Soleado
Siento que me acostumbré demasiado a cobijarme en la oscuridad y a mantener conversaciones francamente irrelevantes conmigo mismo, en silencio.
Siento que me encarcelé en mi pena, en mi culpa y en mis sueños rotos y de ahí no puede sacarme nadie más que yo mismo.
Me cuestiono mi voluntad, mi valentía, así como mi conformismo y mi vagancia;
¿cómo le enseñarías a vivir a alguien que nunca supo muy bien cómo?












