Este número, el “10″, está compuesto por dos cifras que describen el torneo de Rafa perfectamente. “1″ título conquistado, más allá de la décima Copa de los Mosqueteros el título con el que volverá Rafa a Manacor de París será el de Rey de Francia, D. Rafael X, con el respeto del público francés, por fin, como en los antiguos reinos medievales reverenciaron a su nuevo Rey, buscando su favor en su propio idioma en forma de tifo con un “Bravo Rafa”. El otro dígito que compone el famoso “10″ es como no el “0″, cifra que representa el número de sets que Nadal se ha dejado por el camino a lo largo del campeonato. Ni uno, no se ha dejado ni jugarse un set en el Tie Break.
Y por qué a pesar de estos números tan rotundos y mediáticos hablo hoy de Nadal 3.0. Muy sencillo, es la versión que se nos ha presentado en este 2017 del mejor deportista español de la historia. Del que muchos han intentado retirar antes de tiempo (pobres ingenuos), del que han dicho que no sabe perder porque se escuda en una lesión en cada derrota, del que han dicho que no volvería a ganar un Grand Slam. Todos esos “Nadales” se esfumaron en Philippe Chartrier Court a golpe de “derechas” y revés.
En esta edición de Roland Garros hemos evidenciado la tercera evolución de Nadal. Hemos pasado de un Rafa Nadal con pelo largo, pantalones “piratas”, y camisetas sin mangas (look revolucionario en el mundo del tenis el que lideró allá por el 2005) que mostraba un físico incansable, capaz de desesperar a un partido a 5 sets al mejor de los mejores, como un Rocky Balboa peliculero. Un fondo físico propio de 20 añitos que no se puede mantener por siempre. Por eso llega la versión 2.0, la que refina la 1.0, la que pensábamos que era la versión definitiva, y puede que fuese la mejor versión. Una versión que mejora en el saque y busca el pragmatismo en el juego de los puntos, combinando fuerza y rapidez como Mayweather Jr., y desesperante ante el rival de turno que no consigue encontrar ese fallo de la versión 2.0 que le permita la victoria. Es tiempo de Nº1 en ATP, aglutinar Grand Slams, de Copa Davis, de Olimpiadas, de distinciones como el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, son buenos tiempos, hasta que llegan las lesiones. Tras sufrir en el ‘11 en el ‘12 evidencia que no puede con los dolores. Tomándose un descanso vuelve en le ‘13 para mostrar que quiere seguir, que no está acabado, que le queda cuerda, pero no es tan fácil y vuelve a un infierno de lesiones. En 2016 nos muestra que quiere seguir, que si bien ya no es el de la V.2.0, está “programando” la V.3.0. Aprende a elegir calendario sin pensar en el nº1, si se tiene que perder Wimbledon antes de “sus” olimpiadas, se lo pierde. Si en las olimpiadas no puede con las tres categorías y tiene que renunciar al doble mixto con Muguruza tras ser eliminado en el individual masculino, pues aprendemos y se renuncia, eso sí, si nos concentramos el doble masculino esa medalla es de Oro 100%. Esas olimpiadas fueron punto de inflexión, no iba a volver a perderse la oportunidad de ser abanderado olímpico a causa de una lesión como en el 2012, “descanso” y “recuperación”, las dos palabras más importantes tras la palabra “olimpiada”, prólogo de lo que está siendo 2017. Empezando desde Dubai hasta Roland Garros ha evidenciado su V.3.0, la que demuestra que es la cabeza más privilegiada de la historia del tenis. Una fortaleza mental que le hace volver con más autoridad que nunca, acompañado de una mejora en su revés para completar un repertorio de golpes magnifico. Un Rafael Nadal que ha sabido evolucionar y mejorar en su tenis, dejando sin argumentos a los que decían que no era un tenista con clase, que era sólo físico y que duraría lo que le aguantara. Deslegitimando a los que dicen de él que se esconde en lesiones, con vendajes, heridas a carne abierta en las palmas de sus manos, y muñecas machacadas por la exigencia del circuito del nº1. Todos los tenistas se lesionan y padecen, pero nos encontramos ante un portento físico y la potencia física conlleva sus contraprestaciones. El Nadal 3.0 no sólo tira de físico para ganar puntos, como la versión 1.0, o del desquicio a rivales ante una pared que devuelve todos sus golpes como en la V.2.0, la V.3.0 demuestra que la fortaleza mental la acompaña de una inteligencia, para nada artificial, que se le podría achacar a otra de sus virtudes nuevas, la experiencia, sabe a lo que juega y sabe a lo que debe jugar. Tenista de 31 años que lleva casi una quincena en el circuito profesional, 15 son sus Grand Slams ganados, idílica coincidencia.
D. Rafael X, no estamos en condiciones de pedirle más, aunque sé que nos lo otorgará, estoy seguro de ello, sólo estamos en disposiciones de darle lo único que podemos, las GRACIAS! gracias por demostrar que sólo con trabajo y sufrimiento se puede ser leyenda, que aunque todo parezca acabado siempre tendremos un epílogo por escribir, que pararemos cuándo queramos no cuando quieran, gracias por engrandecer a nuestra nación, por llevar el nombre de España a lo más alto en incontables ocasiones, por ser ESPAÑOL y tributar en España (cosa que parece que no se lleva), por ese sueño en forma de Academia que formará futuro campeones, por demostrar que un deporte individual es muy colectivo (competirá sólo uno pero el equipo lo técnico que le acompaña es muy amplio), por demostrar la lealtad a la familia y saber corresponder el esfuerzo de la familia, por todo esto y por mucho más mis más sincero agradecimiento.