Te di lo mejor de mí, te quise como se quieren pocas cosas, te consentí, te dediqué letras que jamás nadie escribió, te amé más allá de lo imposible; pero nunca estuviste para mí, sin embargo siempre supiste como atarme, un gesto, una palabra, un mensaje que me llenaba de ilusión y tú lo sabías; pero tal vez no me querías y solo necesitabas que yo te quisiera.














