Hola.
Recuerdas los saludos tiernos que me dabas, aquellas tardes en el que tu simple risa me relajaba, en los días donde la lluvia fría me deprimía, y tu, simplemente siguieras ahí, en las noches de platicas interminables, y en las horas y horas malgastadas de platicas sin sentido alguno. Yo si, ¿y tu?









