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Misplaced Lens Cap
Sweet Seals For You, Always
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Origami Around
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Kiana Khansmith
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Trump y su primer año
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Montevideo Beer Fest
Por tercer año consecutivo las cervecerías artesanales de Uruguay y sus fans se reencontraron en la Beer Fest: un evento para degustar los distintos tipos de cerveza en el mercado, encontrar insumos y productos para elaborar tu propia cerveza y enterarte de las últimas tendencias del mercado... Pero sobre todo, un evento en el que la comunidad de la cerveza artesanal se vuelve a encontrar y celebrar el crecimiento de este mercado.
Periodismo audiovisual
En la mente de todo comunicador hoy encontramos una suerte de máxima grabada a fuerza de repeticiones: “En internet, nadie ve un video de más de un minuto o dos”. Entonces, parecería que las historias tienen que contarse en fragmentos y que estaríamos condenados a vivir en su superficie. Pero existen plataformas muy consumidas que desafían este mito y nos ayudan a disfrutar de historias de calidad, muchas veces cinematográficas, que nos envuelven e involucran. Son el caso de la plataforma “Vice Videos” y “Op-Docs” del New York Times.
La dinámica de trabajo de estas plataformas no es exactamente la misma. Por un lado, Vice trabaja con una red editorial de periodistas y productores, donde los trabajos que reciben de productores independientes son ocasionales. Por otra parte, Op-Docs funciona más como un foro de documentales realizados por productores independientes.
Esto también le da características distintas a las piezas que se pueden encontrar en estas plataformas. En Op-doc hay una gran variedad de estilos de realización, cortos más experimentales, otros más cinematográficos, algunos animados. Por otro lado, la experiencia general con las piezas audiovisuales de Vice es de “guerrilla filmmaking” o de estar ante piezas pensadas desde el concepto de “Show and tell”.
Ambos sitios son muy claros de navegar, visualmente “simples” e intuitivos. Eso sí, suponen que quien llega hasta estos sitios es porque los están buscando o tienen algún tipo de conocimiento de lo que se trata. No hay mayores explicaciones de lo que cada plataforma busca y ofrecen directamente el contenido para consumirlo.
A pesar de esto, el diseño de Vice resulta más atractivo y moderno, con fragmentos de videos embebidos en la misma página. Tiene secciones de videos recomendados, más vistos, más recientes, además de algunas secciones temáticas. Cuando uno ingresa a visualizar una pieza, se arma automáticamente una playlist con otros reportajes similares para seguir profundizando en el tema.
El diseño de Op-Doc a pesar de ser moderno, es más estático y clásico. Los videos más populares aparecen a la derecha, simplemente con los títulos. Una vez que se ingresa a ver la pieza, las recomendaciones relacionadas aparecen debajo del video, para quien quiera profundizar.
La publicidad no aparece en un primer pantallazo, hasta que comienza un video. Esto funciona de la misma manera en las dos plataformas: antes de comenzar el video, hay que mirar unos 30 segundos de publicidad.
Algo muy destacable de la plataforma de Op-Doc es que abrir la barra lateral para investigar los canales que tiene, ya aparecen recomendaciones de contenidos y de videos para visualizar. De esta manera, uno se hace la idea de qué encontrar y hasta puede ingresar directamente al video qué quiera. Es una herramienta a imitar en cualquier plataforma de este tipo.
A la plataforma de Op-Doc le hace falta algo más de información al ingresar a las piezas. No hay una descripción o desarrollo de la noticia en la misma página a la que dirige el video. Sí hay articulos relacionados, que por lo general giran en torno a la temática de la pieza, pero para leerlo hay que dirigirse al link. Quizá es una opción por separar los distintos elementos que hacen a la noticia, pero una breve descripción que enriquezca la experiencia del usuario es necesaria.
Lo que extraño en las dos plataformas, son elementos que ayuden a profundizar más sobre la temática que están tratando las piezas audiovisuales, integrados en las mismas páginas. Lo más cercano son los links a las noticias del New York Times de Op-Doc. Pero creo que estas plataformas aumentarían considerablemente su oferta de contenidos con elementos en torno a las piezas que ayuden a profundizar y entender más las problemáticas: foto reportajes, expertos hablando sobre el tema, artículos para profundizar. Incluso podrían ser opciones que aparezcan como links en los videos durante la reproducción.
En definitiva, lo que, a mi entender carecen, es de una propuesta más transmedia, que lleve la experiencia del reportaje o de la pieza audiovisual a otras áreas y ayude a seguir profundizando en las temáticas que se tocan.
