Tren al Sur
Remmick x Latina!Lectora
SinΓ³psis: Como amiga cercana de los gemelos Stack y Smoke Moore, ayudaste a volver el Club Juke una realidad; pero un encuentro con un extraΓ±o hombre irlandΓ©s tuvo consecuencias impensables. Solo el tiempo te dirΓ‘ cuΓ‘nto podrΓ‘n protegerte tus amigos del misterio que ese hombre tiene sobre ti, y si tu curiosidad serΓ‘ mΓ‘s fuerte que tu prudencia, ante la mΓΊsica de un tal Remmick. Advertencias: descripciones grΓ‘ficas de violencia y asesinato, comportamiento obsesivo, menciones de racismo por contexto histΓ³rico. | Contenido sexual explΓcito. CapΓtulo 4/4 Masterlist
MENORES NO INTERACTUAR
Frontera MΓ©xico - Texas, dos aΓ±os despuΓ©s.
La quinta noche nunca llegΓ³, fue evidente que te habΓa abandonado. AsΓ que te fuiste, en cuestiΓ³n de un par de dΓas vendiste el departamento, te despediste de tus amistades con quienes aΓΊn conservabas correspondencia, y emprendiste el viaje. Siendo honesta, despuΓ©s de Remmick, ya nada te ataba al Delta. En su lugar buscaste un lugar un poco mΓ‘sβ¦ familiar.
Las tierras que habΓan trabajado por generaciones tus ancestros ya no les pertenecΓan, en su lugar trabajaban como βpeonesβ, la clase mΓ‘s baja que trabajaba en las haciendas aΓΊn funcionales. Desde la primera constituciΓ³n de MΓ©xico hasta la mΓ‘s reciente de 1917, la esclavitud se encontraba abolida, pero tΓΊ sabΓas que no era cierto. No en la prΓ‘ctica, y cΓ³mo negarlo, si recordabas las manos callosas y la voz quebrada de tu padre, las lΓneas de expresiΓ³n grabadas en su piel por las jornadas bajo el sol. Y tu madre, cansada hasta los huesos con las promesas de alivios que nunca llegaron. SΓ, por eso te fuiste. Porque la ΓΊnica herencia que pudieron darte fue la de su rabia.Β
AsΓ que ahora te encontrabas en la frontera, entre dos mundos, en elΒ borderline. Completamente sola; te parecΓa irΓ³nico. Remmick se habΓa preocupado por evitarte la desolaciΓ³n que terminΓ³ por ser Γ©l quien te abandonara. Regresabas a esos ΓΊltimos momentos a su lado, preguntΓ‘ndote quΓ© hiciste mal, pero todo te llevaba a su silencio. Nunca conociste a ese hombre, no realmente. Y aunque muchos extraΓ±os llegaron a convertirse en tus amantes, ninguno te habΓa importado tanto como Remmick. El apego lo hacΓa doloroso. De otra manera, ya tendrΓas una nueva vida. Ese habΓa sido el objetivo al irte.Β
HabΓas adquirido una casa de dos habitaciones cerca de la frontera con MΓ©xico en un pueblito abandonado cuya poblaciΓ³n consistΓa en familias de jornaleros latinos con quienes apenas compartΓas el idioma, las mujeres te veΓan a lo lejos, algunas se persignaban, y los hombres hacΓan de ti un ejemploΒ para sus hijas rebeldes. VivΓas sola sin ser viuda, hasta donde sabΓan no trabajabas (tus acciones en los negocios de los gemelos te brindaban un cΓ³modo rendimiento), pero las infancias no parecΓan prestarte atenciΓ³n. No podΓas culparlos, muchos habΓan sufrido suficiente en sus trabajos, los suyos eran cuerpos exhaustos y mentes deprimidas. QuizΓ‘s si lo quisieras, podrΓas convertirte en la amenaza que pensaban que eras. O quizΓ‘s veΓan a travΓ©s de ti, directo en la marca del demonio; quizΓ‘s tu corazΓ³n roto era evidente, tu alma que anhelaba a su verdugo.Β
