Él quería que fuera algo que yo no era y me convertí en lo que él quería. Un día yo, Cristina Yang, de pronto me encontré a mi misma mintiendo por él, poniendo mi carrera en juego, aceptando casarme y usar un anillo, siendo ‘la novia’. Hasta que estaba ahí parada, en un vestido de novia sin cejas y ya no era Cristina Yang. Y aún así, me hubiera casado con él. Lo hubiera hecho. Me perdí a mí misma durante mucho tiempo, y ahora soy nuevamente yo…











