A veces me harto. Me pregunto de qué exactamente y no sé, no tengo una respuesta clara. Solo sé que me harto de esta situación, de sentir que no importo, de no encontrar mi lugar en un "hogar" que dejó de serlo hace mucho tiempo. Me duele sentir que mi valor solo se mide en función de cuánto puedo cuidar y atender a mi mamá. No la culpo, sé que está enferma y la amo, pero ¿quién me entiende a mí? ¿Quién ve que yo también sufro?
Me duele verla mal, me deprime, pero no es lo único que cargo. También tengo otros bajones, también me canso, no solo físicamente, sino mentalmente. El cansancio físico se va, pero el mental me arrastra, me deja inmóvil. Me es difícil levantarme y seguir, hacer las cosas de la casa, disfrutar siquiera de lo que antes me gustaba. La vida es difícil, lo sé. Sé que en los momentos más complicados, como cuando hay una enfermedad en la familia, debemos estar unidos, apoyar y entender al que más lo necesita. Yo lo hago. Estoy aquí, haciendo todo lo posible.
Pero, ¿quién ve por mí? ¿A quién le importo yo? ¿A quién le importa que paso noches llorando, que tengo pensamientos oscuros que me asustan? ¿A quién le importa que a veces deseo estar enferma o desaparecer solo para ver si en ese momento alguien me nota? Porque así me siento: invisible. Como si nunca hubiera tenido un verdadero hogar.
Sé que la ansiedad es una reacción normal al estrés, pero lo que yo siento va más allá. Para mí, es como si estuviera muriendo. Me falta el aire, se me nubla la vista, el pánico me paraliza. No es solo el estrés, es la falta de confianza en mí misma, la sensación constante de que no estoy bien, de que no soy suficiente. Y en casa, en vez de encontrar refugio, solo encuentro críticas. Critican mi forma de ser, mis pensamientos, mis opiniones, mi conducta… todo en mí parece estar mal a sus ojos.
Me he vuelto defensiva, lo sé. No porque quiera, sino porque así aprendí a sobrevivir. Siempre espero que en cualquier momento alguien me lastime, y por eso reacciono antes. Pero eso me agota, me frustra, me asusta. Porque yo no quiero ser así. No quiero lastimar a quienes no me han hecho daño, pero no sé cómo cambiarlo sola. No puedo hacerlo sola.
Por eso, les pido que se detengan un momento y se pongan en mi lugar. Solo por un instante. Sientan lo que yo siento. Imaginen lo que es cargar con todo esto sin apoyo, sin palabras de aliento, sin sentir que pertenezco. No puedo seguir así, no quiero seguir sintiéndome sola en una familia que debería sostenerme, no solo exigirme ser fuerte.
No quiero que me dejen sola, no otra vez. No quiero ser siempre la que resuelve sus problemas sola, la que debe ser fuerte mientras todos esperan que siga adelante como si nada. Porque ya no puedo más. Y necesito que lo vean antes de que sea demasiado tarde.