Desierto MΓ©xico - Texas
La noche que decidΓ alejarme estaba dispuesto a ver el amanecer y terminar con todo. HabΓa traicionado todo por lo que habΓa sacrificado tanto, entre mΓ‘s cerca estaba a su lecho, mΓ‘s lejos estaba de mis ancestros. PodΓa sentirlo, por mΓ‘s que intentΓ© engaΓ±arme pensando que podrΓa sacrificar su sangre por mi salvaciΓ³n. Pero lo que me hizo detenerme fue pensar que ella tendrΓa que pasar por lo mismo. Que verΓa el abismo que atormenta mi existencia y ni siquiera mi profunda devociΓ³n por ella habrΓa de llenarlo.Β
Algo me detuvo de mi cometido por segunda ocasiΓ³n esa noche, en lugar de destruirme, abandonΓ© el piso en el que me habΓa alojado hasta ese momento, empeΓ±e algunas de las monedas espaΓ±olas, estaba dispuesto a irme al norte del Delta y comprar una pequeΓ±a propiedad. VolverΓa de rodillas por ella, rogando su perdΓ³n, buscarΓa ofrecerle algo, darle una oportunidad a lo que no fue. Pero cuando volvΓ a buscarla no la encontrΓ© por ningΓΊn lado. VisitΓ©, -como ella hizo tantas veces-, los bares y centros nocturnos de la calle principal de su barrio sin Γ©xito. PensΓ© que se habrΓa mudado, asΓ que volvΓ al Juke. Sus amigas casi me persiguen hasta el camino, sobra decir que no logrΓ© descubrir nada. Pero entonces lo asumΓ, aquello que estaba evitando admitir: se habΓa ido. Se fue porque la herΓ, y sin pistas de su paradero, se volviΓ³ mi obsesiΓ³n.Β
Primero seguΓ de cerca a sus amigos en sus salidas nocturnas, esperando escuchar de contrabando su nombre o su locaciΓ³n. Incluso lleguΓ© a intervenir en su correspondencia, cualquier carta que llegara al Juke o la casa de los gemelos era intercedida por mΓ primero, pero nadaβ¦ completo silencio. Si ella siguiΓ³ en contacto con ellos, no lo supe. Entonces lo recordΓ©, la noche que bebΓ de su sangre, imΓ‘genes de sus padres, su infancia y su huΓda pasaron por mi mente. Una conexiΓ³n excepcional. Recapitulaba una y otra vez los lugares de su vida, intentaba recordar en dΓ³nde habΓa visto esa vegetaciΓ³n, quizΓ‘ la ubicaciΓ³n del sol y la sensaciΓ³n del clima de sus dΓas mΓ‘s brillantes. Entonces dΓ con ello, se manifestaba en sueΓ±os, en pensamientos que no eran mΓos. Ella vivΓa en mΓ en todas las formas posibles.Β
El caso es que ahora me encontraba viajando siguiendo sus pasos. El calor del desierto es tan intenso por el dΓa como su frΓo en las noches. Solo aquello se le compara, es casi imposible pensar en otra cosa que el ardor en la carne o el dolor en los huesos. Me recuerdo constantemente el motivo de mi viaje. He seguido por dΓas el rastro de una mujer, solo haciendo pausas para alimentarme y esconderme. Me aseguro de subir a vagones de trenes vacΓos y oscuros para seguir en movimiento aΓΊn durante el dΓa. Las noches en que me es imposible conseguir alguno, camino y camino. Recorro a pie en una penitencia el desierto desolado, una peregrinaciΓ³n hasta sus pies.
