Es que me gustas, quisiera decir que me gustabas, pero no, me sigues gustando a estas horas de la noche. Y es que mientras estaba recostada, pensando en las mil y un cosas por las que debía alejarme también pensaba en las mil y un que me hacían querer quedarme, cómo por ejemplo:
La honestidad con la que hablas para cualquier tema, la manera en que te expresas cuando das tu punto de opinión, la forma en que me sigues las bromas, como juegas el pequeño hilo del coqueteo a mi ritmo, como logras sonrojarme con mensajes que no espero o la manera en que me haces sonreír simplemente con una notificación, la inteligencia que tienes y el ego que te hace parecer tan sexy cuando lo usas sin darte cuenta, la idea de pensar que mides más de 1.70 y serías la persona perfecta para alcanzarme el cereal en las noches a la hora de cenar y que aunque no sea de mucha importancia, tus manos grandes serían perfectas para entrelazarlas con las mías, que aunque son pequeñas podríamos ser el rompecabezas perfecto. Tu tan introvertido, cerrado en tu mundo y disfrutando de tu espacio, yo tan extrovertida, con carcajadas fuertes y sin vergüenza a la vida, tan entregada al amor y tan cariñosa en total expresión. Tu tan capricornio con ese modito controlador y de orden, yo tan piscina con mi mundo vuelto de cabeza llorando con cualquier película que toque mis fibras sensibles.
Eres más de lo que seguro había imaginado, pero fuimos menos de lo que yo quería que fuéramos, me toca verte desde acá feliz.
















