mevdusasâ:
es sonrisa ajena aquella que le inunda de calma en el momento que vuelve a mirarle y por segundos que se saborean gloriosos termina agradeciendo facilidad que tiene para perderse en curvatura de fauces ajenas, en la forma en la que locomotor repiquetea despacio por Ă©l, y solamente por Ă©l. â puedo intentarlo, te lo...lo prometo. â y quizĂĄ se exige demasiado en aquel movimiento sentimental que parece ahogarle ligeramente pero basta con mirarle por un par de segundos para otorgarse la meta de cumplir aquella peticiĂłn, porque no quiere ser generador de angustias, porque no podrĂa tolerar ( de nueva cuenta ) ser razĂłn de preocupaciones en psique ajena, porque se ha convencido, casi por completo, que mĂșsico merece absolutamente todo lo bueno que tenga para ofrecerle. todavĂa siente remanentes colĂ©ricos, aquella molestia que punza por debajo de la piel a pesar de que se asegura una y mil veces que se trata de algo circunstancial, que no deberĂa preocuparse por aquello y aĂșn asĂ deja que le asfixie de a poco, de forma inevitable, porque es orgullosa, quizĂĄ demasiado y es aquello lo que detesta de sĂ misma, porque al final es quema de puentes interpersonales, unos que se niega a perder cuando se trata de Ă©l. la sonrisa es ancha contra comentario ajeno y es jolgorio bajito, que se acalla por incisivos. â lo sĂ©, soy la mĂĄs afortunada por estar contigo. â y jamĂĄs acostumbra a celebrar ego ajeno, pero lo permite en ese momento cuando no puede dejar de mirarle. â yo tambiĂ©n agradezco mucho el haber podido admitir que me gustabas, que querĂa estar contigo, porque eres lo mejor que me ha pasado en mucho, mucho tiempo. â y es ligero temblor en los labios que apremia despacio pero que quiere ignorar porque palabras ajenas han logrado revolucionar el sistema y por un momento se pregunta que favor le ha pagado el universo para que pueda sentirse asĂ de afortunada cuando le tiene a Ă©l. vuelve a mirarle a los ojos en el momento que dĂgitos acarician espalda contraria porque necesita aquel anclaje a mundo real que parece perderse paulatinamente en angustia que poco a poco deja de perder el cause, el sentido totalitario de aquello que ha terminado llevĂĄndole a un lĂmite sentimental que se desvanece por mera presencia masculina que se muestra como gran fortuna que le sonrĂe, finalmente porque le escucha con atenciĂłn, corazĂłn dando un ligero vuelco porque son palabras ajenas tranquilizador que necesitaba, seguridad que sabe que tiene pero que a veces parece fĂĄcil perder en propio tren de pensamiento. â gracias, por esto, por no terminar dudando de todo aunque parezca que siempre pretendo alejarte, porque no es asĂ, te lo prometo lo Ășltimo que me gustarĂa es alejarte o hacerte pensar que yo no quiero esto. â y se derrite ante toque ajeno, ante el movimiento de nudillos contra propia dermis que le hace vibrar despacio, que llena estĂłmago de vibraciĂłn que podrĂa equipararse con mariposas que se forman. â no tienes que hacer nada mi amor, esto es algo que tendrĂa que solucionar sola, y no voy a pedirte que hagas algo porque no serĂa justo, no quiero pedirte demasiado, no puedo pedirte demasiado. â y es todavĂa el remanente de aquella costumbre que tiene de no dejar entrar a absolutamente a nadie aquella que da destellos, pero que por un momento es guardia baja y estĂĄ a punto de pedir que haga algo, lo que sea, porque tampoco sabe que necesita pero opta por acallarse, porque no es necesario terminar quemando todo aquello. se pierde en abrazo iniciado por el americano mientras busca aquella calidez emanada, que le embriaga por completo y le entrega tranquil necesario y absolutamente nada mĂĄs importa, ni bullicio, ni lugar, absolutamente nada. â sĂ© que lo digo mucho, pero en serio, estoy perdidamente enamorada de ti. â y es plenamente consciente de que es primera vez que siente por completo que no es idealizaciĂłn de la que se ha prendado si no de Ă©l y todo lo escrito previamente en libretas que guarda celosamente tiene mucho mayor sentido. â yo tampoco habĂa sentido algo asĂ y a veces me da miedo, hacer algo mal, decir las cosas incorrectas, porque no quiero lastimarte, o perderte, y jamĂĄs habĂa sentido esto, no en realidad. â porque existen relaciones previas que han sido problemĂĄticas, en las cuales no ha otorgado ni la mitad de aquello y al final, todavĂa siente que se encuentra en terreno desconocido, a veces inclusive pisando cristales. â lo sĂ©, lo intento, te lo prometo. â y sonrĂe finalmente de forma ancha, lenta, mientras dĂgitos otorgan caricia ligera a torso ajeno. â no tienes porque estarlo, solamente puedo verte a ti, querer estar contigo, Ășnicamente contigo. â