La vanguardia: renovar el barrio
Una historia sonora de una esquina que desde 1934 es un referente gastronómico en Punta Carretas que vuelve a renovarse. Desde el "Copetín del paso" en 1934 (primer local), pasando por el legendario "Tranquilo bar" a la "Vanguardia 1934", que busca rescatar esa historia y reconvertir la esquina de 21 de setiembre y Roque Graseras en un punto de referencia para el barrio.
¿Quién dice Google que soy yo?
Como seres humanos es muy probable que siempre hayamos caído en ese juego de tensión entre las apariencias y la identidad: lo que somos y lo que proyectamos (o nos gustaría proyectar). Está en nuestro ADN.
Ya desde una perspectiva filosófica el ser “personas” nos define como seres en relación con otros; desde la psicología hemos descubierto la importancia de la alimentación afectiva en el desarrollo humano -especialmente en los primeros años de vida-; o podríamos considerar el simple hecho que desde que somos en esta tierra, vivimos en comunidad.
Por eso, es muy difícil que escapemos de preguntarnos quiénes somos y cómo nos ven los demás. Quizá nunca la formulamos en palabras, pero ahí está, pronta para salir en los momentos en que no podemos dormir, en los que entramos en crisis por algo, o estamos ante nuevos cambios en la vida.
Como humanidad tenemos relatos heroicos de personajes que realizan el conocido “viaje” para descubrirse: mitos, historias, fábulas, consultas a los oráculos y un gran etcétera en las que como humanidad buscamos respuesta a una de las preguntas esenciales: ¿Quién soy?
El antiguo oráculo de Delfos nos anunciaba: “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el Universo y a los dioses”. Pero, ¿qué nos dice el “nuevo” oráculo de Delfos: Google? ¿Qué dice el buscador universal de respuestas sobre mí?
En una búsqueda rápida, más o menos, podría identificar aquellos resultados que hablan de “este” Matías que soy yo, pero, ¿qué pasa cuando el que busca no lo sabe? Por eso, me propuse buscar como si no supiera y tratar de armar unas pinceladas sobre quién dice Google que soy yo.
Lo primero es que no soy el único: al parecer hay 17 personas más con mi mismo nombre y apellido en Facebook. Eso sí, parece que estamos todos concentrados en Latinoamérica -o eso nos quieren hacer creer los filtros de Facebook y Google-. Somos de Chacabuco, Buenos Aires, Saavedra, Córdoba, Punta del Este y Montevideo. Por las fotos, estimo que tengo entre 15 y 35 años; podríamos decir que los Cerviño dispersos por la cuenca de Río de la Plata tuvieron 20 años de estancamiento creativo compartido para elegir nombres.
Después Google nos presenta un Matías bastante activo en Twitter, aunque con altibajos, que lo último que tiene posteado es un reclamo al vicepresidente de Uruguay que lo tiene bloqueado. Seguido de un resultado de LinkedIn, que por la foto parece ser el mismo Matías que el de Twitter, y dice trabajar en tres lugares (seguramente sea humo, como todo lo que la gente pone en LinkedIn).
Pienso seguir abriendo pestañas y entender a los distintos Matías que voy encontrando, pero a medida que las voy abriendo links, descubro que, al parecer, compartimos algo más que nombre y apellido entre los Matías. Entonces, la pregunta se vuelve cada vez más existencial y la sensación es cada vez más parecida a la de estar metida en un sistema parecido a “la Matrix”.
Primera “coincidencia”: Uno de los Matías, de Uruguay, está registrado como dueño de un Fiat 600 en la página www.fitito.com.uy, y otro Matías corre en el mismo tipo de auto en el circuito de Categorías Asociadas de Pistas Cordobesas. ¿Es joda?
El auto no es la única pasión en común que encuentro entre los homónimos. Hay un Matías dedicado a la producción audiovisual, con alguno que otro video en Youtube, con un perfil de LinkedIn en el que dice trabajar en un par de productoras audiovisuales y aparece inscrito como participante en DocMontevideo 2017. Y además, hay un Matías es compositor y diseñador de sonidos. Segunda “coincidencia”: dos Matías Cerviño metidos en el sistema de producción audiovisual.
Pero como suele decirse en la creación de historias, dos pueden ser coincidencia y tres significa repetición hasta el infinito, tenemos otros dos Matías dedicados al desarrollo social. Uno en Córdoba, dedicado a la “economía de comunión” y otro en Montevideo, que trabaja en un centro educativo como responsable de comunicación. Tercera “coincidencia”: el interés y compromiso por el desarrollo social.
Reconozco que me asustan un poco las coincidencias, ¿hay alguien repitiéndonos con ciertas variaciones?, ¿cómo pasó esto?, ¿somos diferentes versiones de un mismo “original”? Más allá de la exageración, no deja de sorprenderme el hecho de encontrarme a mí mismo en otros yo, como si existiera un “determinismo nomenclator”, o por lo menos ciertas tendencias o intereses entre quienes llevamos el mismo nombre.
