•No podemos cuestionar nuestras vidas debido a la presión que hay al rededor.
Mi madre me decía desde muy pequeña que lo más importante en la vida era siempre buscar la manera de ser feliz, y sí que era feliz, pues para entonces la vida no tenía otro sentido que ese. Al transcurrir el tiempo vamos olvidando cada instrucción, y la presión por "encajar" en un mundo que no es nuestro nos ahoga, nos envuelve, dejándonos hundir poco a poco y generando tantas preocupaciones y dudas de nuestra existencia.
Puedo decir que lo que anteriormente mi mamá me enseñaba, hoy en día hasta ella lo ha olvidado, debido a cambios en mi vida que no han sido de su agrado. Cuando era niña, no cuestionaba mis tonterías, solo me veía ser feliz. Ninguna persona está absuelta de ser cuestionada por el entorno, a veces hasta familiar. Entonces, me doy cuenta poco a poco que la felicidad no se adquiere por medio de las personas que cuestionan tu manera de hacer las cosas solo porque creen que no son adecuadas, ni mucho menos por adquisiciones. Hay algo bastante claro acá, y es que el mundo está en constante cambio, y por ende, nosotros también, porque no pertenecemos al mundo pero si somos parte de él. Entonces, aunque es bastante difícil conseguir felicidad plena, debemos tener en cuenta que la clave la tenemos nosotros mismos, dejándo de pertenecer y aprendiendo a sentir; eso es vivir.
No somos eternos, y queremos, o pretendemos perpetuarnos en una vida que será reemplazada.
Recordemos siempre hacer lo que nos hace bien, ver lo que nos gusta, sentir desde el fondo de nuestros pensamientos, disfrutar y sonreír, que como dicen por ahí; no se trata del destino sino del viaje.
-Seamos felices, porque infelices hay muchos, tratando de alcanzar riquezas y plenitud absurda.
-María Díaz.