Niega con la cabeza de manera suave aĂșn con la sonrisa sobre sus labios, no necesita promesa por parte contraria cuando harĂĄ todo lo posible por demostrarle que sin importar las difĂciles situaciones a las cuales se podrĂan llegar a enfrentar prĂłximamente, planes de mantenerse a su lado son certeros cuando la idea de pasar un largo tiempo a su lado en un futuro es una constante, y una que pensĂł cuando llegase el momento le aterrarĂa, pero una vez mĂĄs le sorprende facilidad con la cual ha terminado aceptĂĄndolo, al igual que todo cuando se trata de ella. Y no se queja, ni un poco, mas aĂșn no se cree capaz de soltar ese comentario en voz alta, aĂșn no, mucho menos por el momento que atraviesan porque teme que cualquier palabra o comentario inadecuado vaya a fracturar lo que al parecer ambos han parecido reparar bastante bien. Al menos por su parte puede decir que ha dejado caer su orgullo y terquedad a tiempo, estando dispuesto a aceptar sus errores de ser necesario aĂșn cuando no estĂĄ del todo seguro de cuales son, pero necesidad es tal para restaurar normalidad y paz que le provoca el tan solo hecho de tenerle a su lado. âEs bueno que logres admitir que sĂ lo eresâ le dedica un guiño cĂłmplice mientras muerde interior de su mejilla, el afortunado es definitivamente Ă©l y no se cansarĂĄ de decirlo. âYo agradezco lograr bajar mi guardia porque parecĂa bastante enfrascado en continuar molestĂĄndote de todas las maneras que se me ocurriesen, ademĂĄs, me hubiese perdido de todo esto, no lo cambiarĂa por nadaâ aclara mientras pasa una mano por sus rizos alborotĂĄndolos, aunque palabras parezcan fluir cada vez con mayor sencillez, nerviosismo, palpitar acelerado y color en las mejillas le acompaña cada vez que confesiĂłn nueva se desliza por sus labios. Le estrecha aĂșn mĂĄs contra su cuerpo aĂșn no estando dispuesto a dejarle ir ( aunque se mantenga a su lado ), porque mil y una ideas le han cruzado por la mente durante los Ășltimos minutos, una mĂĄs aterradora que la otra y encuentra necesario tenerle ahĂ para disipar todas esas imĂĄgenes que le han empujado a imaginarse lo peor. Exhala ligeramente mientras ladea la cabeza y le observa, aĂșn sin alejarse en demasĂa porque aĂșn se niega en hacerlo, nudillos se mantienen en mejilla forĂĄnea esta vez dejando leves caricias. âNo tienes que agradecer nada, preciosa. Tengo malas noticias para ti, o para ti del pasado, no me vas a alejar, pase lo que pase, no me alejaste cuando juraba detestarte... ahora menos, asĂ que, te lo advierto para que estĂ©s preparadaâ menciona en tono jocoso mientras arruga la nariz porque aĂșn sigue sin comprender del todo fuerza magnĂ©tica que siempre le ha atraĂdo hasta su lado, tal vez no siempre de la mejor manera con buenas intenciones pero parece existir algo para que situaciones le terminasen colocando siempre a su lado aĂșn cuando prometĂa no existĂa persona mĂĄs desagradable que la latina. âPuedes solucionarlo sola, de eso estoy seguro, pero sabes que no estĂĄs sola Âżno? Cualquier cosa que estĂ© dentro de mi alcance y pueda ayudarte, pĂdelo, no hay nada que podrĂa ser demasiado por ti, nadaâ y de eso estĂĄ completamente seguro porque remolino de emociones que provoca en Ă©l, felicidad y tranquilidad que no recuerda haber sentido alguna vez a tal grado, estĂĄ completamente agradecido de ella y si puede hacer algo para mejorar bienestar contrario no le importarĂa lo que fuese. Situa su barbilla sobre la cabeza impropia y se acomoda tal no se encontrasen en tal transcurrido lugar, mas poco le importan las miradas curiosas o lo que lleguen a decir terceros cuando una vez mĂĄs se encuentran en burbuja propia, una que se niega en romper pronto o de manera repentina cuando camino para llegar hasta aquel estado no fue fĂĄcil. âNo me molesta que lo digas, para nada. Yo tambiĂ©n lo estoy de ti y te amo, te amoâ repite y repetirĂĄ todas las veces en las cuales sienta necesario hacerlo porque son muchas las ocurrencias las cuales termina acallando dentro de Ă©l, pero aquella es una que no planea hacerlo y demostrar todo lo que llega a sentir por ella. âSupongo que es normal, porque yo tambiĂ©n temo decir algo incorrecto, pero al final de cuentas estamos aprendiendo y si nos equivocamos, podremos con elloâ eso es lo que espera y teme que actuar propio ( cuando parece no tener control sobre si mismo ) pueda arruinar todo, razĂłn por lo cual Ășltimamente ha aprendido a vigilar comportamiento errĂĄtico. âYo tambiĂ©n lo estoy intentando y sĂ© que no es fĂĄcilâ muerde carmĂn inferior acomodando un mechĂłn de oscuras hebras detrĂĄs de la oreja contraria. âConfĂo plenamente en ti, pero eso no quiere decir que no existan otras personas interesadas en ti.â












