Cierro el libro. Cierro la computadora. Cierro las ventanas. Apago las luces una por una. Las cortinas están puestas estratégicamente, solapadas de derecha a izquierda para que el febo no irrumpa mi plácido sueño. Aunque no es necesario más, mis mañanas no son iluminadas. Se gestan más bien en la oscuridad. Lo de las cortinas es costumbre. El piso es frío y trato de calzarme rápido antes de pensar en cualquier otra cosa, me urge mantener el calor que ya empiezo a perder y que la cama conserva. El orden en el que me visto es exactamente igual todas las mañanas: medias, pantalón, pantuflas, remera, buzo o suéter de lana y pantuflas...ah, ya las tenía puestas. Me lavo la cara, en invierno me gusta porque siento que el agua me espabila aún más. Me cepillo los dientes. Arranco el día.
Abro la computadora, abro las ventanas, prendo un velador y abro las cortinas del living. Pienso que, si la vecina de en frente me viera, sentiría melancolía. Sin embargo, en mi egocentrica soledad ignoro que somos muchas las almas que amanecemos artificialmente.
Desearía estar en mi cama. Bostezo y contesto mails. Contesto los primeros mensajes del día:
"Estimados, espero que mi mensaje los encuentre bien. Si bien todos los insights del workflow podrían haber sido un mail, voy a aceptar su meet para que mi performance no se vea afectada por su feedback. Muchas gracias, saludos."
Es la hora del almuerzo. Una vacía heladera me avisa que es 29 de mayo. Me tengo que poner creativo pero no tengo ganas, es como escribir. Abro la alacena, estas son las cosas que encuentro: una bolsa con menos de un cuarto de arroz, la última rodaja de un pan de salvado, una bolsita con un puñado de pan rallado, ají molido y maíz pizingallo por si me pinta poner una peli en horario laboral. Me tengo que poner creativo. Arroz con pan? Sanguchito de arroz...no. Pan rallado y arroz. Croquetas de arroz. Aceite? No queda. Salir a comprar? Abro homebanking y es como abrir la heladera; no importa cuantas veces la abras, nunca va a aparecer nada mágicamente (y menos un 29 de mayo). Con mi aplomo y creatividad he logrado elaborar un sabroso y reconfortante mate.
Llega la hora del mate, ya terminé de trabajar. Una de las ventajas de empezar a trabajar de noche es que terminas con toda la tarde por delante y tiempo para hacer un montón de cosas entretenidas o que tenías pendientes. Es mi tercer mate del día y mi ansiedad galopa libremente. Con tanta energía siento que podría taclear cualquier tarea, tachar elementos de mi lista, cumplir objetivos, solo necesito terminar este autodefinido en el que estoy trabado hace una hora y media. La palabra es fácil, sé que es fácil pero no me sale y no, no me voy a fijar en las respuestas. La vida no es así, no es que a la primera de cambio hay que bajarse, pasar de página o fijarse la respuesta en la parte de atrás. Lo peor de todo es que ya la revista me toma el pelo, ya me dice la palabra como con aires de superioridad.
- Brasa.
- Sí, ya la leí 27 veces la palabra ya sé.
- Brasa.
- Ya entendí.
- Brasa.
- Dame un toque, ya va.
- Brasa.
Es insoportable. ¡¿Cómo una palabra va a empezar con A, terminar con A y tener 5 letras?! ¡Es inconcebible! ¡Esta revista es una mierda que seguro escribió algún gallego resentido, intento de escritor, en un departmento mugroso en capital! Ascua. La palabra es Ascua. ¡Cómo me gusta hacer autodefinidos!
Es de noche, terminó mi programa favorito y la cena se cae de madura: arroz con salchichas. Ya sé. Me gustaría decir que teniendo en cuenta mi contexto económico planifiqué mis comidas a la perfección y dejé las salchichas para este momento. Lo cierto es que me había olvidado que las tenía y, como abrí la heladera esperando un milagro (nuevamente) y me encontré con la nada (nuevamente), abrí el freezer y encontré 3 salchichas. ¿Qué aventuras alimenticias me deparan los siguientes días? ¿Qué palabra me mirará con arrogancia desde ese casillero impreso en papel amarillento? ¿A cuántas reuniones que podrían haber sido un mail accederé? No lo sé. No lo sabemos. Pero de eso se trata la vida. Mi vida. Y todo está por descubrirse...