Ayer durante esta calma instruida vagando por rincones de mi mente, me encontré con tus ojos nuevamente, entre lagos y pasillos sin salida.
No negaré que me causó agrado volver a evocar esa calidez que siento cuando me miras, cada vez a pesar de que ahora es un acto inusitado.
Mis sentimientos por ti han cambiado pero aún lamento no haber hecho algo, no haber hablado en el momento indicado.
En cambio, en silencio esperé un milagro y me quedé con un deseo frustrado. Trato de no verlo como algo amargo.
Puede que quizás te haya superado pero aunque ya mi cariño no alargo, jamás pienses que te he olvidado


















