que te propongas. Hubiera sido esa persona que nunca falla, ni siquiera esas veces que tendría motivos para hacerlo, esa a la que siempre podrías llamar, dando igual la hora, el lugar o el problema. Hubiera apostado por ti, en todo momento, sin tener en cuenta las probabilidades, o, en el peor de los casos, aún teniéndolas todas en contra. Hubiera empleado cada fracción de tiempo en hacerte sentir especial, en buscar tu felicidad, en mostrarte todas las cosas maravillosas que llevas dentro y que, por alguna razón, nunca fuiste capaz de ver. Hubiera plantado cara a tus miedos, a tus inseguridades y temores más profundos, no para ahuyentarlos, sino para ayudarte a enfrentarlos, a vencerlos, a ganar, juntos. Te hubiera dado tanta libertad como necesitaras, tanto espacio como pidieras, tanto tiempo como fuera necesario, sin preguntas, sin exigir explicaciones, sin juzgar. Hubiera esperado más tiempo del que puedas contar en un reloj, sólo por estar contigo, por mirarte a los ojos, por decirte tantas cosas, sin apenas decir nada. Hubiera parado el mundo, sólo por escucharte un minuto más. Hubiera roto cada regla, cada límite y frontera. Hubiera dado lo mejor. Hubiera dado todo.
En pleno vuelo
Un amor que a duros pasos
Trasciende como dos cometas
En pleno vuelo; sin viento que les empine
Hasta los cielos
Poco importan las ventiscas
Si mantenemos alzados los celos
En pleno vuelo envidia daremos
Con nuestro propio ascenso
Poco importan los malos momentos
Si mantenemos en nuestras manos
Tú mi roce, yo el tiempo en que te beso
José Marcos
Hacer lo contrario
Mientras él lloraba perdiendo la respiración entre lágrima y lágrima, y sollozando como antes no lo había hecho, solo pude abrazarlo y decirle que era hora de enamorarse de la otra mitad del mundo. Que empezará a andar del lado opuesto del que hace un tiempo había iniciado, le dije que podría observar a las personas empezando por los pies; que hiciera todos los días pequeñas locas acciones que juntas lo llevaran lejos, en lugar de lanzarse lejos sin idea de qué hacer; que durmiera temprano para que los miedos no lo encontrarán despierto, y que se despertara temprano para encontrar las mejores cosas cuando todos siguieran atrapados en la cobijas.
Le hablé de la importancia de hacer las cosas porque uno quiere y no sólo porque los demás quieren o porque así debe ser.
Después le conté que la formalidad no siempre se lleva bien con todo, que sonreír con los cachetes llenos de comida también enamora, de la misma manera que lo hace reírse a carcajadas o vestirse como le de la gana, bailar en público o cantar aunque su voz sea más que mala. Lo convencí de que la mayoría de las personas estamos aburridas de encontrar siempre lo mismo, pero hacemos siempre lo mismo, así que si él hacía todo lo contrario de lo que lo había traído hasta esta noche, estaría en el lugar indicado
@2miltazas
UN MUNDO IRREAL
Se tapó la cara con la almohada para que su marido no se despertara con sus carcajadas. El se había quedado dormido, con la revista de palabras cruzadas y la lapicera que estaba manchando de tinta azul la sábana olvidadas sobre su pecho.
Ella se reía del conjunto de irrealidades que había leído esa noche. El superhombre héroe de la novela era capaz de realizar proezas sexuales con un promedio de cada quince minutos ininterrumpidos durante toda una noche, continuar la acción durante el día y trabajar incansablemente, esto durante meses. Nada de posturas tradicionales, las diversas posiciones utilizadas requerían ser un gimnasta. Era un muchacho verdaderamente incansable y de una inventiva prodigiosa. Algo increíble.
La compañera era una mujer siempre dispuesta, también imparable, jamás dolorida aunque tuviera que estar cabeza abajo, siempre plenamente satisfecha, nunca un enojo que impidiera una noche maravillosa. Aguantaba cualquier violencia, perdonaba, para no molestar al hacedor de tanto placer, que ella amaba incondicionalmente.
Por favor, pensó, por mucho menos yo tendría que haber consultado a un traumatólogo y a un ginecólogo. Así es que, continuaron sobrevolando sus pensamientos, con estos conjuntos de irrealidades que se presentan con frecuencia como verdades absolutas, es que se van dejando de lado los pequeños momentos de felicidad, los segundos de las cosas simples, los minutos imperfectos pero amables, así se desvirtúa la realidad para presentar un mundo inalcanzable que condiciona las cosas que se quieren de todos los días, con su simpleza, pero también con su grandiosidad. El amor sencillo e imperfecto pero presente en la vida, para contraponerlo a un imposible que bordea lo ridículo, y acepta como deseables la violencia, los celos, las infidelidades, las conductas ilegales, para justificar algo que es mal llamado amor.
Con dulzura y cuidado para no despertarlo y con una sonrisa, tomó la revista y la lapicera con el rastro azul imborrable en la sábana, las puso sobre la mesa de luz, y apagó la lámpara.
Inés María Cabrera
El Miedo.
Hay una cosa que me da más miedo que el propio miedo, y es el tener miedo. El miedo es un paralizante, el causante de los mayores desastres y quizás de los mayores abandonos. No hay peor consejero que el miedo. El miedo nos incita a quedarnos parados, nos incita a mirar hacia otro lado, nos hace creer que la mejor opción es la de correr, buscar un supuesto lugar seguro y dejar que pase la tormenta. Pero de repente el miedo se va; después de todo lo que ha conseguido en nosotros, se aleja, nos deja solos, siendo conscientes de lo que no hemos hecho, de lo que hemos dejado para otro momento. Es ahí cuando todo deja de tener sentido. Es en ese preciso momento cuando nos damos cuenta de cómo quizás deberíamos haber seguido hacia delante, vemos más claro como lo que parecía una odisea tan solo era una pequeña batalla que librar. Es por eso por lo que mi mayor miedo es el tener miedo. Tengo miedo a que no me deje ver lo que realmente hay, a que me haga pensar en cosas que ni si quiera sé y que de tanto pensarlas parezcan ciertas. No hay peor amigo en esta vida que uno mismo, la dureza en cómo somos capaces de tratarnos debería estar prohibida. La vida siempre se compone de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer. Cada una de las decisiones que tomaos día a día van formado el futuro. Yo no diré nunca que no se pueda abandonar, que no se pueda dejar de luchar, tan solo diré que nunca se debe de dejar cuando quien nos lo aconseja es el propio miedo. El miedo siempre correrá, siempre se esconderá y nunca luchará. No hay que dejar de correr pero no para huir, hay que correr para intentar luchar, dejando a un lado los malos consejos y sabiendo que el peor de los miedos es tener miedo.
Mucha tinta y pocas letras. Sara Prior.
Ruby Sparks (2012) dir. Jonathan Dayton