¿Sabes eso de abrazar a alguien
y sentir
que el entrelazamiento es perfecto?
Que no sobran manos,
que el tamaño de los brazos es el ideal,
incluso la altura de los corazones se ajusta
y parece que todo se resuelve en un latido.
Pues algo así eres para mí:
la compenetración perfecta,
la cara de todas mis monedas
y en quien pienso cuando alguien habla de la suerte
-qué sabrán ellos de la suerte
si no te conocen-.
- Elvira Sastre



