Parte de tu nueva rutina era visitar la pequeΓ±a tienda miscelΓ‘nea y hacerte con provisiones para la semana, la familia que la atendΓa era amable, un matrimonio joven que reciΓ©n habΓa recibido a su bebΓ©. No tenΓan otra familia, pero se las arreglaban entre los tres. Esta noche no era diferente a otras, volvΓas de tus mandados y pensabas en lo que te restaba por hacer en la jornada. HacΓas el camino de regreso a casa cuando entre los arbustos al lado del camino viste dos luces que te recordaban a un par de ojos conocidosβ¦ Seguramente estabas alucinando, perdiste la cordura. Pero entre mΓ‘s te acercabas, la oscuridad abrΓa paso a una silueta que reconocerΓas con los ojos cerrados.
El hombre estaba encorvado, cargaba algo muy pesado, quizΓ‘ un costal o ΒΏeso era una persona?, entonces viste esas garras que aΓ±os atrΓ‘s te acariciaban en pesadillas, ahora parecΓan una vista reconfortante. Gritaste lo que sabΓas pero no habΓas admitido βREMMICK!β la criatura volteΓ³ la mirada, sΓ³lo asΓ pudo distinguirse la sangre que escurrΓa de su boca hasta su cuello. Sus ojos iluminados como carbΓ³n ardiente mostraban dolor e incredulidad. Te hablΓ³ con una voz monstruosa pero que no generΓ³ terror alguno en ti, pues no podΓa ser otro mΓ‘s que Γ©l βMo chuisleβ¦β DejΓ³ caer el cuerpo de la persona que, ahora lo veΓas claramente, se estaba alimentando.
Cuando se mostrΓ³ ante ti, sus garras ya no estaban pero sus colmillos sΓ. OlvidΓ‘ndose por completo de la vΓctima que yacΓa apenas a unos metros, -el cuerpo de lo que habΓa sido un hombre blanco europeo que pasΓ³ por el pueblo a cargar gasolina para continuar su viaje- corriΓ³ hacia ti buscando envolverte, tu caΓste sobre tus rodillas, respirando por primera vez en mucho tiempo.
βCreΓ que no te volverΓa a verβ
βY yo creΓ que estarΓas de vuelta con tu familiaβ¦mΓ‘s al sur. Te estuve buscandoβ
βNo, no me atrevΓ a volver con ellos. Pero tΓΊβ¦ ΒΏPor quΓ© me buscabas?β
βΒΏNo te has dado cuenta? Te necesito, me has hecho pedazos. JamΓ‘s volverΓ© a ver a mi familia, te estoy escogiendo. He pasado los ΓΊltimos dos aΓ±os viajando por todo el Delta, visitando cada pueblo de Texas, te he necesitado tanto, he necesitado de nuestra vida juntos. IntentΓ© resistirmeβ¦ perdoname, perdonameβ no pudo sostener las lΓ‘grimas, se encontraba completamente vulnerable ante ti, el vampiro y el hombre te amaban por igual.
βOh, mi pobre Remmickβ¦β
βEs la verdad, no puedo convertirte en esto que soy sin renunciar a mis ancestros. Estoy escogiendo salvarte de sacrificar tu sangre por mi. Te necesito, nadie me ha amado como tΓΊ.β
Tomaste tu rostro ensangrentado entre tus manos temblorosas. βNo, no, no. Debe haber otra maneraβ ambos comenzaron a sollozar βNo te harΓa esto, no permitirΓa que renuncies a quien eresβ Remmick no se atreviΓ³ a contradecirte, lo sabΓas, se habΓa enamorado de ti pero le aterraba abandonar quien era, y tu no estabas dispuesta a amar a un hombre que se abandonaba a sΓ mismo. SabΓas que en el fondo deseaba que le dieras una opciΓ³n, algo que le permitiera salvar su alma y conservarte.
Mientras secabas sus lΓ‘grimas con tus besos le repetΓas βTe tengo, mi amor, no voy a dejarteβ y Γ©l suspiraba aferrado a ti, su cuerpo entero se estremecΓa y se lanzaba contra el tuyo.
