“En el corredor de la muerte” Dos formatos, una historia.
El Corredor de la muerte, en donde se encuentran los prisioneros condenados a muerte, y Nacho Carretero escogió este nombre para el título de la historia de Pablo Ibar, un hombre americano, pero de ascendencia latinoamericana y española, de 25 años , que fue condenado a muerte injustamente por un crimen en el que fueron asesinados el dueño de un bar y dos chicas que estaban con él, cometido en Miami en 1994.
El periodista Nacho Carretero, publicó el libro El Corredor de la muerte en 2018 para contar la historia de Pablo Ibar. Al año siguiente se realizó la serie basada en el libro. También el periodista cuenta la historia, en primera persona, en una serie de podcasts en cinco episodios.
Nos cuentan la misma historia, pero bajo puntos de vista diferentes. El podcast es más informativo, está narrado desde un punto de vista más periodístico, y con entrevistas a algunos de los protagonistas. Nos trasmite una realidad más fría y objetiva, aportando datos de la investigación que permiten al oyente sacar sus propias conclusiones. Vemos como los sonidos y la música son clave para contar la historia, ayuda a darle más realismo y dinamismo.
En la serie, al ser un formado de ficción es más entretenido para el espectador y trata de provocar emociones con personajes que entran en escena. Juega con mezclar elementos reales y ficticios para hacer la historia más atractiva.
La principal diferencia entre ambos formatos es la manera de contarlos, ya que la serie es en formato audiovisual y el podcast es en formato mp3. La serie no cuenta con una introducción, comienza directamente a contar lo que sucedió. Sin embargo, en el podcast, Nacho Carretero explica quién son los protagonistas relevantes de la historia.
Este caso produjo mucho eco dentro del periodismo español, muchos periodistas hablaron con Pablo y las demás personas implicadas en el caso. Pese al número de pruebas a su favor Pablo Ibar sigue encarcelado por el parecido que tiene con el asaltante en una grabación.
La mejor forma de denunciar la injusticia del caso es hacer que conocerlo resulte atractivo, que la trama te empuje a empatizar y que al mismo tiempo te entretenga.
Creo que ambos formatos dan información diferente al receptor, porque la serie y el podcast son muy distintas, pero se complementan muy bien. Me parece una idea muy original y es una forma de que el caso de Pablo Ibar obtenga difusión.