auriwrites:
“ sé que son unos tremendos cuando yo no estoy, no me engañan ” admitió, conocía bien a su par de pequeños como para saber que parecían transformarse en otros cuando él no estaba. quizá porque eso les daba más libertad. “ uf, me encantaría, siento que no como desde ayer ” torció el gesto en una amable sonrisa, ¿qué había de malo en ello? absolutamente nada. estaba siendo agradable con ella. pero no quería dejarle toda la faena a ella, pese a que apenas pudo correr para ayudarla; ya había puesto a calentar la comida. por eso mismo aprovechó para ser él quien pusiese los cubiertos en la mesa, servilletas, dos copas y un poco de vino blanco. “ ¿prefieres otra cosa? ” le preguntó, puesto que no sabía si le apetecería.
desvió su mirada hacia la joven, viendo como se encargaba del desastre de sus hijos. pese a que era ese su trabajo, no podía evitar pensar en lo que repetidas veces sus hijos le habían dicho; papa, invítala a casa, debería quedarse para siempre. a lo mejor no para siempre, pero sí le gustaría verla más de lo que admitiría nunca.
Volteó a ver la copa que él le señalaba y asintió con amabilidad mientras sostenía los juguetes de los niños en sus brazos. -Vino esta bien, aunque no llenes demasiado la copa, debo volver a casa y no me atrevería a subir a un taxi estando ebria.- Tan rápido como un relámpago desapareció de la cocina y volvió a los segundos con las manos vacías. -Solo faltaba guardar eso.- Soltó cuando por fin volvió donde su empleador y se atrevió a dar un sorbo a su copa, el vino era suave, dulce con ciertas notas florales que se acentuaron en su paladar.-Esta deli...- Comenzó a decir pero un quejido a la distancia la interrumpió, en la habitación contigua uno de los niños había comenzado a llorar, por inercia se puso de pie y fue rápidamente hacia él ignorando por completo que su padre ya estaba allí para sustituirla. Al llegar junto al pequeño lo abrazo hasta calmarlo mientras le aseguraba que ningún fantasma estaba tratando de llevárselo. -Lo prometo, no hay fantasmas aquí, ya los he echado a todos.- Aseguró sonriente, el pequeño no parecía estar del todo convencido mas el cansancio estaba del lado de la blonda puesto que pasados unos minutos comenzó a bostezar mientras le planteaba la posibilidad de que los fantasmas volvieran si ella se iba.








