Odette.
“No es que quiera apurarte, de verdad que no es eso, pero–” La joven suspiró, poniendo una de sus manos en la cintura, dirigiéndose a la persona frente a ella en la fila de espera del Starbucks dentro del campus. “¿Vas a ordenar algo? ¿O puedo ya pedir mi té chai?”
Tras un vistazo a las opciones en la pizarra, llegó a la conclusión de que no hallaría la bebida que tenía en mente. Se preguntó si podría darle un par de instrucciones extras a la barista, sólo por si acaso. Entonces, escuchó una voz a sus espaldas. Volteó, pero no había nadie a la altura de sus ojos. Miró hacia abajo, y ahí estaba la chica. Suspiró. ¿Porqué las bajitas eran las más ruidosas? “No.” replicó, y volvió a lo suyo.










