“Siendo honesta, no sé que nos deparará el destino. Está sucediendo lo que tanto temí, nos estamos dejando ir. Mi corazón iluso creyó que lucharías por mí, pensó que me buscarías y harías todo lo posible por mantenerme en tu vida pero no es así, nunca harás por mí lo que yo siempre hice por ti durante mucho tiempo. Me duele ver en lo que nos hemos convertido, dos desconocidos que se conocen a la perfección. Es difícil dejar ir a quien se ama pero cuando no es mutuo y tampoco hay interés o ganas por la otra parte, lo mejor que puedes hacer es alejarte. Lo intenté todo, di oportunidades de más, rogué cuando no debí de hacerlo y busqué hasta que agobié con tanto interés. Ya no pido que regreses, ni que me ames porque por fin aprendí que nunca debí pedirlo. Ahora lo único que pido es paz en mi mente y sobretodo en mi corazón. Pido poder soltarte y dejarte ir, pido sanar y comenzar a sonreír, pido ser feliz porque después de tanto sufrimiento es lo mínimo que merezco.”
— Valery Soza.