Con sumo cuidado esperaste hasta que sus sollozos cesaron, tomaste sus manos y lo llevaste a tu nuevo hogar despuΓ©s de enterrar el cadΓ‘ver del hombre europeo. No pronunciaron palabra alguna durante el camino, Γ©l te seguΓa como una sombra, preveΓa tus gestos y se movΓa en sincronΓa a ti. Como si no hubieran pasado mΓ‘s de dos aΓ±os, como si no hubieran pasado mΓ‘s tiempo separados que juntos en esas apenas cuatro noches en tu viejo departamento.
Finalmente llegaron al hogar y pasaron directo a tu habitaciΓ³n, dejando al mundo exterior fuera. En cuanto Remmick cerrΓ³ la puerta te lanzaste contra Γ©l. βNo puedo creer cuΓ‘nto me neguΓ© lo mucho que te extraΓ±abaβ No podΓas gastar un minuto mΓ‘s sin estar prendida de Γ©l.
βPerdoname, ma cherie, no debΓ dejarte esa nocheβ Decidiste ignorar aquello, era muy doloroso.
βΒΏRecuerdas cuΓ‘nto deseaba saber la verdad sobre ti?, los sueΓ±os que me perseguΓan, Bert y Joan, los peligros de los que me advirtiΓ³ Annie. AΓΊn sin saber nada te seguΓa escogiendo, ΒΏPor quΓ©?β
βΒΏTe arrepientes de que asΓ sea?β
βJamΓ‘sβ¦ pero tengo miedo, Remmickβ Eso pareciΓ³ dolerle.
βTe busquΓ© por tanto tiempo, dispuesto a rogarte a que me aceptaras de vuelta, pero no considerΓ© que quizΓ‘s ya no querΓas esto que te ofrezco. Basta que pronuncies la palabra y me irΓ©β
βEso nunca, ΒΏno ves que estos ΓΊltimos aΓ±os he vivido por la expectativa de estar a tu lado?β el aliviΓ³ que Remmick experimentΓ³ en ese momento era como nada que habΓa sentido antes. βTengo miedo de que a pesar de todo, del horror y las vidas que tomas, sigo escogiendote. Desde el dΓa en que te conocΓ mis instintos me decΓan que debΓa huir, pero no hay fuerza en este mundo que me aleje de lo mucho que te deseo, Remmick.β Ambos estaban resistiendo el deseo de comerse a besos, podΓas sentir su mesura, asΓ que decidiste romperla por Γ©l. Acariciaste sus labios con las yemas de tus dedos y despuΓ©s atacaste con besos agresivos y hambrientos, lengua en su boca y manos por su pecho y brazos. La sangre de un extraΓ±o era testimonio del hambre del uno por el otro, estaban completamente empapados de sudor y sus labios eran de un carmesΓ vibrante.
Γl comenzaba a gemir en ti, te tomΓ³ del cabello para controlar tus movimientos. No perdiste el tiempo y comenzaste a desabotonar su camisa, le quitaste los suspensores, casi le arrancabas los pantalones. Cuando lanzΓ³ todo lo demΓ‘s al suelo te sonrΓo pΓcaramente, -habΓas extraΓ±ado tanto sus gestos-, y declarΓ³ orgulloso βMi turnoβ. Apenas puso sus manos sobre tu vestido, lo rompiΓ³ en una lΓnea uniforme. βGracias, dios, por este regaloβ gimiΓ³. SentΓas su mirada arriba y abajo, todo tu cuerpo estaba a su merced y deseo βQuΓtate todo excepto las medias, me gusta cΓ³mo se ven asΓβ¦ sin nada mΓ‘s.β
Seguiste las Γ³rdenes como una mujer poseΓda, entonces te ordenΓ³ que te acostaras en el filo de la cama, Γ©l se arrodillΓ³ y te llevΓ³ hacia Γ©l hasta que sentiste su aliento en tu sexo. Remmick puso tus piernas en sus hombros mientras sus manos reposaban en tu vientre. Te lanzΓ³ una ΓΊltima mirada antes de comenzar, como pidiendo tu permiso, el gesto te derritiΓ³, no podΓas esperar mΓ‘s.
