"¿No odian cuando el tiempo vuela?"
Suena como una frase vacía y sin sentido, porque, seamos honestos, el tiempo no es una cosa que pueda pasar desapercibida, y por supuesto, no avanza a toda velocidad sin que te des cuenta.
Desafortunadamente, no podemos salirnos con la nuestra y justificarnos de esa forma, no, no es así, no es tan fácil y ojalá lo fuese, el tiempo es algo complicado que no se puede evitar y no puedes pretender que simplemente pasa como si fuese ajeno a ti, tú estás ahí todo el tiempo, aprovechándolo o todo lo contrario.
El tiempo somos nosotros.
El tiempo no vuela y, para nuestra fortuna (o lo contrario), estamos rodeados de herramientas que nos permiten medir el tiempo y organizarlo, así que, después de esta pequeña introducción, no tengo cara o pretexto para justificar esta larga ausencia.
Empecé este blog al convertirme en mamá joven, una mamá de 20 años que no sabía qué hacer con la nueva criatura y que iba descubriendo su gusto por la escritura, todo comenzó bastante bien, estaba llena de experiencias e inspiración, solo debía dejar de lado la procrastinación para narrarles todo lo que acontecía en mi vida como mamá novata, y vaya que tenía material para trabajar, mi único problema es que así como tenía mucho de que escribir, también tenía mucho con que distraerme y es así como pasaron 9 largos e intensos años.
Ya no tengo 25 años, como lo dice la descripción del blog, hoy tengo 29 años y ahora no solo soy la mamá de Dante, ahora, también soy la mamá de Fractal. Si no eran suficientes todas las cosas que experimentaba con Dante y que me daban constantes historias que escribir, hoy tengo el doble de eso. Es cuestión de tiempo para que mi blog cobre vida y les vuelva a compartir lo duro y hermoso que es ser mamá, porque por segunda vez soy una mamá novata.
Espero no tardar otros 9 años en relatarles todas esas experiencias que me han hecho llorar, reír, amar y querer salir corriendo.
Con el corazón en las manos, Dafne.