Por esto, vuelvo al pensamiento inicial: ser persona es ser en relación con otros y en esa interacción descubrir quién soy, diferente a otros. También recuerdo que en realidad, en esas historias míticas de héroes que superaban miles de obstáculos para poder hacerle una pregunta al oráculo, todos terminaban con más preguntas, acertijos e incógnitas que respuestas.
Quizá es lo mismo que nuestro moderno oráculo de Google quiso enseñarme: no hay respuestas definitivas, sino preguntas y decisiones ante las que voy definiendo quien soy.
Internet en Uruguay
Grupo Radar publicó los resultados sobre el perfil del internauta uruguayo y a partir de estos datos, especialmente con el dato sobre la penetración de internet, busqué comprar la situación de Uruguay con América Latina y el promedio de los países de la OCDE (ya que durante el año nos comparamos con la OCDE en educación y otras yerbas).
Penetración de Internet Infogram
Fuentes:
Último resumen ejecutivo de la encuesta de Radar (2016): http://www.innovaportal.com/innovaportal/file/86/1/el-perfil-del-internauta-uruguayo-2016-resumen-ejecutivo.pdf
Acá tenés el resumen ejecutivo de los informes de Radar desde el 2001 al 2016: http://www.innovaportal.com/innovaportal/v/86/1/innova.front/el-perfil-del-internauta-uruguayo
Estado de la banda ancha en América Latina: http://www.cepal.org/es/publicaciones/estado-la-banda-ancha-america-latina-caribe-2016
El periodismo ante sus “doce segundos de oscuridad”
La tensión actual entre los medios y los gigantes de Internet (Facebook y Google), resumida como para que la entienda tu abuela (siempre y cuando sea un poquito freak), es así:
Históricamente, los medios tradicionales competían por la torta publicitaria, esa que les daba de comer y los mantenía trabajando. Las reglas eran simples y claras: quien quisiera anunciar pagaba a estos medios por un espacio de papel (o segundos al aire). De esta plata vivieron “desde el principio de los medios”, por así decirlo.
Después nació internet, cada medio se fue animando a armar su página web y aprendieron a monetizar las visitas. En vez de vender un pedazo de hoja, comenzaron a vender espacios (pixeles) en sus sitios. En ese cambio, aprendieron que ya no bastaba con simplemente publicar las noticias escritas. El público cambió, lo que este público buscaba cambio y cambiaron las expectativas.
Entre todos estos cambios, descubrieron que la competencia por la atención de los “internautas” se había agrandado: todo sitio web podía ser un espacio en el que publicar y lo que importaba era la capacidad para generar visitas. La situación y el desafío trajo un desarrollo del periodismo que creó nuevas plataformas, nuevas formas y nuevos métodos para contar historias. Con ello llegó un alcance nunca antes esperado y la competencia por mantener el flujo de visitantes.
En medio de este desarrollo, crecieron los gigantes: Facebook y Google (hoy Alphabet). Esos compañeros de clase que se desarrollan primero, se convierten en los populares del grupo, todos quieren estar con ellos y ser como ellos. En un guiño para los más freaks, fueron el “Anillo Único” de Tolkien: _“Un anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas”. _Todos quisimos estar ahí, nos atrajo, nos reunió… y también a los medios.
Es tanto más fácil encontrar el público ahí donde ya está reunido. Es incluso más fácil si el “anillo” me ofrece la posibilidad de encontrar a las personas que busco entre todo el mar de personas que navegan por la red. Y finalmente, fue como si Google y Facebook crearan un internet dentro de internet. ¿Dónde vamos a buscar información?, ¿personas?, ¿páginas?, ¿referencias?... “y atarlos en las tinieblas”.
¿No lo vimos venir? ¿No lo vieron venir los medios? Tal vez no. Pero hoy descubrimos esa dependencia y a muchos les preocupa. A algunos les asusta la supervivencia del buen periodismo en esta situación en la que nos metimos. Confieso que un poco me preocupa. No me gustan los monopolios, oligopolios, o que dependamos tanto de tan pocos.
Pero sobre mi preocupación triunfa la certeza de que al final triunfa la creatividad y la genialidad del ser humano. Porque al final triunfan las minorías creativas que son capaces de desafiar el estado de las cosas. Son aquellos que saben soportar la oscuridad y reconocen la riqueza que tiene este tiempo para descubrir nuevos caminos. Son los que entienden que después de “los doce segundos de oscuridad”, el haz de luz sigue girando y nos ayuda a encontrar el rumbo en medio del mar.
Foto: Lighthouse At Night Wallpaper Sky Wallpapers
Video: 12 segundos de oscuridad, Jorge Drexler