Entonces a boca abierta comenzΓ³ a lamer tu clΓtoris, te brindaba una presiΓ³n deliciosa, lo suficiente para sacudirte sin dolor, entonces su lengua jugΓ³ un poco, comenzaba a brindarte un ritmo que te obligΓ³ a llevarte la mano a la boca para cubrir tus gritos. βAh-ah, fuera manos, ma cherie, quiero que todos escuchen lo que te estoy haciendo.β
SiguiΓ³ lamiendo y succionando alternadamente, entonces decidiΓ³ que su nariz te traerΓa suficiente estimulaciΓ³n e insertΓ³ su lengua en tu entrada. Intentabas no apretarlo entre tus piernas, pero algo en eso te decΓa que era exactamente lo que querΓa pues sus gemidos comenzaban a empatarse con los tuyos βΓsame, con un carajo, mujer. Quiero que uses mi cara.β
No necesitaste que rogara de nuevo, comenzaste a mover las caderas para brindarte la fricciΓ³n que necesitabas, mientras Γ©l se aferraba con todas sus fuerzas a tu cintura, seguramente dejarΓa marcas, pero eso no importaba, estabas perdida en la sensaciΓ³n, en sus sonidos, en el calor y humedad de su boca. Te sentΓas tan cerca del orgasmo pero algo lo detuvo, una risita entre sus dientes te obligΓ³ a mirarlo, cuando te diste cuenta, te ofreciΓ³ dos dedos para introducirlos en tu boca. Captaste de inmediato su intenciΓ³n y succionaste, lamiste y le regalaste mΓ‘s gemidos de tu dulce voz. PodΓas ver el efecto que tenΓa en Γ©l, quizΓ‘ Γ©l tambiΓ©n estaba poseΓdo. Una vez empapados, comenzΓ³ a dibujar cΓrculos en la perla de tu sexo. El tamaΓ±o de su mano y dedos era perfecto, jugaba contigo entre sus dedos, llevando electricidad al centro, cuando se divirtiΓ³ lo suficiente entonces introdujo ambos dedos sin previo anuncio. SentΓas que te encendΓas en llamas, al principio fue como un tirΓ³n, como una invasiΓ³n, pero inmediatamente el dolor se convirtiΓ³ en electricidad que viajaba a la punta de tus extremidades. Era indescriptible lo elevado que te hacΓa sentir, no podΓas creer que apenas eran sus dedos los que te tocaban.
βNo sabes cuΓ‘nto soΓ±Γ© con esto, cuantas veces me toquΓ© imaginΓ‘ndote asΓ. Gimiendo solo con mis dedos, mojada para mΓ.β
βSolo para ti, Remmickβ
La expresiΓ³n de posesiΓ³n sobre ti lo elevΓ³ de inmediato, le dio un ritmo mΓ‘s rΓ‘pido a sus dedos y lo llevΓ³ a lamer y morder tu cuello. βSoy tuya, Remmickβ presentΓas que si continΓΊan con el juego de la posesiΓ³n lo romperΓas, y asΓ fue. Al cabo de unos movimientos mΓ‘s, detuvo todo, se llevΓ³ los dedos a la boca y lamiΓ³ saboreΓ‘ndote. βCasi tan dulce como tu sangreβ, te habΓas corrido en su mano. Eso te dio una idea βΒΏAΓΊn estΓ‘s hambriento?β y ofreciste con un gesto tu cuello.
βVas a matarme, mujer.β eso le ganΓ³ una risa tuya.
