Amigos y consejeros
Eclesiástico 37
Todo amigo dice: Yo también soy amigo tuyo; pero hay amigo que lo es solo de nombre. ¿No es una pena mortal cuando un compañero o un amigo se vuelve tu enemigo? ¡Oh, mala intención! ¿De dónde has brotado para cubrir la tierra de maldad? El camarada se aprovecha de su amigo cuando le va bien; en el tiempo de la adversidad se vuelve contra él. El camarada sufre con su amigo por interés; en el momento del peligro solamente piensa en superarse. No olvides al amigo, no te olvides de el en medio de las riquezas. Todo consejero da consejos, pero algunos buscan su interés. Desconfía del que da consejos, no sea que se aproveche de ti; comienza por preguntarte qué necesita y qué le sugiere su propio interés. Tal vez te diga: "Vas por buen camino", mientras queda a distancia a ver qué te pasa. No pidas consejo al que te mira con desconfianza y oculta tus proyectos a los que te envidien. Sino dirígete a un hombre honrado, que sabes que guarda los mandamientos de espíritu conforme al tuyo, y que , si fracasas sufrirá contigo. Después, mantente en tu propia decisión, porque nadie puede serte más digno de confianza. Porque el alma del hombre a menudo lo avisa mejor que siete centinelas de punto en una altura. Y por encima de todo, suplica al Altísimo que guíe tus pasos en la verdad. Al principio de toda obra está el proyecto; ante toda acción está la decisión.



