βHablo en serio, quiero hacerte sentir bienβ
βLo que me ofreces poco vampiros lo han vivido asΓ de bienβ
βSΓ³lo hazlo, mi vidaβ Y con ello se lanzΓ³ contra ti. No habΓas notado que sus garras y colmillos estaban de vuelta, en cualquier caso, sus caricias eran deliciosas con sus dedos largos y el dolor de la mordida fue reemplazado rΓ‘pidamente por la oxitocina del sexo.
Sin perder tiempo, llevΓ³ tus piernas a los costados de su cadera, posicionΓ‘ndose para lo que tanto habΓas esperado. Entonces en un movimiento suave metiΓ³ su verga, con pequeΓ±os empujones comenzaba a abrirse paso en ti. No tenΓas duda de que habrΓas tenido problemas con su tamaΓ±o de no ser porque ya alcanzaste el orgasmo. Notaste que aΓΊn en su transformaciΓ³n se estaba conteniendo de embestirte con fuerza, no querΓas que siguiera restringiendose por ti.
βMΓ‘s, Remmick, dame mΓ‘s. Quiero que me des todoβ
βEstΓ‘s loca, mujerβ
βDamelo todo, Remmick, te lo ruegoβ
Oh, eso lo rompiΓ³. ComenzΓ³ a embestirte con una fuerza animal, que en cada oleada, tocaba el punto que te hacΓa gritar. Prontamente tu habitaciΓ³n se convirtiΓ³ en una sinfonΓa de gruΓ±idos, gritos y gemidos. Remmick tomΓ³ la iniciativa y te volteΓ³ para levantar tu trasero hacia Γ©l βTe dije que me encanta verte con esas mediasβ una nalgada, dos, tres, seguidas e inmediatamente aliviadas por su lengua. La mezcla de dolor y hΓΊmedad lo hacΓa perfecto, pero no era suficiente, extraΓ±aban sentirlo dentro de ti. βPor favor, Remmick, por favorβ
βA mi mujer lo que pidaβ el nombrarte βsu mujerβ te volviΓ³ loca, habΓa algo en el hecho de pertenecerle a Γ©l por encima de cualquier hombre humano que te excitaba y enternecΓa en partes iguales. En cualquier caso, regresaste de tus pensamientos pues su pene otra vez se hacΓa espacio en ti. El sonido de tus nalgas chocando contra sus muslos se integrΓ³ a la sinfonΓa de ruidos animales que emitΓan tu amante y tΓΊ.
Remmick encontrΓ³ un nuevo punto del que no estabas conciente que sentirΓa tan bien esta posiciΓ³n. Apenas ibas a hacer un comentario al respecto cuando tomΓ³ tu cabello de nueva cuenta y acercΓ³ sus labios a tu oreja βMi mujer, mΓa mΓa mΓa, solo mΓa, mojada y abierta para mΓ. Te voy a dar toda la nocheβ¦ β Los vampiros no se cansaban y tΓΊ acabas de darle de tu sangre, un vital afrodisiaco para seres como Γ©l. βTe harΓ© mΓa todas las veces que quiera, te olvidarΓ‘s de cΓ³mo hablar, te romperΓ©β algo en su amenaza rompiΓ³ el muro de contenciΓ³n que no imaginabas te estaba limitando en cuanto al placer. Imaginarte a la merced de Remmick, ofreciΓ©ndole todo lo que eras, era la idea mΓ‘s cercana que tenΓas al cielo. βHazme lo que quierasβ le concediste sin una gota de miedo o duda, Γ©l sabrΓ‘ -como sabΓa todo lo demΓ‘s sobre ti- sobre el placer que estabas buscando con ello, sobre la confianza y el lazo que los unΓa para siempre.
Sus deliciosas embestidas se volvΓan cada vez mΓ‘s errΓ‘ticas y profundas, su orgasmo estaba tan cerca como el tuyo. SentΓas el nudo en tu vientre, el escalofrΓo en tu piel y tus gemidos que ya no formaban palabras sino sonidos animales. βTe voy a llenar, te voy a dar todo, quiero que tengas mi semenβ, ahora sΓ que estabas en llamas. Con tres embestidas mΓ‘s se vinieron juntos en una euforia que les hizo perder la nociΓ³n del tiempo, la habitaciΓ³n entera estaba dando vueltas, sus respiraciones parecΓan hacerse una, y mientras intentabas recobrar la conciencia, sentiste cΓ³mo Remmick comenzaba a besar tu espalda, dejando un rastro de dulces mordidas y afectos.
βNo voy a presionarte a que continuemos con esto, pero lo que dije era verdadβ¦ Te deseo tanto, no creo que vaya a tener suficiente esta nocheβ cuando volteaste a verlo era el hombre que tantas veces te habΓa hecho compaΓ±Γa en tu antiguo departamento.β
βYo tambiΓ©n te dije la verdad, quiero mΓ‘s de ti, Remmick. Pero quizΓ‘s antes debamos darnos un baΓ±o y quitarnos esta sangre, podrΓas responderme todas esas preguntas que tuve cuando nos conocimos y despuΓ©sβ¦β Remmick captΓ³ tu mirada en la cama, y comenzΓ³ a carcajearse βTe contarΓ© todo desde mi historia de vida hasta mis viajes como vampiro entre rounds, ΒΏQuΓ© te parece?β Por un momento, parecΓa que en verdad podrΓan estar Β juntos, como compaΓ±eros de vida.
EpΓlogo
Los dΓas pasaron con ligereza, con la naturalidad que les habΓa sido prometida. Pero en el fondo algo se escondΓa cobardemente, aplazaban conversaciones, eran cΓ³mplices en la huida: Remmick jamΓ‘s te convertirΓa pero tampoco deseaba tomar tu vida para volver con sus ancestros, tΓΊ no le pedirΓas que se olvidara de ellos a cambio de volverte inmortal y pasar la eternidad juntos. No lo mencionaban, pero lo sabΓan. Y sentΓas cΓ³mo una parte de Remmick morΓa con ello, jamΓ‘s te recriminarΓa lo que estaba sacrificando pues en verdad deseaba compartir la vida contigo.
Una noche decidiste que el silencio terminarΓa, no seguirΓas lastimΓ‘ndolo. No obstante, no hicieron falta palabras. Γl regresaba de cazar y al volver llamΓ³ por ti, tu saliste de la habitaciΓ³n extendiendo tu mano, invitΓ‘ndolo. Cuando te sostuvo en sus brazos comenzaste a sollozar. βLo siento tanto, mi amorβ
βNo, no quiero que te disculpes. Esto no es justo, es hermoso pero no es lo que deseo para ti.β Acariciaba tu rostro, te veΓa con tal devociΓ³n, no podΓas creer que alguna vez dudaste de su afecto. βSi tengo que irme, amor, quiero que seas tΓΊ quien lo haga.β
βNo me pidas eso, Remmick, es lo ΓΊnico que no puedo darte. Dame mΓ‘s tiempo, buscaremos la manera de reunirte con tu familia y conservar lo que podemos tener juntosβ
βYo tambiΓ©n desearΓa que fuera asΓ, pero no puedo engaΓ±arme, y tampoco puedo esperar. Son siglos sobre siglosβ¦ Mi vida, tΓ³mala.β
Te mentΓas a ti misma, no habΓa nada en el mundo que no harΓas por Γ©l. Y si este era el precio a pagar por la salvaciΓ³n de ambos, lo pagarΓan juntos. Aunque significara no poder vivir lo que soΓ±aron. En un par de horas hiciste tus maletas, destruyeron tu cama de cuatro postes e hicieron de uno de ellos una estaca, vertiste la reserva de combustible que conservabas en la cocina sobre el colchΓ³n y reuniste el coraje para efectuar su purificaciΓ³n.
βSabΓa que serΓas tΓΊ mi salvaciΓ³n, desde el primer momento en que te vi. Solo no me imaginaba que este serΓa el desenlaceβ¦ Debes saber, amor, que si pudiera te escogerΓa por encima de ellosβ¦β
βJamΓ‘s te lo pedirΓa, no te convertirΓa en un muerto en vidaβ la expresiΓ³n le resultΓ³ divertida. βTe llevas mi corazΓ³n contigo.β
βEsperarΓ© por ti en la eternidad. Existe, lo sΓ©. Estaremos juntos, ya lo verΓ‘sβ
βTu anilloβ¦ dΓ‘meloβ y con un rΓ‘pido gesto te lo entregΓ³ con un beso, tu lo colgaste en tu collar. βCon que enviudΓ© en mi luna de miel, ehβ se riΓ³ con todas sus fuerzas.
βEste mundo es apenas una etapa, tendremos la eternidad. BΓ©same, quiero llevarme tu calor conmigo. CantarΓ© a los cielos sobre tu belleza y nuestro amor.β deseas irte con Γ©l, le rogarΓas pero sabes que eso lo destruirΓa, vivirΓ‘s por Γ©l, vivirΓ‘s porque necesitas seguir amΓ‘ndolo.
Compartieron un ΓΊltimo beso, perdieron la nociΓ³n del tiempo, era como volver a conocer sus labios, regresar a casa, redescubrir su calor. βTe amo, Remmick, con toda mi vidaβ
βMo chuisleβ¦ estoy listo para partirβ Y con eso, besaste sus pΓ‘rpados cerrados, Γ©l se recostΓ³ sobre la cama y tΓΊ te posicionaste a unos centimetros de su pecho, alzaste los brazos y reuniste toda la fuerza que tu cuerpo humano te permitiΓ³ para que el ataque de la estaca fuera fulminante.
No habΓa duda, la vida se escapaba de su cuerpo, un ΓΊnico suspiro dejΓ³ sus labios mientras los tuyos soltaron un sollozo animal. Tus lΓ‘grimas rΓ‘pidamente nublaron tu vista, pero tenΓas que ser rΓ‘pida. Sacaste tus pertenencias a la calle, volviste para encender un ΓΊnico cerillo y corriste para ver las llamas engullir la pequeΓ±a casa. Nadie sabrΓ‘ nunca que esa fue la tumba de tu amado.
Las cenizas eran de colores brillantes, bailaban hacia el cielo, elevΓ‘ndose mΓ‘s de lo que habΓas visto jamΓ‘s. Era Γ©l, lo sabΓas. Estaba volviendo a casa. Rezaste en medio del llanto que su familia estuviera ahΓ para Γ©l, que lo recibieran con los brazos abiertos, que lo perdonaran, que le dieran el amor que no podΓas darle por ahora.
Poco despuΓ©s comenzΓ³ a amanecer, te pusiste los zapatos y un abrigo, tomaste tu bolso y la maleta. Toda tu vida cabΓa ahΓ por ahora. Remmick tenΓa razΓ³n y tΓΊ tambiΓ©n debΓas irte, debΓas volver a casa. BuscarΓas a tu familia, harΓas las paces y dejarΓas todo para darles justicia y dignidad una vez mΓ‘s. AsΓ fue que emprendiste el ΓΊltimo camino, el final de tu exodo, tomando un tren al sur.Β
Nota final: Muchas gracias a quienes leyeron y siguieron estos cuatro capΓtulos. No es mi mejor trabajo, de hecho seguramente lo editarΓ© en los prΓ³ximos meses, pero le estoy agradecida a este trabajo porque me sacΓ³ de un bloqueo creativo del que ya tenΓa aΓ±os combatiendo jaja. AdemΓ‘s gracias a Γ©l hice una nueva amistad! So here's to Tren Al Sur. Pongan Los Prisioneros, pero que truene la bocinaaa.
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